Martes, 16.07.2019 - 22:14 h
Sus últimas apariciones, muy polémicas

Del amor al odio en un año: por qué en Inglaterra no paran de criticar a Meghan

La duquesa de Sussex está en el ojo del huracán e incluso ha sido criticada por cómo coge a su bebé, Archie.

Meghan Markle
Meghan Markle es ahora blanco de todas las críticas / Cordon Press

Ha pasado de ser la sensación de Reino Unido a estar en el ojo del huracán con cada paso que da. Y solo en poco más de un año. Ante la opinión pública, Meghan Markle no pasa por su mejor momento como miembro de la familia real británica. En todos estos meses, las informaciones que han ido publicando acerca de su difícil carácter y su empeño en hacer las cosas a su manera saltándose los protocoles reales le han valido numerosas críticas por parte de los británicos.

Cada acción de Meghan es analizada al detalle hasta tal punto que se le critica por cualquier cosa, incluso por cómo coge en brazos a su bebé. Esta es la última polémica a su alrededor, en este caso del todo injusta y que solo supone una forma de avergonzarla públicamente en su papel de madre

Este miércoles, Meghan se llevó al pequeño Archie, que fue bautizado el pasado fin de semana, a ver a Harry a un partido de polo, en el que también jugaba su hermano el príncipe William. Allí estuvo con su cuñada Kate y sus hijos, en la que fue la primera salida pública del bebé. Si bien, la forma en la que la duquesa de Sussex cogía al niño ha desatado numerosas críticas hacia Meghan en redes sociales, con usuarios arremetiendo contra ella por cómo lo hacía. Le recriminaban que de esa forma se le iba a caer de los brazos o que le debería dar vergüenza no saber acunarlo. Unas palabras que sin duda suponen un ataque injustificado y muy machista.

Esto muestra hasta qué punto llega el descontento que tienen los ciudadanos con Meghan en estos momentos. La exactriz estadounidense ha pasado a ser de las peor valoradas de la familia real británica por las últimas apariciones que ha tenido y la forma en la que está llevando su posición de duquesa de Sussex.

Sus exigencias ya han chocado con los Windsor, incluso con la Reina, quien no está del todo cómoda con que Harry y ella hayan separado su agenda de la de William y Kate. Porque Meghan quiere hacer las cosas a su modo, algo que ha quedado de nuevo claro en el bautizo del pequeño Archie, del que decidieron la fecha sin consultarlo con el resto de la familia, lo que provocó que Isabel II se lo perdiera por ser incompatible con su agenda. 

Enrique y Meghan siguen a su aire y celebran en la intimidad el bautizo del pequeño Archie
La Reina Isabel no pudo asistir al  bautizo de Archie 

Eso provocó que varios trabajadores de Buckingham Palace criticaran abiertamente la forma en la que los Sussex lo habían gestionado, dejando al margen a sus familiares -de hecho, tuvieron que cambiarlo de día a última hora para que pudiera asistir el Príncipe de Gales-. 

Su presencia en Wimbledon, "una pesadilla"

Pero lo que realmente ha enfadado a los británicos ha sido su presencia en Wimbledon la pasada semana. La duquesa se presentó en el All England Tennis club de Londres el pasado jueves para ver el partido de su amiga Serena Williams, un acto que está haciendo que corran ríos de tinta días después, cuando se ha sabido lo que realmente pasó.

Meghan acudió junto a otras amigas y se sentó en el palco privado, como suelen hacer los Windsor cuando acuden a ver el tenis -su cuñada Kate lo hizo un día antes-. Algo muy normal pero que la exactriz convirtió en una "pesadilla", como han relatado algunos trabajadores del torneo al periódico 'The Times'.

Primero, porque la duquesa exigió que nadie le hiciese fotos, por lo que sus guardaespaldas estuvieron todo el partido impidiendo que los asistentes le tomaran fotografías o se acercaran a ella, algo que incomodó mucho al resto de personas que había en el palco y a los propios trabajadores. Porque es algo inaudito hasta ahora, ya que el resto de 'royals' que acuden a Wimbledon nunca han puesto esos impedimentos y se comportan con total naturalidad con el público.

De hecho, se he desvelado que Meghan quería ir de incógnito, algo que no le permitieron porque era imposible que pasara desapercibida. Así, muchos le han calificado de "obsesa del control" y de "diva", ya que a los ciudadanos no les gustan nada esos comportamientos. Incluso provocó que una de las estrellas del tenis británicas, Sally Jones, tuviera un enfrentamiento con sus escoltas. Ella, que estaba cerca de Meghan, estaba tomando una foto de Serena cuando sus guardaespaldas le dijeron que no podía sacar fotos a la duquesa, algo que desde luego no estaba haciendo.

Pero eso no fue todo. Porque otra de las exigencias fue entrar el recinto con pantalón vaquero, algo que está prohibido en el caso del palco principal. Debemos recordar que Wimbledon es muy exigente con su protocolo de vestimenta -los jugadores deben vestir de blanco inmaculado de la cabeza a los pies- y, en este caso, no permite esta prenda, la cual vistió Meghan sin importarle el reglamento.

El protocolo no impide ir a Wimbledon en vaqueros, pero sí en el caso de que se vaya a entrar al área exclusiva de miembros, donde estuvo Meghan y donde rige un estricto código de vestimenta, que incluye chaqueta y corbata para los hombres y, desde luego, nunca unos jeans. Porque se considera que se está viendo "el mejor tenis del mundo", por lo que hay que guardar cierto respeto. Unas normas que para muchos son demasiado anticuadas, pero que para otros siguen vigentes y que nadie debe romper, por muy 'royal' que sea. 

El club de miembros sacó unas reglas de estilo en las que incluía como prendas 'non gratas' los vaqueros, las camisetas o las zapatillas. De hecho, se recomienda a las mujeres llevar vestidos del estilo del que lució Kate Middleton solo un día antes que Meghan, lo que ha vuelto a sacar a relucir las diferencias entre ambas, las cuales habrían hecho que su relación se haya enfriado hasta el punto de separar sus viviendas y sus agendas. 

Todo esto se une a los numerosos trabajadores que le han abandonado en este tiempo y a los elevados gastos que los Sussex tienen, entre los que destaca su mudanza a Frogmore Cottage, una casa que han reformado a su gusto con caros caprichos. Así, Meghan ha pasado a ser el blanco de las críticas en una familia real que parecía haber rejuvenecido con su llegada hace poco más de un año.

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