Lunes, 20.11.2017 - 06:51 h
La Maravillosa Orquesta Del Alcohol

El grupo sin discográfica que arrasa en las listas de ventas a golpe de rock-folk

'Salvavida (de las balas perdidas)' consiguió en su primera semana a la venta más de un cuarto de millón de escuchas en 'streaming' de pago

La Maravillosa Orquesta del Alcohol ( La M.O.D.A ), en una imagen promocional
La Maravillosa Orquesta del Alcohol ( La M.O.D.A ), en una imagen promocional.

La industria musical ha vivido una revolución en los últimos años. Las ventas físicas han descendido drástricamente dando paso a un nuevo concepto, el de la reproducción en 'streaming' de pago (los iTunes, Spotify Premium, etc.), que abre el telón de un escenario nunca antes visto: las discográficas ya no son imprescindibles. El mejor ejemplo lo pone La Maravillosa Orquesta Del Alcohol (también conocida como La M.O.D.A.), que sin una compañía detrás se ha colado en lo más alto de las listas de éxitos gracias a su nuevo trabajo: 'Salvavida (de las balas perdidas)'. Un álbum que acumuló más de un cuarto de millón de escuchas digitales en su primera semana a la venta, del 29 de septiembre al 5 de octubre. Aunque sin descuidar las copias físicas, en cuyo ranking ocuparon el séptimo puesto.

"No tenemos discográfica ni queremos estar con ninguna", asegura a La Información David Ruiz, compositor y cantante de la banda. "Realmente lo único que hacen es poner dinero y luego pedirlo, claro", continúa, "en el proceso de creación de un disco no participan para nada. Supongo que hace 50 años, cuando la figura del productor era otra, sí tenían más importancia". Este giro de 180 grados en la industria ha traído consigo un cambio en las reglas del juego, y ahora las bandas "tienen que ganarse el pan tocando. Vales tanto como vendes, y en realidad es algo bastante justo". "Ahora un grupo tiene que salir ahí y batirse el cobre, ya no vale con sacar un disco y tirarse a la bartola durante dos años, como hacían a veces grandes estrellas creadas por las multinacionales", señala la voz de La M.O.D.A.

Tanto se lo curran estos siete burgaleses que, a excepción de las grabaciones y las mezclas, se encargan de todo lo que rodea a la banda. Incluidos el merchandising y las redes sociales, algo que para ellos "es importante de cara a mantener los pies en el suelo y para expresarnos como queremos". Como querían cuando empezaron, allá por 2011, "como un grupo de colegas que se juntaban para tocar, beber y cantar juntos, sólo pensando en el presente".

Por delante de Sabina y Melendi

Nunca entonces imaginaron que seis años después, con su tercer álbum de estudio, iban a ser el segundo disco más escuchado en 'streaming' de España con 268.000 reproducciones, sólo detrás del reguetonero Ozuna y por delante de 'vacas sagradas' de la música como Ed Sheeran, Miley Cirus, Leiva, Joaquín Sabina o Melendi. Y todo a golpe de rock-folk, pese a que ellos lo nieguen: "No nos consideramos un grupo folk, aunque el folk es una parte de esa inmensa paleta de colores que nos inspira a hacer música, pero intentamos rehuir las etiquetas. De alguna manera es un poco limitarte".

Sin discográficas detrás ni presencia en las principales radios de España, el creciente éxito de La M.O.D.A. viene, pues, gracias al boca a boca. "Es el fruto del trabajo de años, de estar todos los días involucrados en esto, intentando tocar mucho, que es donde un grupo tiene que ganarse a los seguidores", apunta David Ruiz. "Supongo que hemos calado hondo a la gente que empezó a descubrirnos porque ha decidido compartirlo con otra gente. Al final es la forma más verdadera de compartir y transmitir la música, y nosotros seguimos creyendo en esa vía más personal y cercana".

Conciertos improvisados a pie de calle

Creen hasta tal punto que aprovechan la mínima ocasión para recompensar con detalles a su público, ese que desde anoche les acompaña en su particular paseíllo por la geografía española. En Madrid, sin ir más lejos, tenían programados dos conciertos consecutivos en la sala La Riviera para finales de noviembre y las entradas se agotaron en dos semanas. ¿Qué hicieron? Anunciar una tercera noche. Y en la gira de acústicos que la banda llevó a cabo a lo largo del mes de octubre no fueron ni una ni dos las veces en las que salieron a tocar después a plena calle, con lo puesto. Allí esperaban aclamándoles cientos de personas que se habían quedado sin sitio dentro.

El secreto, al fin y al cabo, es tratar a la música como se merece. "Nosotros ensayamos casi a diario, y cuando no lo estamos haciendo estamos tocando. Es lo que tiene que hacer una banda", señala el vocalista de La M.O.D.A., "ya no sólo por el público, que ha pagado su entrada e incluso a veces ha hecho muchos kilómetros para estar ahí, sino por respeto a la profesión y a este oficio". Por eso mismo, estos burgaleses buscan reivindicar "la música de verdad, hecha por los músicos y no por un ordenador". Nada de esos prefabricados que retumban cada fin de semana en las discotecas: "Esto no es como hacer una hamburguesa del McDonalds; es más bien como el tío que lleva años haciendo carne en su local con la receta que le enseñó su abuelo y que ojalá él le pueda enseñar un día a su nieto". A la vista de las cifras, la música 'artesana', bien tocada, también triunfa.

lejos de polémicas

"No cantamos a ninguna bandera o movimiento político"

Del mismo modo que se alejan de las etiquetas musicales, también rehuyen de las políticas. "No cantamos a ningún partido, ni a ninguna bandera o movimiento político. No queremos que nos encasillen ideológicamente. Al final son términos reduccionistas: tú eres tal, tú eres cual, y ahí te has quedado, con todos los prejuicios", sostienen desde La M.O.D.A.; aunque, a juzgar por algunas de sus letras, queda el beneficio de la duda. "Asumido el hecho de que soy parte de un rebaño, ovejas quieren ser perros pastor, ejército de extraños. Dile al capitán que renuncio a ser su guía", rezaban los burgaleses en su canción 'PRMVR', y el compositor David Ruiz se excusa: "No nos consideramos una banda política, pero sí una banda con los pies en el suelo y los ojos abiertos. Entonces, todo lo que pasa alrededor se acaba colando en nuestra música, de una forma natural".

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