El Real estrenará un "Réquiem" fiel a Verdi y, por tanto, "provocador"

  • Concha Barrigós.

Concha Barrigós.

Madrid, 27 jun.- Giuseppe Verdi (1813-1901) compuso en una época en la que las óperas se interpretaban como finales de fútbol, con momentos de "gol" que no estaban en el original y que se han mantenido en el tiempo, pero el "Réquiem" que el lunes estrena el Real será fiel a su escritura y, por tanto, "provocador".

El director de la orquesta, el griego Teodor Currentzis (Atenas, 1971), ha presentado hoy junto al tenor Jorge de León (Tenerife, 1970) y al intendente del teatro, Gerard Mortier, la versión de la pieza que se estrenará el lunes y se repetirá el miércoles, con Lianna Haroutounian, Violeta Urmana e Ildebrando D'Arcangelo en el elenco.

En el siglo XIX y a comienzos del XX, el público que acudía a la ópera se tomaba sus descansos para "fumar puros" o jugar a las cartas en el "foyer" (vestíbulo) y, por eso, era tan común que las obras incluyeran "muchos ballet" y que, como si se tratara de "una final del (equipo de fútbol) Milán", hubiera "ocasiones de gol", es decir "'top notes'".

Eran los momentos "cumbre" de la ópera como "deporte", en los que los espectadores dejaban el puro y las cartas y volvían a sus butacas para prepararse para el canto de "poderío" y gritar "bravo", aunque, ni de lejos, esas notas fueran "forti" sino "pianissimo".

Eso, que no sucede ni ha sucedido nunca con la música contemporánea o con la de cámara, se ha mantenido en la forma de interpretar muchas obras del repertorio, y así "Don Carlo", el "Réquiem", "Aida" o "Falstaff", todas de Verdi, en vez de terminar en "diminuendo", como marca la partitura, lo hacen ascendiendo, ha explicado Currentzis.

"Es un proceso difícil volver al original, porque el público ha escuchado los discos del siglo XX y en su mente está esa interpretación, pero este es el siglo de la verdadera apertura a Verdi, que siempre fue muy exigente para que su música se hiciera tal y como él la había escrito".

Si "La Traviata" u "Otelo" se representaran tal y como Verdi las escribió, sería "un gran escándalo, una provocación y, quizá, una revolución", ha asegurado Currentzis.

El "Réquiem" (Messa de Requiem), una pieza para solistas, coro y orquesta, escrita a la muerte de Alessandro Manzoni, es "una de las obras maestras de Verdi, una plegaria con una increíble estructura, no una ópera, y queremos mantenerla y ofrecerla tal y como es".

"A veces se busca el escándalo porque es 'cool' o por la publicidad, pero esta provocación nace de la búsqueda de la belleza, de la calidad, en poner el foco en lo magistral, no en si algo es apropiado socialmente o no", ha precisado.

Currentzis está "muy feliz" de dirigirla y con Jorge de León, un tenor de "spinto verdiano""que tiene no solo voz, sino cerebro": "Es muy raro encontrarse con alguien así. Es el primero en la historia que canta esta pieza correctamente", ha alabado.

De León, ha añadido el director, está destinado a ser "el sucesor" en el repertorio dramático de los grandes tenores españoles.

El aludido, que debutó la pieza el año pasado en Sevilla, está "muy orgulloso y feliz" de ser parte del elenco y asegura que el "Réquiem" es "un trabajo de relojería", con elementos "muy fuertes que no pueden fallar". Además, a De León le parece "fantástico" hacerlo con las indicaciones originales.

A Mortier, a quien le gusta tanto este tenor que está buscando "algo" para él "importante", le da "miedo" que el público espere "cosas virtuosas" que no existen en la partitura y que "no significan nada".

"Verdi, el compositor más maltratado de la historia, me gusta mucho, pero me da más miedo que Wagner. Espero que Madrid entienda este homenaje a él, que no es algo rutinario. Vamos a interpretar a Verdi, no lo que hay grabado de él. Es difícil, y estoy nervioso, porque a veces el público es mal educado", ha añadido.

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