Miércoles, 01.04.2020 - 00:30 h
Durante el banquete de gala en Buckingham

Donald Trump rompe una de las reglas de protocolo básicas de la Reina Isabel II

El presidente de Estados Unidos está protagonizando una visita a Reino Unido muy polémica con insultos al alcalde de Londres incluidos.

Trump
Donald Trump ha roto el protocolo de Isabel II / EFE

La visita de Donald Trump tiene revolucionado al Reino Unido, donde una buena parte de la población clama para que el presidente de Estados Unidos se marche porque no considera que su presencia sea grata. Si bien es el presidente de los Estados Unidos y las autoridades británicas tienen que tratarlo como tal, por ello tanto la familia real como la primera ministra, Theresa May, lo han recibido en suelo británico con todos los honores.

Así, la pasada noche la Reina Isabel II ofreció una cena de gala en su honor, a la que acudieron los miembros principales de los Windsor, con el príncipe de Gales y Camilla Parker a la cabeza y los duques de Cambridge, William y Kate. Por la parte estadounidense, la esposa de Trump, Melania, puso la nota de glamour a la noche con un impresionante Dior blanco que ha enamorado a la prensa internacional. Pero el presidente nada tiene que ver con la primera dama y la elegancia de ella brilla por su ausencia en él. Tanto que no ha dudado en romper el protocolo real.

Porque durante la cena, Trump dio un discurso y dedicó unas palabras a su anfitriona, la cual se levantó para recibir un aplauso de los presentes. Y fue en ese momento, cuando el presidente rompió uno de los principios más básicos del protocolo británico: tocó a la Reina Isabel. Según las normas no escritas de Buckingham Palace, a la soberana no se le puede tocar a no ser que ella lo haga antes o dé el primer paso. Es decir, no se le puede dar la mano si ella no la ofrece, por ejemplo.

Si bien Trump, que no sabemos si ajeno a esta directriz, se tomó la libertad para hacer una especie de caricia a la Reina en la espalda mientras se levantaba para recibir los aplausos de los presentes. Un gesto que, en este caso, es cortés y amable, pero con el que ha vuelto a saltarse una regla de educación, al menos en Buckingham.

Pero esta no es la primera vez que lo hace. Trump es reincidente en esto de romper los protocolos, pues ya el pasado año, cuando también visitó Reino Unido, durante su encuentro con Isabel II anduvo por delante de ella, otra regla de protocolo real que todo el mundo sabe -o debería- cuando se presenta ante ella. Su visita aún no ha terminado, por lo que tiene tiempo para saltarse alguna otra más.

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