Fandiño, ante su doblete en Otoño: "soy de buscar el más difícil todavía"

  • Torero de gestos y apuestas, de un compromiso total con la fiesta, Iván Fandiño se encuentra a 48 horas de abrir fuego en una Feria de Otoño en la que es claro protagonista por las dos tardes en las que va a actuar, gesta que va dentro de su personalidad: "soy torero de buscar el más difícil todavía".

Javier López

Madrid, 2 oct.- Torero de gestos y apuestas, de un compromiso total con la fiesta, Iván Fandiño se encuentra a 48 horas de abrir fuego en una Feria de Otoño en la que es claro protagonista por las dos tardes en las que va a actuar, gesta que va dentro de su personalidad: "soy torero de buscar el más difícil todavía".

Así, sin rodeos, con una claridad y una sinceridad como pocas conversó Fandiño en entrevista concedida a EFE a dos días de hacer el primero de los dos paseíllos "otoñales" en la Monumental madrileña, plaza que ama y teme "a partes iguales", marco sin igual para dar un nuevo golpe de mando dentro de una temporada muy importante y regular, y que comienza a vislumbrar su ocaso invernal.

"No soy torero conformista. Siempre busco algo para seguir creciendo; y esta apuesta de torear dos tardes en Otoño es algo novedoso, diferente, un gesto al que el aficionado de Madrid no está acostumbrado y en el que pretendo saciar la intranquilidad de mi alma después de no haber podido cumplir los objetivos marcados en San Isidro", confesó Fandiño.

Un ciclo isidril en el que el vizcaíno estuvo anunciado tres tardes, mas tan solo pudo estoquear un toro, al que firmó, a la postre, la faena de la feria, ya que acabaría resultando gravemente herido, lo que le impidió cumplir los otros dos compromisos, algo que, a día de hoy, le sigue perturbando, y así lo manifiesta: "tengo todavía pendiente un sueño que cumplir desde San Isidro".

Y ese sueño es, sin lugar a dudas, "la Puerta Grande", que ha tenido entreabierta en muchas de las tardes que ha toreado en Madrid, pero, como él mismo asegura, "es algo que tampoco me obsesiona".

"Está claro que la Puerta Grande en Madrid es la gloria más absoluta que hay. Pero no me obsesiono con ella, porque si no estaría todo el día enclaustrado en casa, sin atender a nadie, concentrado al cien por cien, y eso, creo, no es bueno. El camino que llevo es el que conduce directo a ella, y estoy convencido de que algún día llegará", afirmó.

"Pienso que la mejor actitud -prosiguió- es ser paciente, estar relajado y seguro de uno mismo. Madrid es una plaza que pesa mucho, cuanto más toreas en ella aumenta la responsabilidad y más miedo se pasa. Si juntamos miedo y obsesión... mal asunto"

Además de esta búsqueda de la gloria, Fandiño reconoció que, más allá de la Puerta Grande, en esas dos tardes espera "cumplir" con su "compromiso" con la afición de Madrid, cuya exigencia y rectitud le tiene "enamorado", y también, añadió, "para reencontrar la paz interior y poder seguir soñando", pues aún no ha alcanzado "ni el sesenta por ciento" de lo que quiere, afirmó.

Otro punto importante a destacar es el gesto añadido de matar dos encastes bien diferentes, dos ganaderías como las de Victoriano del Río y Adolfo Martín que, como él, ya fueron protagonistas también en San Isidro por el buen juego ofrecido por sus toros en conjunto.

"Nunca me he acomodado a un toro en concreto. Desde mis inicios he venido buscando esa variedad de encastes para que mi toreo fuera evolucionando, por eso, ahora, asumo este asunto con total naturalidad", aseguró.

"Además las figuras de otras épocas siempre se han caracterizado por medirse con toros de todo tipo -continuó Fandiño- y pienso que los toreros de arriba deberíamos seguir con esta línea de compromiso con el toro, independientemente del encaste al que pertenezca, pues cuando sale el toro bravo da igual de que hierro sea, es igual de exigente y hay que estar igual de firme con él".

Hombre de grandes retos reconoce que se le llegó a plantear matar seis toros en solitario en Madrid, algo que desechó "por el momento", pues llevar a cabo tan magna empresa en la primera plaza del mundo "no es cualquier cosa".

"Mentiría si digo que no me gustaría torear seis toros en Madrid, pero aún no es el momento. Para hacerlo hay que estar muy preparado y mentalizado, y además últimamente se está frivolizando un poco con este tipo de encerronas. Todo llegará, pero en su debido momento", concluyó.

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