Viernes, 15.12.2017 - 09:20 h

La noche extravagante del Jazzaldia con los herederos de Sun Ra

El Festival de Jazz San Sebastián ha recibido hoy a la banda que mantiene vivo el legado de la Sun Ra Intergalactic Arkestra, una peculiar y divertida combinación de músicos, cantantes y bailarines que daría mucho que hablar en cualquier reunión interplanetaria.

Ana Burgueño

San Sebastián, 27 jul.- El Festival de Jazz San Sebastián ha recibido hoy a la banda que mantiene vivo el legado de la Sun Ra Intergalactic Arkestra, una peculiar y divertida combinación de músicos, cantantes y bailarines que daría mucho que hablar en cualquier reunión interplanetaria.

La extravagante y rítmica propuesta de esta orquesta que, bajo el nombre de Sun Ra Centenial Dream, celebra el centenario del nacimiento de su fundador, fallecido en 1993, ha cerrado la jornada en la Plaza de la Trinidad, que ha abierto un sensacional concierto del contrabajista británico Dave Holland.

Antes, en el auditorio del Kursaal, la japonesa Toshiko Akiyoshi, afincada desde hace más de cinco décadas en Estados Unidos, ha actuado para el público donostiarra tras el aperitivo de ayer en el Basque Culinary Center, donde ofreció un concierto de piano solo después de recoger el premio del Festival, el Donostiako Jazzaldia, que poseen otras muchas grandes figuras del jazz.

Divorciada de su primer marido, el saxofonista Charlie Mariano, en 1969 se casó con el flautista y también saxofonista Lew Tabackin, con quien ha colaborado desde entonces y con quien hoy se ha presentado en San Sebastián en formato cuarteto.

Esta mujer menuda, de 84 años, tuvo que vencer muchos prejuicios raciales en su país de acogida, pero logró convertirse en una de las pocas mujeres en dirigir una big band, la Toshiko Akiyoshi Jazz Orchestra, que visitó San Sebastián en 1982.

Contó además con el respaldo de leyendas del jazz como Charles Mingus, a quien ha dedicado uno de los temas de la velada, que inició y concluyó con los títulos con los que le gusta hacerlo siempre: "Long yellow road", en el que resume su trayectoria hasta su llegada a Estados Unidos, y "Hope", el epílogo de una larga composición estrenada en una reunión antibélica en Hiroshima.

Ha sido una actuación que ha recorrido las sendas ortodoxas del jazz, con recuerdo a Duke Ellington incluido en "Serenade to Sweeden", y en la que han destacado las sobresalientes interpretaciones de Tabackin con el saxo y la flauta, con esta especialmente en un "One man army" escrito por su mujer, de sonidos impregnados de la sutileza de la música nipona.

La atmósfera reposada del Kursaal ha sido el contrapunto a lo que llegó después en el cierre de la Trinidad con orquesta de Sun Ra, una locura colorista con veintidós personas sobre el escenario para rendir culto al fundador de la banda, ese músico vanguardista y poeta, que decía proceder de Saturno.

Al mando de uno de los miembros originales de la Intergalactic, el nonagenario saxofonista Marshall Allen, que no ha parado un momento, el concierto ha discurrido dentro de un caos escénico en el que musicalmente nadie ha perdido el hilo.

Mucho swing el que han desplegado estos artistas enfundados en atuendos de brillantes colores y tocados de inspiración diversa hasta conformar un mosaico indescriptible, donde las gorras de béisbol de color dorado y plateado pasaban inadvertidas al lado de los sombreros napoleónicos y las mitras de Babilonia.

Ha sido una propuesta alejada de la experimentación, salvo en el penúltimo tema de la noche, el que ha sucedido a "Deep purple" y el que ha precedido al del adiós, que ha llevado a los músicos a bailar entre el público, a esas horas ya mermado tras numerosas deserciones.

La explosiva locura espacial de la banda del desaparecido Sun Ru ha estado precedida por un grandísimo concierto de Dave Holland, que hace cuatro años protagonizó en el Jazzaldia una noche flamenca con Pepe Habichuela y que hoy ha llegado con una propuesta bien distinta en torno al proyecto "Prism".

Ha contado para ello con músicos de prestigio: el pianista Craig Tanorn, el batería Eric Harland y el guitarrista Kevin Eubanks, que ha estado magistral.

Holland y él han tocado en una perfecta confabulación de guitarra y contrabajo para interpretar temas de ambos: "A new day" y "The empty chair", del primero, y del segundo, un "The dancing sea" plagado de matices y un vibrante "The watcher" para una despedida sin bises.

El Heineken Jazzaldia clausura mañana su 49 edición y lo hará con voces femeninas, las de la noruega Kristin Asbjornsen y la gran Dee Dee Bridgewater.

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