Manuel de Lope dispara sobre sí mismo en su nuevo libro, "Azul sobre azul"

  • Madrid.- "Blue on blue" es el código que el ejército norteamericano emplea cuando ametralla por error fuerzas propias, y "Azul sobre azul" es el título que Manuel de Lope ha elegido para su nuevo libro, en el que el escritor se convierte "en carne de cañón" literaria y dispara sobre sí mismo.

Manuel de Lope dispara sobre sí mismo en su nuevo libro, "Azul sobre azul"
Manuel de Lope dispara sobre sí mismo en su nuevo libro, "Azul sobre azul"

Madrid.- "Blue on blue" es el código que el ejército norteamericano emplea cuando ametralla por error fuerzas propias, y "Azul sobre azul" es el título que Manuel de Lope ha elegido para su nuevo libro, en el que el escritor se convierte "en carne de cañón" literaria y dispara sobre sí mismo.

"Todo el libro soy yo. Mi pluma es mi arma y me he tomado a mí mismo como objetivo", afirma Manuel de Lope (Burgos, 1949) en una entrevista con Efe, que tiene lugar en su casa de Madrid y en la que comenta algunas claves de esta obra innovadora y sincera, que está muy lejos de ser una autobiografía al uso.

Con maestría y con esa extraordinaria prosa que hay en cada uno de sus libros, Manuel de Lope mezcla en "Azul sobre azul" (RBA) el diario, las memorias, el ensayo y el relato de viajes con ráfagas de actualidad y crítica literaria y artística.

Considerado uno de los principales novelistas españoles, De Lope se olvida en su nueva obra de "la disciplina" que entraña la novela, para adentrarse por los vericuetos de la memoria y evocar episodios de su infancia y juventud o sus viajes por diferentes zonas del mundo y fundirlos con noticias de la guerra de Irak -muy presente en el libro-, con conversaciones oídas aquí o allá o con esos haikus que tanto le gustan.

Jackson Pollock inventó la técnica del "dripping", ese tipo de pintura que distribuye "salpicaduras por el lienzo", y a De Lope le gustaría pensar que su libro es una especie de "'dripping' literario: son salpicaduras controladas sobre el teclado del ordenador".

"Azul sobre azul" está escrito a lo largo de 2007. Su origen tiene que ver con el artículo que le pidió un periódico al escritor sobre "la relación entre el cambio climático y la literatura".

Como es un tema sobre el que no tenía "ni idea", se acordó de "los duros inviernos" de su infancia burgalesa y comenzó a "hablar del frío en términos de memoria personal". Aquellas páginas las escribió "con mucha soltura, pasando de unas cosas a otras", y decidió seguir. El resultado son 500 páginas en las que "hay una gran libertad en la escritura y, sobre todo, una emancipación de la forma".

"El peligro es que esa misma libertad te conduzca al abismo del 'todo vale', y entonces destrozas cualquier cosa". Pero, para evitarlo, De Lope ha seleccionado hechos "significativos" de su vida y ha procurado "ser sincero" consigo mismo.

Seguido atentamente por Albertina, la gata de su hija, el escritor comenta que en el libro habla "muy poco" de su vida sentimental, porque forma parte de su intimidad, y también pasa de puntillas sobre sus ideas políticas o su estancia en la cárcel de Carabanchel, pese a que este hecho le hizo "salir de España" e influyó mucho en su vida.

"Es muy difícil que me acusen de exhibicionismo por este libro", asegura el autor de "Bella en las tinieblas", "La sangre ajena", "Las perlas peregrinas" (Premio Primavera de Novela) y "Otras islas".

"Yo nací en Burgos en el mes de enero, un día de fuerte nevada". Así comienza el nuevo libro de este hombre "inquieto y curioso", a quien esas palabras iniciales le recuerdan las del "Buscón", de Quevedo: "Yo, señora, soy de Segovia...".

En ese peculiar diario que es "Azul sobre azul", el novelista rescata del olvido a los adultos de su niñez -"un velo de sombra les va cubriendo"-, a algunos amigos de su juventud y de su madurez -Eduardo Úrculo y Carlos Barral, entre ellos- y evoca la emoción de sus excursiones por la montaña.

"Soy hombre de campo y me gusta la sensación de libertad solitaria de la naturaleza. Pero el campo ha cambiado mucho. Ahora, el primer paso es proteger, y proteger es destruir lo que era. Un parque natural enseguida se convierte en un parque temático", indica con su habitual franqueza.

La guerra de Irak era noticia diaria en los periódicos de 2007, y el escritor evoca con frecuencia episodios trágicos de este conflicto, como el de las mujeres detenidas en la prisión de Abu Graib, que eran "sistemáticamente violadas en sus celdas".

Tras ser puestas en libertad, eran ejecutadas por sus propios familiares. "Sus cadáveres aparecen desnudos y lacerados en los arrabales de Bagdad con una mano cortada". "Es la prueba que se envía al jefe del clan para indicar que se ha lavado el honor de la familia", escribe De Lope.

El lector se encontrará también con un curioso "diccionario de palabras perdidas" que De Lope va formando a lo largo del libro: "giñar", que en el castellano rural es sinónimo de "cagar" o "defecar", y "chapuscar" (salpicar) son algunas de ellas.

Ana Mendoza.

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