Juan Perro termina en Cádiz su viaje de ida y vuelta con La Zarabanda

  • Juan Perro despide mañana en Cádiz uno de sus proyectos musicales más queridos y soñados, la gira que le ha llevado por escenarios de todo el mundo junto a los dieciocho variopintos componentes que integran La Zarabanda, investigando y difundiendo la olvidadas semillas negras de la música española.

Paz Gutiérrez

Cádiz, 28 nov.- Juan Perro despide mañana en Cádiz uno de sus proyectos musicales más queridos y soñados, la gira que le ha llevado por escenarios de todo el mundo junto a los dieciocho variopintos componentes que integran La Zarabanda, investigando y difundiendo la olvidadas semillas negras de la música española.

Con este espectáculo, en el que se integran blues, jazz, soul, flamenco, rock y pop, Santiago Auserón pondrá también el broche de oro a la XII Edición del Festival de Música de Cádiz.

Y para el que fuera líder de Radio Futura comenzará un punto y aparte en su carrera.

Mañana, cuando baje del escenario, Juan Perro aparcará por un tiempo décadas de producción musical, para zambullirse en su tesis doctoral, que dedicará a la música en la Grecia antigua y su papel en la filosofía, un trabajo que emprenderá veinte años después de haberse planteado este proyecto.

El músico zaragozano no se alejará radicalmente de los escenarios y los ritmos pues, según ha confesado hoy en Cádiz, tiene una decena de canciones por pulir que ha ido cocinando y seguirá tocando "para vivir".

"Aún tengo que asimilar todo lo que he ido descubriendo en La Zarabanda y supongo que aún pasará algún tiempo antes de que se vea reflejado en mi trabajo", ha afirma el músico zaragozano.

De los dos años en los que se ha subido a los escenarios con la orquesta, que él define como "la banda más increíble que se pueda fundar en la Península", se queda con los tres trabajos discográficos publicados por sus integrantes y caracterizados por el mestizaje de sones y raíces.

La Zarabanda toma el nombre de uno de los primeros bailes de negros de Andalucía Occidental, que probablemente llegaron al mismo tiempo a los puertos de Cádiz y Sevilla con el apogeo del comercio con las Américas.

La Zarabanda se convirtió, igual que muchos de los bailes de la época, en un personaje, en una mujer pública que algunos situaban en los puertos de Cádiz y otros en los puertos de las Américas.

Auserón quiso concretar con este proyecto, que nace de su libro "El ritmo perdido", las raíces de las primeras semillas negras en la península.

Roquero autodidacta de la calle, cree que, cuando empezaron a llegar España el rock, el soul, el blues y el jazz a través de la radio, de la televisión y del cine se descubrieron "ritmos que no eran aparentemente de nuestra tradición propia, aunque en realidad sí lo eran".

"Todo ello lo hemos averiguado de una manera indirecta desde el circuito de América. Los viajes de ida y vuelta nos han permitido entender, o por lo menos despertar, el interés por los estratos de memoria en los que cierta información estaba borrada por la historia oficial de nuestro país", explica.

Auserón recalca que todos los miembros de la banda son conscientes de lo que significa despedir la gira en Cádiz. "Es como venir a despedir la Zarabanda donde nació la Zarabanda".

Durante la presentación de este último concierto en Cádiz, el músico ha confesado que siente por la ciudad "un amor correspondido que roza el delirio" y ha asegurado que es para él "un viaje de ensoñación permanente".

Santiago Auserón se ha congratulado también de que, pese a todas las dificultades, la ciudad esté en "ebullición cultural" y tomando conciencia "otra vez de su importantísimo calado cultural y de su significación, no sólo para el panorama de las músicas, letras y del pensamiento peninsular, sino de su proyección internacional, principalmente hacia a Europa y hacia otros continentes como América y África".

"En todos los viajes que hago a Cádiz me llevo una calentura nueva, ya sea en forma de libros, de canción o de impresiones callejeras"", apostilla este camaleónico músico.

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