Una espiral de perdón recuerda en Zaragoza a 3.542 víctimas del franquismo

  • Zaragoza.- Zaragoza recuerda desde hoy con un monumento conmemorativo, que representa una espiral de perdón y reconciliación, a 3.542 víctimas del franquismo que fueron asesinadas por el franquismo junto a las tapias del Cementerio de Torrero, víctimas a las que con este homenaje se les ha devuelto la dignidad y los nombres.

Una espiral de perdón recuerda en Zaragoza a 3.542 víctimas del franquismo
Una espiral de perdón recuerda en Zaragoza a 3.542 víctimas del franquismo

Zaragoza.- Zaragoza recuerda desde hoy con un monumento conmemorativo, que representa una espiral de perdón y reconciliación, a 3.542 víctimas del franquismo que fueron asesinadas por el franquismo junto a las tapias del Cementerio de Torrero, víctimas a las que con este homenaje se les ha devuelto la dignidad y los nombres.

Nombres que sí tienen 2.935 de estas víctimas, pero de los que carecen otras 607, que no han podido ser identificadas y que figuran en la escultura inaugurada hoy en el camposanto de la capital aragonesa con una simple alusión a su sexo -hombre, mujer- y con la fecha de su ejecución, por lo general sumarísima y de madrugada.

El mayor es un anciano de 83 años y el más joven, un niño de 13. Entre las víctimas se cuentan 58 menores, que procedían de casi toda España.

El monumento conmemorativo describe una gran espiral, en una superficie de 3.500 metros cuadrados, formada por 3.542 placas de acero galvanizado, de 90 centímetros de altura, una por cada fusilado, y en la que está troquelado el nombre de la víctima, la fecha de la ejecución y la edad en el momento de la muerte.

En el centro se erige una escultura de forma cúbica de cuatro por cuatro por cuatro metros, de color rojo sangre, que incorpora un verso de Luis Cernuda: "Recuérdalo tú, recuérdalo a otros", y que está coronada por pequeños gorriones, obra del arquitecto Fernando Bayo y del escultor Miguel Ángel Arrudi.

Al finalizar el acto, el escultor ha dicho a Efe que ha querido simbolizar la espiral de violencia que llevó a estas más de 3.500 muertes, y que ha recurrido a la figura alegórica de los gorriones porque éstos son los pájaros más débiles en la familia de las aves.

El acto, celebrado muy cerca de las tapias aún laceradas con plomo en las que se fusiló a estas personas, ha contado con la presencia de un sobrino nieto de Manuel Pérez Lizano, alcalde de Zaragoza entre 1932 y 1933 y fusilado al poco de empezar la guerra.

Ha hablado en nombre de las familias para expresar al ayuntamiento de la ciudad su agradecimiento por este acto de justicia "noble y generoso", que supone recobrar la memoria, "sin rencor alguno" de quienes cometieron un único delito: "defender la legalidad vigente".

Las familias de estas 3.542 personas, ha agregado, han sentido durante largos años la ausencia de sus seres queridos, pero su "presencia brutalmente hurtada" es hoy "una realidad", gracias al reconocimiento "unánime" de toda la corporación.

Este monumento se levantó en virtud de un acuerdo unánime de todos los grupos municipales tomado en 2009.

Hoy es un día "luminoso", ha dicho el alcalde de la ciudad, Juan Alberto Belloch, porque además de lucir un sol espléndido, se salda, aunque sea "en una pequeña parte", la deuda moral con los asesinados por el franquismo, que tuvieron dos muertes: la que acabó con su vida y la que pretendió su olvido, negándoles el nombre y su condición de personas.

El presidente de Aragón, Marcelino Iglesias, ha hecho hincapié en que es este "tiempo de democracia" el que permite "hacer realidad una promesa de paz y libertad" y superar un pasado doloroso.

"No podemos deshacer el horror de lo que no debió existir, pero el futuro sí que es nuestra responsabilidad", ha apuntado Iglesias, quien ha añadido que Zaragoza, con este acto y este monumento, "hace suya la causa de los valores cívicos" por los que lucharon los fusilados.

El historiador Julián Casanova ha desarrollado durante años los trabajos que han permitido identificar a la mayoría de las víctimas, y ha lamentado que la memoria se haya enfrentado durante lustros al "olvido y la ocultación" debido a la represión que existía en el país, y por eso la ambiciosa, detallada y exhaustiva tarea de dar nombre a las víctimas también es un ejercicio de pedagogía, un "proyecto educativo para generaciones futuras".

"Que la tierra les sea leve y que su testimonio y ejemplo ilumine siempre nuestro camino", ha dicho como colofón a su intervención el presiente de la Diputación de Zaragoza, Javier Lambán.

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