El mundo del teatro despide a Miguel Narros, su "maestro"

  • Alicia García de Francisco.

Alicia García de Francisco.

Madrid, 22 jun.- "Maestro" ha sido hoy la frase más repetida por los numerosos representantes del mundo del teatro para calificar a Miguel Narros, muerto ayer a los 84 años tras una larga carrera en la que, sobre todo, enseñó el oficio y el amor por la escena a directores, actores o figurinistas.

Las lágrimas de una Ana Belén que no se sentía capaz de pronunciar una palabra sobre quien mejor la dirigió sobre un escenario, las de María Barranco -"hoy iba yo a quedarme con él en el hospital", decía entre sollozos- o la emoción de Mario Gas, Blanca Portillo y Nuria Espert, despidieron hoy a Narros en el Español de Madrid.

Lo dirigió en dos etapas, de 1967 a 1971 y de 1984 a 1989, era "su teatro", como recordaba hoy a Efe su viudo, Celestino Aranda, que se abrazaba a todos los compañeros que se acercaron al Español para dar su último adiós a Narros antes de que sus restos mortales fueran trasladados al tanatorio de Tres Cantos (Madrid) para ser incinerados.

Telegramas de los Reyes y los Príncipes de Asturias expresando su pesar por la muerte del director de escena y su reconocimiento por una vida dedicada al teatro; del presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y decenas de coronas de flores fueron llegando a lo largo de la mañana a la capilla.

Rodeando al féretro, situado sobre el escenario del Español, la despedida en forma de coronas de flores enviadas desde teatros como el Gayarre o Arriaga (Bilbao); de escuelas como la William Layton o el Teatro Estudio de Madrid -el mítico TEM que creó y dirigió; de instituciones como SGAE o AISGE; de su familia y amigos.

Porque hoy quedó claro que Narros hizo muchos amigos en una profesión competitiva.

Tenía una "enorme generosidad", era "inteligentísimo, noble y cálido", según Marisa Paredes; un "visionario", para Carmelo Gómez; "con gran sentido del humor", afirmaba María Adánez, mientras que Marío Gas destacaba que era "muy honesto" y Blanca Portillo sentenciaba con un "era un superdotado".

Pero la más dulce y emocionada con el recuerdo de Narros fue Nuria Espert, que en declaraciones a Efe dijo que fue uno de los "grandes hombres del teatro del siglo XX y XXI". Pero, sobre todo, agregó, "una de las mejores personas que he conocido en toda mi vida".

Un "maestro de todos, de los actores, los directores e incluso los autores", como indicaba Concha Velasco. Que supo renovar la escena teatral en un momento muy necesario y que estuvo trabajando hasta el último momento.

Hace unos días estrenaba "La dama duende" en el festival Clásicos de Alcalá (en la localidad madrileña de Alcalá de Henares) y hasta la semana pasada buscaba un proyecto en el que volver a colaborar con Blanca Portillo, como decía la actriz y directora a Efe tras visitar la capilla ardiente.

"Es una pérdida para la cultura de este país, uno de las figuras más importantes que ha dado. Era arriesgado y maestro. De él han salido personas enormes, de su enseñanza. Era uno de los más grandes", afirmaba con delicadeza Portillo, que destacó que "deja una preciosa herencia de amor al teatro".

Ese "impresionante legado" era destacado por el director teatral Mario Gas, que llegaba directamente de la estación de tren para despedir a Narros.

"Fue un gran hombre del teatro español durante sesenta años. Un pedagogo, un profesor (...) querido, admirado, con gran bagaje artístico e intelectual, uno de los maestros", afirmaba Gas, que también dirigió el Español, de 2004 a 2012.

Un teatro en el que Narros dejó una fuerte impronta, como recordaba el director de las Artes Escénicas del Ayuntamiento de Madrid, Natalio Grueso. "Fue muy difícil dirigir el Español después de alguien al frente como Miguel Narros, que lo ha sido todo en la escena teatral".

Y, al igual que Gas, el director general del INAEM, Miguel Ángel Recio, hacía hincapié en que siempre quedará su trabajo. Sus obras todavía están y podemos verlas" y eso es un consuelo, el ver sus montajes así como su influencia en "tantos otros que son herederos de su trabajo".

Esos herederos, esa mezcla de generaciones, se pudo ver hoy en el Español, donde había veteranos como Alicia Hermida, Julieta Serrano, Emilio Gutiérrez Caba, Ana Marzoa, Pepe Martín, Tina Sainz, Manuel Galiana o Helio Pedregal.

Y también Natalia Menéndez, Víctor Manuel, Carlos Hipólito, Charo López, Santiago Ramos, Joaquín Hinojosa, Marina Sanjosé, Lola Baldrich, Silvia Marsó, Ginés García Millán, Juan José Artero, Verónica Forqué, Pastora Vega o Juan Ribó.

Además de Aitana Sánchez Gijón, la protagonista de la obra que estos días se representa en el Español y que ayer dedicó la función a Miguel Narros, un "artesano de la perfección", que fue despedido con grandes aplausos y "bravos" en su última salida del Español.

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