Lunes, 20.11.2017 - 18:38 h

Trapiello: "Edgar Neville sentó las bases de la ley de Memoria Histórica"

Madrid.- "Edgar Neville sentó las bases de la Ley de Memoria Histórica hace 50 años". Con esas palabras subrayó hoy Andrés Trapiello la importancia de la carta en la que el escritor y cineasta madrileño hablaba del asesinato de García Lorca y que constituye una de las novedades del libro "Las armas y las letras".

Trapiello: "Edgar Neville sentó las bases de la ley de Memoria Histórica"

Madrid.- "Edgar Neville sentó las bases de la Ley de Memoria Histórica hace 50 años". Con esas palabras subrayó hoy Andrés Trapiello la importancia de la carta en la que el escritor y cineasta madrileño hablaba del asesinato de García Lorca y que constituye una de las novedades del libro "Las armas y las letras".

"Neville no soportaba que los asesinos de Lorca quedaran impunes", decía hoy Trapiello en una entrevista con Efe, en la que aludía a algunas de las importantes novedades que contiene la nueva edición de esta obra, ampliada con más de 400 páginas de texto y numerosas fotografías.

En 1967, Neville envió a un periodista de ABC unas páginas sobre la muerte de Lorca, con motivo del suplemento que este diario iba a publicar sobre García Lorca. Ese texto ha permanecido inédito hasta ahora.

En esa carta, titulada "Otra vez Lorca", Neville daba a entender que los detalles del asesinato de Lorca eran conocidos por mucha gente, aunque "no es el momento oportuno de lanzarlos al vuelo".

"Todos saben o creen saber quién denunció el refugio en que se hallaba, todos sabían que R.A. (en alusión a Ruiz Alonso, padre de Emma Penella) mandaba el pelotón que lo prendió, el procedimiento que emplearon para sacarlo de la cárcel (...), el nombre del chófer que lo condujo hasta el lugar de la ejecución, quién pudo salvarlo y no quiso, quién recogió su cartera y su reloj y dio aire legal al crimen, se sabe su nombre y señas, pero...", decía Neville.

El cineasta afirma también que García Lorca no murió de una "descarga" sino de "un simple tiro de pistola en la nuca" y asegura que "no hay que cejar en la investigación para no caer en posibles injusticias".

No es cierto, añade Neville al final de su texto, aquello de que "los españoles lo mataron". Lo hicieron "unos cuantos miserables cuyo nivel intelectual era lo bastante elevado para saber el valor de su presa y su total inocencia e inocuidad política".

Esos miserables se dieron "el gusto de atravesar con un plomo aquella cabeza llena de ideas, de belleza y de bondad", concluye el cineasta.

Trapiello cree que tendrán que ser los historiadores los que "deberán determinar si son exactas o no" las afirmaciones de Neville, pero "lo importante" es que las hace "un franquista" que se dio cuenta de "la enorme asimetría que existe entre los culposos de un lado y los indemnes de otro, que pueden circular con total 'inmunidad', como dice él en la carta".

Una fotografía de Luis Rosales vestido de camisa azul le da pie a Andrés Trapiello a decir que, "probablemente", el poeta granadino, a cuya familia se le ha asociado injustamente con la muerte de Lorca, "no tuvo que ver con este asesinato".

"Lo grave es que después de que asesinaran a Lorca, Rosales siguiera vistiendo la camisa azul durante tantos años. Era la camisa de los asesinos", dijo Trapiello.

"En las armas y las letras" se incluye también un inédito de Rafael Sánchez Mazas, que pertenece a un cuaderno de notas de 1941, que está en poder de Trapiello.

"No hay, no ha habido nunca otra manera de escribir sino en las paredes de una cárcel. Nuestra memoria no es otra cosa sino la pared de una cárcel. No hay otra libertad sino entre las paredes de una cárcel", escribe Sánchez Mazas, quien durante más de un año se sintió "libre como nunca" en la prisión.

"Un día te sacaron de la prisión, te sacaron al bosque con otros muchos compañeros y te fusilaron. Te levantaste ileso de entre los muertos y echaste a andar por el bosque", señala Sánchez Mazas, cuya "muerte" forma parte de la leyenda.

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