Jueves, 14.12.2017 - 21:51 h

LA "EDAD ÓPTIMA" PARA LLEVAR A LOS NIÑOS AL TEATRO ES A PARTIR DE LOS DOS AÑOS

Expertas de la Universidad Oberta de Catalunya (UOC) consideran que la edad óptima para que los niños empiecen a asistir a espectáculos culturales (teatro, títeres, circo...) son a paartir de los dos años, y precisaron que los eventos dirigidos en exclusiva a bebés resultan beneficiosos, pero no tanto.
En general, las propuestas para niños pequeños deben cumplir una serie de requisitos a fin de captar «su atención visual y auditiva», indicaron.
«Han de tener una duración corta (media hora o tres cuartos como mucho), ir acompañados de mucha música y los personajes que aparezcan deben ser grandes y de colores vistosos».
“Lo que no está permitido en este tipo de espectáculos son los elementos que activen en exceso el sistema nervioso del niño, tales como personajes muy estridentes o espantosos, indicó la profesora de los Estudios de Psicología y Educación de la UOC, Mireia Cabero.
Para la profesora de Estudios de Artes y Humanidades de la UOC, Alba Colombo, «cualquier momento es bueno para consumir cultura, siempre y cuando el espectáculo esté adaptado a la edad del espectador».
Sobre la moda de crear espectáculos dirigidos específicamente a bebés, las especialistas aseguraronn que contribuyen a estimular al pequeño auditiva y visualmente, aunque reconocieron que la estimulación que perciben con este tipo de experiencias también puede conseguirse desde casa «a un coste cero».
Por último, las expertas admitieron que la asistencia de niños a este tipo de espectáculos depende mucho de los hábitos culturales de los padres, y subrayaron que el contenido de lo que van a ver no debe estar vinculado necesariamente al centro de interés de los niños o de los jóvenes.
«Tenemos que motivarles e incentivar su interés y curiosidad por cosas que pensamos que son importantes, no solo por lo que les gusta», apuntaron, y “aquí los padres, pero también los profesores, tienen un papel importante”.
«La motivación en las personas tiene relación con lo que les despierta emoción, sea positiva o negativa. Se trata de generar un discurso que les emocione, que les despierte el interés», concluyó Cabero.




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