Sin dar explicaciones

Dulceida cierra su Twitter: las claves del abandono de la influencer de la red social

La influencer española más seguida ha cerrado la puerta de la red social de microblogging ante las múltiples polémicas que ha protagonizado.

Dulceida
Aida Doménech estaría cansada de las polémicas en Twitter / Cordon Press

Sin decir adiós. Sin dar explicaciones. Sin dedicar un momento a sus seguidores. Así ha abandonado Dulceida Twitter. Este martes, la cuenta de la influencer en la red social se apagó sin que nadie lo esperara y sin que ella misma lo anunciara. Simplemente, desapareció. Borró su cuenta en un momento en que su popularidad está en lo más álgido después de haber realizado el primer viaje de promoción de su propia marca, DulceidaShop.

Así, sigue la estela de su amigo Javier Ambrossi, que dejó Twitter en abril, y de otros muchos famosos y rostros conocidos que han acabado abandonado la red social de microblogging hartos del acoso de los 'haters' o detractores. Porque ese parece haber sido el principal motivo de Aida Doménech para decir adiós al pajarito azul.

El detonante parece haber sido la polémica que levantó su viaje a Sudáfrica esta primavera. La influencer marchó junto a su mujer, Alba Paul, al país africano a estudiar inglés unas semanas y a hacer turismo, safari de por medio. Durante esa aventura, estuvo con una tribu masai y regaló unas gafas a algunos niños del poblado, momento que retrató en sus redes y que hizo arder Twitter. Muchos usuarios le tacharon de oportunista y de querer promocionarse a costa de estos niños.

Además, en el mismo viaje cometió el error de retratarse dándose un baño en una bañera repleta de agua en un momento en el que Ciudad del Cabo, la capital del país, vivía su peor sequía de la historia. Una fotografía que subió a sus redes sociales sin ser consciente de lo que ocurría y que hizo que las críticas le cayeran encima. Sobre ambos sucesos, la influencer se pronunció pidiendo disculpas pero también defendiéndose ante aquellos que habían vertido todo su odio sobre ella.

Porque eso es precisamente Twitter para Dulceida, odio. Ya llevaba tiempo quejándose de que en esta red social se estaba acumulando últimamente mucho rencor y que la gente la usaba para desahogarse y arremeter contra los demás escudándose en perfiles anónimos. Ese fue el motivo que alegó Ambrossi para irse de la red social y ese parece haber sido también el de Aida.

La última polémica

Precisamente, la gota que colmó el vaso pudo haber sido este viaje con algunas otras influencers para promocionar su propia tienda. La pasada semana, Dulceida y Alba viajaron a Ibiza junto a otras figuras de las redes sociales, como Laura Escanes o María Pombo, para pasar unos agradables días en la isla mientras generaban contenido de la nueva colección de ropa de Aida. En este viaje, se retrataron de mil maneras y con mil poses, y una de ellas calentó de nuevo a los usuarios de Twitter.

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En concreto, esta fotografía, que la influencer subió a su cuenta de Instagram, en la que las jóvenes posan en un barco cual sirenas mostrando sus envidiables físicos. Los usuarios de Twitter criticaron que hace unos meses colgara un vídeo en Youtube con chicas con distintos tipos de físico para celebrar la belleza real y que ahora posara para su marca con semimodelos. 

¿Por qué no deja también Instagram?

Lo que muchos se estarán preguntando ante esta espantada es por qué no hace lo mismo con su cuenta de Instagram, donde también hay críticas. En este caso, la razón está muy clara: esta red social constituye para ella una de sus principales vías de ingresos. Mientras que Twitter es una red social más bien de opinión e informativa, Instagram es el universo de la publicidad, pues al ser una plataforma de fotografías es dónde se puede hacer promoción a las marcas de una forma más eficaz.

De hecho, la red social cada día está más enfocada a eso, pues cada vez hay más formas de publicitar a las marcas a través de las etiquetas, menciones, hashtags, etc. Es más, estas ya tienen la posibilidad de vender a través de Instagram, de modo que el negocio está ya montado. Y si Dulceida apagara su cuenta, su carrera habría prácticamente acabado.

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Se estima que la influencer, con más de dos millones de seguidores en Instagram, cobra unos 6.000 euros por post en esta red, y teniendo en cuenta que cada día sube de media dos fotografías, le saldría muy caro irse. Por lo tanto, ha preferido borrarse de Twitter, donde apenas generaba contenido y, cuando lo hacía, no era promocional. 

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