Domingo, 27.05.2018 - 23:45 h
Las reflexiones son el hilo conductor de la muestra

El Reina Sofía descubre la huella de Pessoa en las vanguardias portuguesas

El museo abre una exposición sobre la poco conocida escena vanguardista portuguesa.

Cuadro

 Las reflexiones y poemas de Fernando Pessoa son el hilo conductor de la exposición que hoy inaugura el Museo Reina Sofía sobre la poco conocida escena vanguardista portuguesa (1914-1936) y que incluye más de 160 obras de artistas como José Almada de Negreiros, Amadeo Souza-Cardoso o el matrimonio Delaunay.

Desde revistas como Orpheu, K4 O Quadrado Azul o Presença, las propuestas artísticas de Pessoa ejercieron como caja de resonancia entre la intelectualidad portuguesa de la primera mitad del siglo XX, han explicado hoy los comisarios Ana Ara y Joao Fernandes.

La exposición, titulada "Pessoa. Todo arte es una forma de escritura", evidencia que tanto el autor del "Libro del desasosiego" como sus coetáneos no fueron miméticos seguidores de las tendencias que llegaban de París, sino que buscaron una senda propia.

Pessoa incluso creó sus propios conceptos de vanguardia, que inspiraron a otros artistas y que vertebran el recorrido de la muestra: paulismo, interseccionismo y sensacionismo.

"Pessoa asume su condición periférica y en un momento de decadencia para el país, que había dejado atrás su pasado colonial e imperial, le brinda la posibilidad de un renacimiento cultural a través de nuevos lenguajes artísticos", ha señalado Fernandes.

El título de la exposición es una cita del poeta a través de uno de sus múltiples heterónimos, Álvaro de Campos, que invitaba a encontrar "el texto silencioso", el "poema", que oculta todas las manifestaciones artísticas.

La primera sala que acoge al visitante está dedicada precisamente a sus más de cien heterónimos, autores ficticios creados por él y a quienes dio vida propia, como Alberto Caeiro, Ricardo Reis, el citado Álvaro de Campos o Bernardo Soares.

"Me siento múltiple", escribía Pessoa, "soy como un cuarto con innumerables espejos fantásticos que distorsionan en reflejos falsos una única realidad que no está en ninguno y está en todos".

A continuación, una serie de aguafuertes de Souza-Cardoso ilustran la participación de Portugal en la Primera Guerra Mundial, junto a una colección de caricaturas de la época de Manuel Laranjeira, Almada Negreiros o Américo Amarelhe que ponen el contrapunto satírico.

La siguiente sala aborda el paulismo, que Pessoa define como "el culto insincero de la artificialidad". Aquí se incluye el tríptico de la vida de António Carneiro, de herencia simbolista, una de las obras más tempranas incluidas en la exposición y varias acuarelas de Teixeira de Pascoaes.

La comisaria Ana Ara ha explicado que el origen del paulismo reside en el poema "Pauis" (Humedales), publicado en 1914 en la revista A Renascença y que evoca "imágenes repletas de contradicciones y decadentismo".

Bajo la denominación interseccionismo se reúnen obras ya más plenamente ligadas a los lenguajes de vanguardia, que tienen en común la superposición de planos, a medio camino entre el futurismo y el cubismo.

Para Pessoa, esta corriente representa "la simultaneidad mental de la imagen objetiva y subjetiva" y surge de la confluencia de sensaciones y percepciones. Se incluyen obras de Eduardo Viana y de, nuevamente, Souza-Cardoso.

Hay una sala dedicada a las artes escénicas, que ejercieron una notable influencia en estos artistas, en particular los Ballets Rusos, que estuvieron en Lisboa en 1917 y 1918. Inspirado en ellos, Almada Negreiros pintó los frescos del Cine San Carlos de Madrid, hoy la discoteca Kapital.

El núcleo de la exposición son las dos salas dedicadas al Sensacionismo, que los comisarios consideran la más importante de las teorías pessoanas, a pesar de que tuvo escasa difusión en su época.

"La base de todo arte es la sensación", escribió Pessoa. "Para pasar de la mera emoción sin sentido a la emoción artística o susceptible de volverse artística, esa sensación tiene que ser intelectualizada".

Además de Viana, Negreiros y Souza-Cardoso, en esta sala pueden verse más de una decena de trabajos de Sonia y Robert Delaunay, quienes, huyendo del clima bélico, se establecieron en Portugal entre 1915 y 1916 e introdujeron en el país el orfismo, variante abstracta y colorista del cubismo.

El recorrido se cierra con el periodo de la segunda modernidad portuguesa, cuyas figuras más prominentes fueron Mario de Sá Carneiro, Souza-Cardoso y Santa Rita. La muerte prematura de los tres y la llegada de la dictadura de Salazar contribuyeron a que esta nueva corriente se diluyera de forma temprana.

Las obras de la exposición proceden de diversas colecciones privadas y de instituciones como la Fundación Calouste Gulbekian, la Biblioteca Nacional de Portugal o el Centro Pompidou, entre otras.

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