Juan Pablo di Pace, el "huérfano" de "Dallas" que pone en jaque a los Ewing

  • Concha Barrigós.

Concha Barrigós.

Madrid, 9 jul.- Juan Pablo di Pace llegó un lunes a Los Ángeles, a la semana hacía una prueba para la tercera temporada de "Dallas" y a los dos días ya compraba, "en plan 'pretty woman'", la ropa carísima que lleva su personaje, Nicolás Treviño, "el huérfano billonario" que ha puesto en jaque a los Ewing.

Di Pace, hijo de italiano, nació en Argentina, en 1979; a los 17 años se fue a Italia; luego a Londres, donde vivió una década, y después a Madrid, donde ha residido hasta octubre del año pasado: "En fin, que me siento muy europeo y español, porque mis hermanas viven en España y es acá donde vengo a verlas", explica en una entrevista con Efe.

En los diez años que trabajó en Londres actuó en "Mamma mía" y en "Chicago" y luego "se acabó todo y no salía nada de nada", así que, cuando se le presentó la oportunidad de hacer en Madrid a Tony Manero en "Fiebre de sábado noche", le salvó la vida, porque estaba "sin pasta", pero al terminar vio claro que su proyecto de vida era trabajar en Hollywood.

Acaba de llegar a España para asistir a la boda de una de sus hermanas y desde que aterrizó su teléfono no para. Ya le han ofrecido un corto y una serie, que hará si le cuadra, porque en septiembre le dirán cuándo tiene que incorporarse al rodaje de la cuarta temporada de "Dallas" en su versión "2.0".

La serie es la continuación de aquella que concluyó en 1991 tras 356 episodios, emitidos desde 1978, y que en España convirtió a JR en icono del "tiburoneo" empresarial, la amoralidad y el cinismo.

La productora, CBS, decidió recuperarla en 2012 centrándose en varios actores de la original y dándole el protagonismo a John Ross Ewing III y a Christopher Ewing, los hijos ya adultos de JR y Bobby Ewing, respectivamente, que deben vérselas con personajes "misteriosos" como Nicolás Treviño.

"La verdad es que el 'casting' de 'Dallas' fue extrañísimo. Fui en octubre para conocer a los productores y a los cinco días de llegar ya estaba haciendo una prueba en vídeo. A los dos días me llamaron, hice otra y firmé al contrato. Al día siguiente viajaba a Dallas, y en las tres horas de vuelo la productora ejecutiva me puso al día de las dos primeras temporadas", recuerda.

Con la productora, recorrió, "rollo 'pretty woman'", las tiendas más caras de Dallas, comprando "Guccis, Armanis y Pradas", "de los de verdad, nada de imitaciones".

Su entrada en el plató, rememora, fue "muy fuerte", porque allí estaban Patrick Duffy (Bobby) y Linda Gray (Sue Ellen), aunque ya no Larry Hagman (JR), fallecido al poco tiempo de comenzar el rodaje en 2012 de "Dallas 2.0", que, por lo que él sabe, continuarán con la saga.

"No conocía a nadie y, encima, tenía que entrar sin permiso y empezar a 'basurearlos'a todos y amenazarles con hacerles la vida imposible. Dos páginas de monólogo muy intensas. Moló mucho", se ríe recordando su primera escena.

Su personaje aparece en la tercera temporada, pero será "un fijo". "Es un huérfano mexicano que se muda a América, donde se convierte en billonario, gracias a los caballos y los medicamentos".

No tiene que hablar con acento mexicano sino en un norteamericano "muy neutral", porque su personaje se ha educado, "gracias a un benefactor que no es lo que parece", en Harvard y en Juilliard,

Le costó poco lograr el acento neutro, porque en Argentina veía desde niño todas las películas americanas sin doblar y le sale "muy natural", asegura, pero es que además está acostumbrado a imitar todo tipo de dejes.

Por eso, dice, en su caso ha sido más el físico "el que ha determinado" su carrera, y en Inglaterra, "la tierra de los pálidos", siempre le tocaban papeles "más tostados", bromea.

En Estados Unidos, asegura, es al revés, y se valora "mucho" lo interracial: "En Inglaterra o en España, los protagonistas son de Londres o de Madrid, pero en América tratan de escribir personajes de culturas completamente distintas".

"En América -alaba- se trabaja muy limpio, muy organizado y con muchos más recursos. Por ejemplo, en hacer 'Juego de tronos' se gastan diez millones de dólares por episodio", señala.

Vivir en Dallas, añade, es "muy exótico, muy loco": "Es como estar metido en una peli todo el rato. He trabajado en Bahamas y Australia, y aquello es más normal", compara el actor, que acaba de concluir además una película con Matthew Morrison en la que es "un manipulador". "Se me dan bien los medio villanos", concluye riéndose de nuevo.

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