"Reputación y ciudadanía", un análisis sobre el nuevo poder de la sociedad

  • La reputación es un concepto que se aplica indistintamente a personas, empresas, instituciones o políticos, y un activo difícil de gestionar porque "está en la cabeza de los ciudadanos", motivo por el que una consultoría lo ha convertido en objeto de análisis en la obra colectiva "Reputación y Ciudadanía".

Madrid, 30 may.- La reputación es un concepto que se aplica indistintamente a personas, empresas, instituciones o políticos, y un activo difícil de gestionar porque "está en la cabeza de los ciudadanos", motivo por el que una consultoría lo ha convertido en objeto de análisis en la obra colectiva "Reputación y Ciudadanía".

El libro es una recopilación de los trabajos del laboratorio de ideas de esta consultoría de comunicación, en los que, según ha comentado a Efe el presidente de Llorente & Cuenca, José Antonio Llorente, se reflexiona sobre lo que está pasando en el mundo de la comunicación y la sociedad y se profundiza en los cambios y nuevas dinámicas de la ciudadanía, consecuencia del replanteamiento del Estado del bienestar.

En esta obra colectiva, los autores se muestran convencidos de que "los ciudadanos son cada vez más influyentes y relevantes en la sociedad que vivimos", de ahí que analicen los aspectos en los que hay que anticiparse y que van a ser imprescindibles o útiles para las organizaciones en su relación con la comunidad.

"Los ciudadanos cobran cada vez mayor relevancia y es una tendencia que no acaba hoy. La vemos en el futuro y combinada con muchas cosas y potenciada por la tecnología, por la facilidad con la que se ha extendido la red y sus variantes que han hecho que las cosas estén cambiando mucho", apunta Llorente a Efe.

Por eso, insiste, hay que anticiparse y estar preparados para estos cambios porque ahora con estos medios " el querer saber se ha multiplicado exponencialmente por la capacidad de la gente de compartir y generar una opinión rápidamente".

Eso se aprecia en todos los ámbitos, incluido en el político. Hace 30 años, según comenta Llorente, un grupo político para tener éxito necesitaba 20 años, pero hoy en día para tener éxito, si lo hace bien, puede tardar dos meses porque la gente necesita poco tiempo en conocer y compartir algo y en tener una idea de las cosas".

Se trata, pues, de un cambio sustancial, pero, a su juicio, "nadie está respondiendo de inmediato a esos cambios vertiginosos en la forma de operar".

Entonces, ¿cómo los empresarios y los políticos, por ejemplo, deben afrontar el futuro?. Llorente contesta que "hay que adaptarse, aunque los cambios son muy sustanciales y no sea fácil".

"La dirección correcta hoy en día es escuchar lo que piensan los ciudadanos y participar en el debate, que no es solo dar tu punto de vista sino contribuir al mismo y mejorar y acelerar los mecanismos de participación ciudadana en la toma de decisiones".

Y ¿qué ha fallado para que los partidos hayan perdido la reputación? "No es que haya fallado algo para que los partidos hayan perdido la reputación. Los cambios nos sitúan en un nuevo escenario, y eso es una brecha tecnológica que tenemos que cubrir", responde.

"Si tenemos políticos que, como dice, fallan, no tiene que ver con la tecnología, sino con las decisiones que toman, con cómo gestionan el poder que les han dado los ciudadanos", argumenta.

Para Llorente, "la tecnología es un medio y un mecanismo, es un acelerador de conexión con las expectativas de los ciudadanos, pero no una barrera".

Y en estos momentos "la gente se siente con el poder de que sus ideas cuentan y además, como es muy fácil ver que hay otros que piensan como tú y que no son dos ni tres, pues eso le da mucho más poder a la población".

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