"En el monte del olvido", una obra ni religiosa ni irreverente

  • Madrid.- El escenario de la Sala Pequeña del Teatro Español de Madrid se iluminará y levantará su telón mañana, el día de Jueves Santo, para ofrecer "En el monte del olvido", una obra que "no es ni religiosa ni irreverente", ha explicado Alfonso Zurro, autor y director del montaje.

"En el monte del olvido", una obra ni religiosa ni irreverente
"En el monte del olvido", una obra ni religiosa ni irreverente

Madrid.- El escenario de la Sala Pequeña del Teatro Español de Madrid se iluminará y levantará su telón mañana, el día de Jueves Santo, para ofrecer "En el monte del olvido", una obra que "no es ni religiosa ni irreverente", ha explicado Alfonso Zurro, autor y director del montaje.

Al abordar un pasaje evangélico, la gente puede pensar que es una obra "anticlerical e irreverente", pero "En el monte del olvido" no es una obra religiosa, sino una reflexión que "cada persona vivirá en función de sus creencias personales", cuenta el director.

"Juntamente con él crucificaron a dos ladrones, uno a la derecha y otro a la izquierda", texto evangélico de San Mateo que presenta una curiosa revisión del episodio de la muerte de Cristo, en el que Zurro se ha basado para montar la obra "En el monte del olvido".

El director se ha imaginado que los dos malhechores han sido crucificados antes que Jesucristo, persona a la que ni siquiera conocen, pero mientras esperan ansiosos su llegada comienzan a conversar

Conversación que transcurre sobre la cruz y versa sobre "la vida, la muerte y el destino que les espera". Uno es un incrédulo y el otro alberga alguna esperanza en su incierto futuro.

Poco habitual en el teatro contemporáneo, la figura de Cristo es el protagonista absoluto de la obra, "pero en ningún momento aparece en escena", desvela.

"Cierto es que Jesucristo no es una figura habitual en el teatro y considero que los dramaturgos no debemos temer entrar en procesos históricos que ayuden a pensar y plantear dudas a la sociedad actual", explica Zurro.

Esta pieza teatral, que juega con todos los referentes pictóricos e iconos religiosos de nuestra cultura, incluidos los pasos de Semana Santa, cuenta con un único personaje femenino, Eloína Marcos, "que se encarga de cerrar las disyuntivas que se plantean a lo largo de la obra".

Respecto a la puesta en escena, ilusionado y orgulloso, Alfonso Zurro explica que los actores Alex Peña y Nacho Bravola, que durante toda la obra permanecen crucificados, "viven una tortura a diario", a la que se han ido acostumbrando muy poco a poco a lo largo de los ensayos".

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