Óscar Aibar desvela que "El gran Vázquez" es lo contrario a 'Cuéntame'

  • El director catalán presenta un largometraje, protagonizado por Santiago Segura, que narra las peripecias del dibujante Manuel Vázquez.
Óscar Aibar presenta un largometraje protagonizado por Santiago Segura, que narra las peripecias del dibujante Manuel Vázquez
Óscar Aibar presenta un largometraje protagonizado por Santiago Segura, que narra las peripecias del dibujante Manuel Vázquez
lainformacion.com
Julio Vallejo / Aviondepapel.tv

Manuel Vázquez fue un tipo peculiar para la timorata España de Franco. Creador de personajes tan míticos como "Las hermanas Gilda" o "Anacleto, agente secreto", el popular dibujante llevó una vida realmente poco común. El artista no pagaba la mayoría de las cosas que compraba, formaba familias a la primera de cambio y se encargaba de burlar a sus jefes en la mítica editorial Bruguera. El hoy cineasta Óscar Aibar tuvo el placer de conocerle cuando ambos trabajaban en "Makoki", una mítica revista de cómic underground. El joven, que entonces era guionista de tebeos, quedó entonces fascinado con la atípica existencia que había llevado Vázquez.

Años después, cuando Aibar parece haber abandonado las viñetas para dedicarse a la literatura y al cine, el director catalán le ha dedicado "El gran Vázquez", una película que trata de hacer honor a la vida y obra del pícaro creador de viñetas. El encargado de interpretar a tan peculiar personaje ha sido Santiago Segura, que deja a un lado las maneras de Torrente para convertirse en un simpático y nada grosero jeta.

El resultado ya se ha podido ver en el Festival de San Sebastián, donde el filme ha competido en la Sección Oficial del certamen. Sólo unas horas antes de su estreno en las salas de España, Óscar Aibar, el director de "El gran Vázquez", nos desvela las claves de un largometraje que promete romper taquillas.

¿Por qué decidiste hacer una película sobre Manuel Vázquez filtrando toda la trama a través de la visión de la vida que se daba en los tebeos de los 60?

Me resulto curioso que Vázquez, en los 60, decidiera dibujarse a sí mismo en los tebeos del Tío Vázquez, como un tipo que era un moroso y no pagaba, y donde los que tenían trabajo eran tontos. A eso, hay que añadir lo que nos decían los tebeos de Bruguera de la época: que había que ridiculizar al jefe, porque era un tonto; que la familia no era aquella de "La familia y uno más", sino que era algo salvaje y caótico; y que el sistema de trabajo era una chapuza.

En cuanto a la elección de Santiago Segura como Manuel Vázquez, ¿no temías que torrentizara el personaje?

Santiago Segura y yo veneramos a Manuel Vázquez. Era una figura muy brillante y elegante. Cada vez que abría la boca decía una perla. Por el contrario, Torrente es mongólico. Hemos tenido que asesinarlo. Aquí puedes ver a un Santiago muy divertido, más cínico y sin decir ningún taco, pero con el que te descojonas de risa. Ha sido un lujo que se tirara a la piscina bajo mis órdenes.

Otro de los puntos de fuertes de la película son las interpretaciones de secundarios de lujo como Álex Angulo, que encarna al contable de Bruguera, y Enrique Villén, como el jefe de Manuel Vázquez. En algún caso, llegan a robar escenas al propio Santiago Segura.

El cine de los 60 que a mí me gusta se sustenta mucha veces sobre los secundarios. Mucha gente, cuando ve las películas en "Cine de barrio", llega a preguntarse: ¿Por qué siempre eran los mismos actores? Yo, como director, he tardado mucho en encontrar la respuesta, aunque estaba muy clara: eran buenísimos. Te resolvían cualquier cosa que les pidieras. Santiago, aunque ha hecho un trabajo extraordinario, me decía cuando veía actuar a Angulo y Villén: "¿Por qué lo hacen tan bien? ¿Por qué no has llamado a otras personas? ¡Me quieres hundir!". Él ha tenido que trabajar mucho para estar al nivel de todos ellos.

La estética de la película remite directamente a los tebeos de Bruguera, ¿qué querías conseguir con ello?

Vázquez, al dibujarse a sí mismo, rompió la barrera entre ficción y realidad. Yo, que le conocí personalmente, te puedo decir que hacía los timos para luego contarlos y dibujarlos en los tebeos del Tío Vázquez. Yo rompo también la barrera entre ficción y realidad porque ni el propio Vázquez sabía dónde estaba.

Los protagonistas de "Atolladero", "Platillos volantes", "La máquina de bailar" o "El gran Vázquez" tienen una tendencia a huir de la realidad de diferentes formas, ¿cómo explicarías tu especial cariño por este tipo de personajes?

Las personas que mejor me han caído en la vida son frikis, aunque no de la manera que se usa la palabra de diez años a esta parte. Yo me refiero al friki antiguo, a aquella gente que no se ha adaptado al sistema. A mí los que tienen cargos políticos o muchos premios no me interesan. Sin embargo, los que sí lo hacen son los triunfadores de lo cotidiano: gente que, en su vida diaria, huye del rebaño.

Tanto tú como Aléx de la Iglesia, que acaba de triunfar en el Festival de Venecia con "Balada triste de trompeta", formáis parte de una generación de directores que se ha distanciado, tanto del denominado "cine de autor", como de las películas más deliberadamente comerciales, para triunfar con unas cintas que casi legitiman la cultura popular. ¿Qué crees que os ha llevado a seguir ese camino?

Hay una serie de directores de mi generación que me parecen más brillantes que Álex o yo mismo. Son Santiago Lorenzo, Pablo Berger, Norberto Ramos del Val y otros que han hecho películas extraordinarias, como "Muertos comunes", "Torremolinos 73", "Un buen día lo tiene cualquiera" o "Mamá es boba". No obstante, todos somos diferentes a los directores anteriores, porque somos una generación que ha tenido televisión en casa desde que nacimos. Yo, por ejemplo, no podía hacer mis necesidades si no me ponían el orinal delante de la tele. Eso hace que tu cerebro devore ficción.

Somos también una generación a la que nuestros padres han llevado a ver "La guerra de las galaxias". Eso te cambia la vida. Es ahí donde piensas que el cine es un gran entretenimiento. Crees que tienes que darle a la gente que paga la entrada un espectáculo que no pueda ver en televisión. Lo que doy en "El gran Vázquez" es lo contrario a "Cuéntame". No obstante, aunque pensemos que el entretenimiento es lo primero, también creemos que hay que decir tres o cuatro cosillas sobre la vida que te hagan pensar.

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