Hermoso cuaja una gran tarde al cortar cuatro orejas

  • Santander.- El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza fue el gran protagonista de la tarde al cosechar un triunfo rotundo de cuatro orejas y salir a hombros del coso de Cuatro Caminos, hoy en Santander, mientras que Sergio Domínguez paseó también un trofeo.

Hermoso cuaja una gran tarde al cortar cuatro orejas
Hermoso cuaja una gran tarde al cortar cuatro orejas

Santander.- El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza fue el gran protagonista de la tarde al cosechar un triunfo rotundo de cuatro orejas y salir a hombros del coso de Cuatro Caminos, hoy en Santander, mientras que Sergio Domínguez paseó también un trofeo.

FICHA DEL FESTEJO.- Toros de Herederos de Ángel Sánchez y Sánchez, discretos de presencia, mansones, pero "dejándose".

Fermín Bohórquez: rejón defectuoso, medio rejón atravesado, dos pinchazos y nuevo rejón caído (silencio); y pinchazo, rejón, dos pinchazos más y medio rejón (silencio).

Pablo Hermoso de Mendoza: pinchazo y rejón trasero (dos orejas); y rejón caído y fulminante (dos orejas con petición de rabo).

Sergio Domínguez: pinchazo y rejón (oreja); y cuatro pinchazos, media y descabello (ovación tras aviso).

La plaza se llenó "hasta la bandera" en tarde espléndida.

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DIVERSIÓN A LO GRANDE COMO PRINCIPAL ARGUMENTO

Desmesura total en la concesión de trofeos. Y aún así Bohórquez se fue de vacío y Domínguez cortó sólo uno. Hermoso se llevó un capazo de orejas, las dos de sus dos toros. Parecía como una revancha por la prohibición de Cataluña a "la Fiesta". Aquí se divierten a lo grande, y lo expresan además con trofeos a mansalva.

No hace falta insistir en el lleno habitual que presentó el cuidado y bonito coso de Cuatro Caminos. Además hoy no vinieron los antitaurinos que cada tarde se apostaban frente a la Puerta Grande para recordar sus consignas de denuncia contra "la más culta de todas las fiestas", como un día proclamó el poeta Federico García Lorca.

El ambiente de toros en la capital cántabra es absolutamente radiante. Y cuesta poco sacar tajada en el ruedo. A poquito que embistan los toros y estén bien los toreros, triunfo asegurado. Con los rejoneadores si cabe todavía más fácil.

Hermoso cargó con un primer toro que de salida se desentendió del caballo, pero que poco a poco fue centrándose. Más que brillante, medida y exacta la actuación del navarro, que lució sobre todo en los quiebros con "Van Gogh" y en los galopes de costado con "Silveti".

El pinchazo previo al rejón final no restó pañuelos en la petición del doble trofeo, que el presidente concedió sin remilgos.

Pero en el quinto, sí: la lección de Hermoso fue total. La forma de plantear las suertes y su posterior ejecución. Como en el toreo de a pie, los cites de poder a poder, esperando a que arrancara el toro por delante para darle todas las ventajas.

Desafió a la ley física en los ajustados quiebros con "Ícaro", algunos incluso sin ir armado. Y magníficas expresiones de valor al atacar de frente con "Chenel".

Apabullante la elasticidad de los caballos, y sobrecogedor su arrojo. Todos los hierros además arriba, muy reunidos. Si en el anterior le habían dado los dos apéndices, y teniendo en cuenta la cotización de los trofeos aquí, esta vez era también de rabo. Lo pidió la gente, pero no lo concedió el presidente.

Oreja asimismo para Sergio Domínguez en el primero de su lote, cuya faena no obstante tuvo notables altibajos.

Estuvo mejor Domínguez en el sexto, con un rejoneo más limpio y lento, aunque al final terminó apoyándose mucho en el peonaje, y, desde luego, sin matar bien.

Bohórquez tuvo el lote menos propicio y su actuación no fue tampoco muy allá. Un buen par al toro que abrió plaza, sin embargo, su actuación en éste resultó desigual.

Mejoró en el cuarto, sobre todo en banderillas, con la elegancia que marcó "Banderín" en unos galopes de plaza a plaza resueltos en ajustadas reuniones antes de dejar los hierros arriba. Sin embargo, el fallo en la suerte suprema fue definitivo para no cortar orejas.

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