Jueves, 20.06.2019 - 11:27 h
En la Finca

La exclusiva casa a la que vuelven Iker y Sara para que la periodista se recupere

El matrimonio y sus dos hijos regresan de Oporto a Madrid para que Sara pueda seguir desde aquí su tratamiento contra el cáncer.

Iker y Sara
Iker y Sara regresan a Madrid para el tratamiento de la periodista

"Ya en casa, todo en orden", escribía Sara Carbonero en lunes por la noche en sus redes sociales, anunciando así a sus seguidores y a todo el país que había recibido el alta hospitalaria tras ser operada el martes pasado de un tumor maligno en el ovario. La noticia conmocionó a la opinión pública, pues la enfermedad de la periodista se producía muy poco después de que su marido, Iker Casillas, sufriera un infarto agudo de miocardio hace tan solo unas semanas cuando estaba entrenando. Un duro golpe para el matrimonio del que ahora intenta reponerse.

Y para ello, nada mejor que regresar al hogar, y eso es lo que han hecho los Casillas-Carbonero, pues según adelanta la revista 'Lecturas' este miércoles, la pareja ha decidido volver a Madrid para que Sara pueda seguir desde aquí su tratamiento. La operación tuvo lugar en la Clínica Ruber Internacional, por lo que será desde este centro donde se supervise su recuperación. Y para mayor comodidad, es mejor que la periodista esté en la capital y no tenga que viajar constantemente desde Oporto.

Por ello, el matrimonio y sus dos hijos, Martín de 5 años y Lucas, de 2, han vuelto a instalarse en Madrid, donde seguían manteniendo la vivienda en la que residían antes de que Iker fichara por el club portugués. Y no se trata de una casa cualquiera, pues está ubicada en una de las zonas más exclusivas, en la urbanización La Finca, donde más famosos y deportistas habitan por metro cuadrado.

Recordemos que la pareja compró esta casa en el año 2014 a una persona también muy conocida, pues esta vivienda pertenecía a la actriz Lydia Bosch y fue objeto de polémica, ya que estuvo en medio de la batalla judicial que tuvo la intérprete con su exmarido, Alberto Martín. La vivienda fue motivo de desencuentros entre la ya extinta pareja, y finalmente la pudieron sacar a la venta por 2,5 millones, los cuales desembolsaron los Casillas-Carbonero para hacerse con ella.

Se trata de un chalet de cuatro plantas con cinco habitaciones, seis baños, cocina, dos salones, un salón de juegos y un cuarto de servicio. La casa tiene unas dimensiones de unos 750 metros cuadrados y además cuenta con piscina. Está ubicada dentro de lo que se conoce como la barriada de 'La Blanca Paloma', la más lujosa dentro de La Finca.

Además, se trata de una casa con todas las comodidades, pues su anterior dueño, el ex de Lydia Bosch, es arquitecto, de ahí que la diseñara a su antojo. La pareja la reformó en 2016, por lo que ahora está totalmente a su gusto y será en estos meses una especie de oásis que les aleje de toda la expectación que ha generado la enfermedad de Sara. En estos años, Iker y Sara la han seguido manteniendo abierta y siempre que venían a España pasaban unos días en ella, disfrutando de su piscina y de la seguridad 24 horas con la que cuenta La Finca.

Pero en Oporto también dejan una vivienda que hacía las delicias de la familia. Iker, Sara y los niños residían en el prestigioso barrio de Oporto Foz do Douro, donde han estado ubicados en estos tres años de aventura portuguesa. La casa actual es la segunda que ocupan en este barrio, a la que se mudaron en 2017 y que tiene unas privilegiadas vistas al mar, pues está ubicada en primer línea.

En el piso anterior en el que estuvieron pagaban un alquiler de 6.000 euros mensuales, según publico el diario luso 'Correo da Manha', por lo que el actual debe ser todavía más caro al estar frente al mar. El futuro de este inmueble es ahora una incógnita, pues no se sabe si regresarán cuando ambos se recuperen en caso de que Iker vuelva a jugar al fútbol, algo que ahora está más en el aire que nunca.

Cabe destacar que la pareja se ha mudado en numerosas ocasiones desde que llevan juntos. Cuando formalizaron su relación, Sara se fue a vivir al chalet que tenía Iker en Boadilla del Monte (Madrid), pero cuando decidieron aumentar la familia se cambiaron a La Finca, primero a un adosado y después al unifamiliar actual. 

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