Sotelo concluye para el Real "El público", la obra más misteriosa de Lorca

  • Concha Barrigós.

Concha Barrigós.

Madrid, 22 ago.- "Un mar de sueño/ un mar de tierra blanca/ y los arcos vacíos por el cielo", dice Julieta en su aria de "El público", un texto visionario de García Lorca que el Real ha convertido en ópera gracias al afán de Gerard Mortier y Mauricio Sotelo, que la ha compuesto en "azul oscuro" y nota de Sol.

"Estoy encantadísimo. Puedo decir por primera vez en toda mi carrera que es una obra con la que estoy cien por cien feliz y satisfecho", cuenta en una entrevista con Efe el compositor madrileño (1961), que acaba de entregar al teatro su maqueta y está en pleno proceso de edición de la partitura.

Con libreto del escritor, traductor y músico Andrés Ibáñez, dirección musical de Pablo Heras-Casado y escenografía de Alexander Polzin -"Lohengrin" y "La conquista de México"-, el coliseo madrileño estrenará mundialmente el 24 de febrero una obra de la que el que era intendente del teatro, Gerard Mortier, fallecido el pasado 8 de marzo, empezó a hablar con Sotelo hace ya seis años.

El músico, que reside en Berlín desde 2011, conoció a Mortier en Salzburgo, cuando el belga estaba a punto de ser nombrado director del Real -2008- y allí le explicó cómo entendía "El Público".

"Pensaba que su misión era encontrar un gran libreto que pudiera ser un buque insignia de la cultura española en Europa y estaba fascinado por 'El Público', un texto rodeado de misterio, que había desaparecido y que abordaba la homosexualidad y la idea de la máscara en el teatro, algo muy arriesgado para la época", detalla.

Entre medias, Sotelo había sido elegido por el Instituto de Estudios Avanzados de Berlín -el más importante del mundo junto con el de Princeton- como primer compositor español invitado para residir allí un año y preparar una obra.

"Yo tenía otro proyecto para el Instituto, se lo dije a Mortier y él me contestó que 'era muy interesante' pero que con él iba a hacer 'El público'", rememora riéndose el autor de más de un centenar de partituras, entre ellas las de "El loco", "Dulcinea" o "Muerte sin fin", dedicada a la memoria de Enrique Morente.

Firmaron el contrato en 2010 y aunque se reunieron en varias ocasiones para hablar de la partitura, Mortier nunca llegó a escuchar una nota porque solo hace dos semanas que Sotelo ha entregado al teatro la maqueta.

Sí vio los bocetos de Polzin y, de hecho, la escenografía que estrenará el Real es la sexta versión, porque Mortier, ríe Sotelo de nuevo, "tenía un nivel de exigencia tremenda y sabía, perfectamente, de lo que hablaba, fuera una partitura o un elemento del decorado y no paraba hasta que correspondía con su idea".

A quien no le puso "ni un pero", revela, es a Ibáñez, que ha tenido que crear una historia a partir de la que Lorca escribió en Cuba, que luego metió en la caja que dejó a un amigo para que la quemara si a él le pasaba algo y que acabó saliendo a la luz en los años setenta.

Lo primero que Mortier tuvo "clarísimo", apunta, fue quién iba a dirigir la obra. "'Si no fichamos ahora a Heras-Casado se que no tendrá fechas para el estreno', me dijo. Yo no le conocía y ahora soy su fan número uno", declara.

La carga simbólica de "El público", que estará interpretada por el conjunto camerístico Klangforum Wien, descansa en las voces de dos cantaores: "el prestigioso" Arcángel y Jesús Méndez, "un artista de Jerez muy puro y refinado".

Ellos serán dos de los caballos de la obra y el tercero será "mudo", interpretado por el "extraordinario" bailaor Rubén Olmo.

La guitarra flamenca la pondrá Cañizares, pero nunca acompañará a los cantaores y, al bailaor, solo en algunas ocasiones. "Esto no será el Corral de la Morería (el famoso tablao madrileño)", advierte.

Es su música soñada, literalmente, porque el compositor "la escuchó", como le ha pasado con otras obras, cuando dormía y luego la pasó al papel y, además, porque ha investigado mucho para esta pieza en la relación entre la memoria y lo onírico.

"Ha sido un regalo del cielo. Ha quedado como quería. Sol es la nota dominante, porque esa nota es 'G' en alemán, la letra de García Lorca y porque tiene mucho que ver con la geometría, con el centro del universo y del ser, del origen. Y todo remite al azul oscuro porque es el que describe Lorca en la introducción de la obra", desvela.

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