Martes, 26.05.2020 - 12:18 h

Serrat y Saura investidos doctores "honoris causa" por universidad mexicana

El cantautor Joan Manuel Serrat y el cineasta Carlos Saura fueron investidos hoy como doctores "honoris causa" por una universidad mexicana en un acto en el que compartieron podio con importantes personalidades de las artes y las ciencias.

México, 22 sep.- El cantautor Joan Manuel Serrat y el cineasta Carlos Saura fueron investidos hoy como doctores "honoris causa" por una universidad mexicana en un acto en el que compartieron podio con importantes personalidades de las artes y las ciencias.

Saura y Serrat, cubiertos con largas togas negras, recibieron los símbolos del doctorado, incluyendo un birrete con borla celeste, de manos del rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), José Narro Robles.

Los dos representantes de las artes españolas, junto con otras nueve personalidades mexicanas, recibieron su homenaje "por ser personas con méritos excepcionales y por engrandecer las ciencias, las humanidades, las artes y la cultura, y mejorar la condición de vida de la humanidad", según el acta de investidura.

El acto se desarrolló en el patio del Palacio de la Minería, en el centro histórico de la capital mexicana, uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad, que estaba adornado con tres estandartes de terciopelo azul marino y dorado, con los escudos de la UNAM.

Los homenajeados, según dijo Narro en un discurso, "son personas con méritos excepcionales, que han llamado la atención sobre los grandes temas de hoy en día", incluyendo sus críticas a los "dogmatismos políticos y religiosos".

Todos ellos fueron investidos doctores "honoris causa" por su "generosidad, su conciencia crítica y su compromiso social", dijo Narro. "Ustedes son el ejemplo de lo que logra la educación y la constancia", añadió.

Saura se colocó en el podio teniendo a su izquierda al astrónomo Manuel Peimbert Sierra y a su derecha el exministro de Relaciones Exteriores y exsenador Fernando Solana, ambos mexicanos.

Serrat, por su parte, se sentó al lado del neurofisiólogo Pablo Rudomin Zevnovaty, premio Príncipe de Asturias 1987, y de la historiadora de arte Elisa Vargaslugo Rangel, también mexicanos.

El cantautor dijo a los periodistas que había recibido esta distinción "con toda la carga de afecto y gratitud que tienen este tipo de cosas".

Además de la UNAM, Serrat ha recibido doctorados "honoris causa" de otras tres universidades mexicanas, las de Puebla y Morelos, así como de otras casas de estudios superiores de España y Argentina.

"Son cosas que no se suman, no hago un concurso para tener más. Trato de sacar de todo lo posible de cada de una de estas manifestaciones de afecto", agregó.

Entre las personalidades que también fueron investidas se encuentra el arquitecto Ricardo Legorreta, conocido mundialmente por sus líneas audaces y construcciones llenas de color, como el edificio del Hotel Camino Real de la capital mexicana.

A la científica brasileña Mayana Zatz, famosa por sus estudios sobre el genoma humano, le tocó hablar a nombre de los otros dos extranjeros, Serrat y Saura.

Según Zatz, que habló ante medio millar de personas en un "portuñol" muy próximo al español, la investigación sobre genética humana debería dar pie para "buscar embriones y aprovecharse de talentos como los de Carlos Saura y Joan Manuel Serrat".

"Este doctorado -añadió Zatz- es un gigante incentivo para seguir la lucha en favor de un mundo mejor y lo que creemos es justo".

Al ser presentadas las once personalidades que recibieron el doctorado "honoris causa", de Saura se destacó que sus películas son "un instrumento de denuncia y un retrato de los sentimientos humanos".

"Su trayectoria y su legado fílmico han permitido ver el mundo desde distintos ojos", dijo también la semblanza del cineasta.

De Serrat se destacó la lucha política contra la dictadura de Francisco Franco y su posición en favor de los derechos humanos.

Esa posición incluyó, en 1975, su rechazo a la pena de muerte, que hizo público desde México y que le costó once meses de exilio en esta capital, hasta que regresó a España después de la muerte de Franco.

En sus declaraciones a los periodistas, Serrat dedicó este homenaje a los intelectuales que le acogieron en México cuando se vio forzado al exilio.

"México tiene para mí un significado muy especial porque me ofreció la casa cuando se me cerraron las de la mía", añadió.

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