En Diwali los intocables de Nepal son las estrellas

  • La ancestral casta de músicos intenta sobrevivir sin perder su viejo estilo de vida.


Una mujer toca el sarangi en Kathmandu | John Bishop, Global Post
Una mujer toca el sarangi en Kathmandu | John Bishop, Global Post
John Bishop | GlobalPost para lainformacion.com
John Bishop | GlobalPost para lainformacion.com

La casta de los músicos de Nepal,considerados intocables, suele estar relegada a los márgenes de la sociedad.Pero durante el Diwali, la fiesta de las luces hindú, los gandarbhas son elcentro de atención.

Este año la festividad del Diwali, que enNepal se conoce como Tihar, se celebró en torno al 17 de octubre. Ese día y esanoche, un grupo de 10 músicos, conocidos como gandarbhas o gaaines, recorrieronlos barrios de Katmandú tocando sus instrumentos tanto en las casas de ricoscomo de pobres.

Bien entrada la noche, el grupo se dedicó aentretener a sus anfitriones con música y canciones, una mezcla de temastradicionales e improvisados que provocaron risas, abucheos e incluso lágrimasentre la audiencia y los artistas. Los músicos fueron recompensados con regalosde arroz, pan, fruta, licor y dinero. Fueron momentos de retorno a una viejatradición que está desapareciendo rápidamente en el moderno Nepal.

"Desde que soy un crío salimos a deambularen Tihar. Podemos ganar dinero en Tihar, pero no lo hacemos sólo por eso,también lo hacemos por nuestra vieja cultura", dice Kishwor, un joven de 20años que acaba de terminar sus estudios de bachillerato y cuyo padre trabaja enel distrito turístico de Thamel, en Katmandú.

Una pequeña casta con un papel principal

Los gandarbhas son una pequeña castaprácticamente desconocida más allá de las fronteras de la nación himalaya.Deambulan de ciudad en ciudad, tocando sus sarangis (una versión ruda delviolín) para ir ganando dinero.

Un censo de 2001 detectó que en Nepal haycasi unos 6.000 gandarbhas, un 0,03 por ciento de la población del país, deunos 22,7 millones de habitantes. No obstante, muchos miembros de la castadicen que son más de 10.000. 

Pese a ser relativamente pocos en número,los gandarbhas ocupan una lugar único en la sociedad nepalí, según StephanieSpray, una estudiante de doctorado de Harvard que les investiga desde 2001.

Durante siglos han sido los historiadoresorales y los transmisores de información a lo largo del accidentado territorionepalí. Ya hace 240 años el rey Prithivi Narayan Shah les mandó difundir lanoticia de la unificación del país, y su sarangi es un elemento icónico de lacultura nepalí.

Hasta hace 20 años era habitual ver agandarbhas yendo de ciudad en ciudad para ganarse la vida. Hoy en día, sudeambular no sólo es una manera de subsistir, sino también un modo de asegurarla supervivencia de las tradiciones de su casta.


Salvadores de las tradiciones

Tenemos que salvar nuestra propia cultura.Tocar el sarangi es una bendición para nuestra cultura", asegura Purna BahadurGhandari, de 52 años.Pese a su rico pedigrí, la culturagandarbha ha sido sacudida por el influjo de los medios modernos, según JacobPenchansky, director de la Mountain Music Project, una organización dedicada a conservarla música y la cultura tradicional.

"Comola radio, la televisión, internet y la música grabada están más extendidas, elpapel de los gandarbhas ya no es tan importante", dice. "Por eso se ve a muchosgandarbhas que se trasladan a vivir a la ciudad para encontrar una forma devida que dependa del sector turístico, que ofrece algo de garantías".

El turismo es el elemento vital de muchosgandarbhas en Katmandú, que se ganan el pan vendiendo pequeños sarangis a losturistas como recuerdo o tocando en restaurantes y hoteles. Pero una década deinestabilidad política ha espantado a muchos visitantes extranjeros, y elsector turístico nepalí está tratando de abrirse camino de nuevo.


Cambio de roles

Entre enero y septiembre llegaron este añoa Nepal 251.523 viajeros en avión, un 2,2 por ciento menos que durante el mismoperiodo del año pasado, debido a una "fluctuación" de la industria turísticaglobal, según la Oficinade Turismo de Nepal (NTB por sus siglas en inglés). Según un portavoz delorganismo, la relativa calma política ha contribuido a aumentar la demanda deviajes turísticos a Nepal, puesto que en abril las llegadas de turistas enavión aumentó un 16 por ciento respecto al año pasado, llegando a los 37.819pasajeros. La NTBse muestra optimista respecto a la recuperación del sector turístico (querepresenta un 2 o 3 por ciento del PIB), y ha lanzado una campaña de publicidadcon el objetivo de atraer un millón de viajeros al año a partir de 2011.

Si bien hay algunas pequeñas señales queindican que los turistas comienzan a regresar a Nepal, el efecto aún tiene aúnque llegar hasta los gandarbhas de Katmandú, que suelen conseguir vender soloun sarangi por temporada turística. Lo normal es que un sarangi de baja calidadcueste entre 14 y 27 dólares.

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