Javier Sáez recupera en el cómic "Extraños" la estética de los años 50

  • El ilustrador Javier Sáez Castán "no decidió" parir extraños dibujos de estética "vintage", sino que "aparecieron" en su mente y se adueñaron de las tres historias que conforman "Extraños" (SextoPiso Ilustrado), un cómic lleno de babosas gigantes rosas y "gusanos escoceses".

Madrid, 11 sep.- El ilustrador Javier Sáez Castán "no decidió" parir extraños dibujos de estética "vintage", sino que "aparecieron" en su mente y se adueñaron de las tres historias que conforman "Extraños" (SextoPiso Ilustrado), un cómic lleno de babosas gigantes rosas y "gusanos escoceses".

"Desde el primer momento ya aparecían esas formas: no existió la redacción de un guión y luego la búsqueda de la imagen más adecuada, sino que directamente apareció esta estética", cuenta a Efe Sáez (Huesca, 1964) haciendo referencia a los protagonistas de "Extraños", figuras deformes recién sacadas de las películas de serie B de los años 50 y 60.

Unidas por el personaje del actor Vincent Price, las tres historias que presenta Sáez Castán abordan temáticas clásicas como la de salvar al mundo o la venganza de un ser maltratado. Narraciones que el propio autor reconoce como temas "clásicos" de la viñeta, pero también "universales": "Me gustan estos géneros populares de otros tiempos, me crié con estas cosas".

"Me gustan los cómics clásicos, quizá el tiempo ha hecho una labor de depuración, y por eso digo que no todo lo del pasado sea bueno. Lo que está ocurriendo ahora es que todo es más caótico, está muy mezclado y no sabes bien lo que es. A veces ando perdido con las novedades; en cambio, del pasado disfruto más", confiesa.

Y tanto disfruta que se "deja llevar" por las exigencias de sus personajes hasta el punto de tener que ampliar el formato del cómic para que se expresen en todo su esplendor.

"Los dibujos me pedían ser grandes; los originales eran más pequeños, pero empecé a ver que al aumentarlos ganaban, aunque suele ser al revés, y a la editorial le pareció bien. Ya veremos si el cómic cabe en las estanterías", bromea, aunque es consciente del tamaño del libro, 25,3 por 37 cm.

En cuanto al color, Sáez sorprende mediante la combinación de viñetas en blanco y negro con otras llenas de rosas, azules y verdes, pero atravesadas por la pátina del pasado. "El color sirve como la nariz roja de un payaso: en el momento que se la pone capta más la atención. El color es una forma de llamar más la atención sobre los personajes".

Pero "Extraños" no se trata sólo de un delicado tributo al pasado, sino que, como su autor ha querido, un libro con "sorpresa final", que hará al lector plantearse cuestiones como con la que concluye el autor: "Lo extraño no es una babosa gigante rosa".

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