Sobre ángeles y pillos: una breve historia pictórica de la infancia europea

  • Viena.- La infancia ya no es lo que era. Al menos eso se deduce de una muestra que repasa a través de más de 140 obras, en su mayoría retratos, la evolución de la niñez en Europa en los últimos 400 años.

Viena.- La infancia ya no es lo que era. Al menos eso se deduce de una muestra que repasa a través de más de 140 obras, en su mayoría retratos, la evolución de la niñez en Europa en los últimos 400 años.

En la muestra "De ángeles y pillos", que se puede ver en la Kunsthalle de la ciudad austríaca de Krems -a unos 100 kilómetros de Viena- hasta el próximo 3 de julio, se invita a un viaje temporal a través de la representación de la infancia en el arte por medio de las obras de más de 90 artistas.

En total hay 140 pinturas, obras gráficas, esculturas y vídeos que enlazan el Renacimiento más tardío con el presente, y que invitan a reflexionar sobre aquella edad a la que el poeta alemán Rainer Maria Rilke bautizó como "la auténtica patria de todo adulto".

"El niño careció durante muchos siglos de valor alguno como persona, su utilidad para los padres se reducía a su fuerza de trabajo", explica el director del museo, Hans-Peter Wipplinger, en el catálogo de la muestra.

Los derechos de la infancia apenas comenzaron a reclamarse en la Ilustración con los filósofos John Locke y Jean-Jacques Rousseau, cuando más que "adultos de corta estatura" se los consideró individuos modelables gracias a la educación.

En la exposición se pueden apreciar representaciones de descendientes de la nobleza, como el de la infanta Margarita Teresa de España (1651-1673), atribuido a Francisco Ruiz de la Iglesia (1649-1704).

Destacan también otras obras del siglo XVII creadas por artistas de la escuela española, como Juan Carreño de Miranda (1661-1700) y su "Retrato de Carlos II" (1671).

Hasta el siglo XV las representaciones infantiles apenas existían, salvo en temáticas sacras como ángeles, el niño Jesús o al encarnar a figuras de santos o mitológicas, explican los comisarios de la muestra.

Pero a partir del siglo XVI se popularizaron los retratos infantiles, en los que sus protagonistas aparecen vestidos como adultos con gesto adusto, como una forma de presentar en sociedad al pequeño aristócrata o burgués, y dar cuenta así del poder de la familia.

El arco temporal se extiende hasta el arte más actual, con representaciones pictóricas de tono fantástico, como la del japonés Haruko Maeda en su "Hearbeat of the death" (2009).

A lo largo de la muestra hay un gran número de obras de maestros de la pintura como Gustave Courbet, Gustav Klimt, Oskar Kokoscha, Emil Nolde, Max Liebermann o Pablo Picasso, entre muchos otros, procedentes de 52 coleccionistas internacionales.

También se abordan un amplio espectro de temas, incluido el del trabajo infantil en la era industrial, o el más contemporáneo de "descubrir al niño en todo adulto", presente en las obras de varios artistas, en los que parece ilustrarse que el adulto es lo que queda del niño.

"En el arte contemporáneo los artistas se ocupan de forma muy intensa sobre su infancia", según la comisaria de la muestra, Nicole Fritz.

En el arte contemporáneo los niños ya no son retratados como sujetos pasivos, sino que se ha enriquecido la forma de verlos, también con sus claroscuros, una forma de criticar "el culto a la infancia" que se practica en los medios, según Fritz.

Dentro de la exposición destacan los fondos, con una treintena de obras de maestros españoles, flamencos, ingleses y franceses de la Fundación Yannick y Ben Jacober de Mallorca (España).

La vinculación de obras en distintos soportes y épocas, para generar un amplio diálogo artístico, es uno de los grandes objetivos de la muestra.

Entre los medios audiovisuales destaca un vídeo sobre la cruzada infantil en la edad media, creado por el austríaco Markus Schinwald, como un ejemplo de la explotación de los niños en el pasado, según Wipperman.

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