Oldenburg trae 300 obras a Bilbao en una exposición que será irrepetible

  • El artista Claes Oldenburg (Estocolmo, 1929), considerado uno de los padres del arte pop, ha presentado hoy en el Museo Guggenheim Bilbao casi 300 obras que realizó en los años sesenta, en la muestra más amplia de esa etapa creativa del artista y que será, posiblemente, la última vez que se exhiban públicamente.

Bilbao, 29 oct.- El artista Claes Oldenburg (Estocolmo, 1929), considerado uno de los padres del arte pop, ha presentado hoy en el Museo Guggenheim Bilbao casi 300 obras que realizó en los años sesenta, en la muestra más amplia de esa etapa creativa del artista y que será, posiblemente, la última vez que se exhiban públicamente.

En la presentación ante los medios de la muestra que estará en la capital vizcaína desde mañana hasta el 17 de febrero, Oldenburg ha explicado que con sus obras "pretende producir una reacción de curiosidad" y, por ello, presenta objetos aparentemente cotidianos diseñados con diferentes materiales, con mucho humor y con mucha crítica para generar una reflexión.

Así, ha pedido a los visitantes de su exposición que "usen la imaginación" al enfrentarse a sus obras que ha definido como "locuras creativas" y que van desde una bolsa volcada de patatas fritas volcada, realizadas en goma espuma, y un gigantesco ventilador de nailon negro, hasta una colección de objetos "kitsch", juguetes y chucherías.

El artista ha aportado a la muestra fotografías, bocetos y películas de súper 8 de su archivo personal que nunca antes se habían mostrado para explicar cómo ocurre su proceso creativo y exhibir su participación personal en numerosas performance de teatro.

Así relata, por ejemplo, cómo diseño primero una maqueta y luego proyecta una película sobre la instalación de su enorme escultura "Lápiz de labios sobre vehículo oruga" (1969) en la Universidad de Yale, donde ese año por primera vez aceptaron que se matricularan mujeres y que además, reflejaba una crítica a la guerra de Vietnam.

El comisario de la exposición, Achim Hochdörfer, ha destacado la relevancia de esta muestra que llega a la capital vizcaína tras estrenarse en Viena y que después viajará a Nueva York y Minneapolis, puesto que, probablemente, la fragilidad de muchas de las obras Oldenburg hagan imposible que se vuelvan a exhibir al terminar esta gira.

La del Guggenheim es, además, la más amplia de las exposiciones de esa etapa creativa de Oldenburg, que influyó notablemente en otros artistas del pop art, por su ironía y por la crítica que impregnaba sus creaciones.

La muestra comienza con una reflexión sobre la vida ruidosa, contaminada y hasta peligrosa del barrio marginal de Nueva York donde vivía en 1960, con una sala titulada "La calle" y "La tienda", que agrupa representaciones de grafitis y murales urbanos, junto a murales con objetos de escaparates como trajes de caballero o la vitrina de una pastelería.

A continuación aparece "El hogar", ya en esculturas de tres dimensiones, en las que "reconvierte" en monumentos objetos de uso cotidiano como retretes, enchufes y un cenicero.

El Guggenheim expone las maquetas de las obras a gran escala que el artista realizó en colaboración con su gran amigo Frank Gerhy: "Binoculares" (1991) y "Barco navaja"(1985).

Esta última se presentó en Venecia dentro de una performance sobre el agua y se exhibió en el edificio bilbaíno que diseñó el propio Gerhy en su muestra inaugural del Guggenheim Bilbao.

La muestra concluye con la sala "El Museo Ratón y el Ala de las Pistolas de Rayos", una estructura negra con la forma de la cabeza de Mickey Mouse, que alberga una colección de diferentes objetos como pistolas de juguete y otras baratijas que Oldenburg acumuló durante años, junto a diferentes representaciones geométricas del famoso personaje de Disney.

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