DENUNCIAN LA REPRESIÓN DE IRÁN SOBRE CIENTÍFICOS QUE RENUNCIAN A FINES BÉLICOS

El vicepresidente de la ONG 'Committee of Concerned Scientists', Eugene Chudnovsky, ha denunciado la represión a la que el régimen de Irán somete a los científicos que se niegan a colaborar en programas nucleares con fines bélicos. Lo hizo en el coloquio sobre derechos humanos y libertad científica organizado por Amnistía Internacional Madrid en la sede del CSIC.
Para Chudnovsky, "todos los académicos y la comunidad científica en general debe poder trabajar y opinar libremente sin temor a las represalias".
Casos como el de Narges Mohammadi, Sherry Chen, Nasser bin Ghaith o Ilham Tohti son solo algunos de los que recoge la organización, formada principalmente por científicos y académicos y cuyo punto de arranque tuvo lugar hace ya más de 40 años.
La organización humanitaria da especial relevancia al caso del físico Omid Kokabee, que fue detenido en febrero de 2011 en el aeropuerto Imam Khomeini International Airport cuando se disponía a regresar a Estados Unidos tras una visita que realizó a sus familiares en Irán.
Fue detenido con uso de la fuerza, sin poder contar con un abogado, en un centro de detención sin acondicionamiento y habiéndose celebrado un juicio “lleno de irregularidades”, según señaló en el citado acto el especialista en Irán de Amnistía Internacional, Reinhard Lamsfuss.
“Omeed asegura que ha sufrido torturas y ha sido obligado a realizar confesiones”, afirmó el experto de Amnistía, quien explicó que a este investigador se le acusó de espionaje, se le sometió a régimen de aislamiento durante 36 días y quedó detenido sin juicio ni pruebas durante 15 meses. Finalmente, en el juicio del 13 de mayo de 2012 fue acusado formalmente de colaborar con un régimen hostil y fue condenado a 10 años de prisión.
Por su parte, Marta García-Matos, representante del Instituto de Ciencias Fotónicas (ICFO), explicó que los cuatro años que estuvo Omid en Barcelona formándose lo hizo encaminado a la óptica lineal, una técnica "destinada principalmente al uso del microscopio en Medicina y a aplicaciones industriales que requieren muy baja potencia”.
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Según una carta abierta de Omid, las autoridades le estuvieron presionando a él y a su familia para que colaborase con el programa nuclear de Irán.
Así, en la víspera de su regreso a EEUU fue invitado por la Agencia de Energía Atómica de Irán, donde se le ofreció un puesto de trabajo para trabajar con isótopos de uranio, una oferta que el científico rechazó. "Al día siguiente de su negativa, fue detenido y conducido a la cárcel de Evin”, explicó Chudnovsky.
Alrededor de 33 premios Nobel han pedido su liberación y durante su encarcelamiento se le ha otorgado el prestigioso galardón Andréi Sájarov 2013 por “su coraje al negarse a utilizar su conocimiento de la física para trabajar en proyectos que se consideren perjudiciales para la humanidad frente a la extrema presión física y psicológica".
“Solo el mero hecho de que Irán esté adherido al Pacto Internacional de Derechos Sociales, Económicos y Culturales y al Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos sería suficiente excusa para abandonar el trato que está sufriendo Omid”, reclamó Chudnovsky.
El profesor titular del Departamento de Física de la Materia Condensada de Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Miguel Ángel Ramos, advirtió de que "desde el conocimiento público del caso de Omid, el número de estudiantes iraníes que vuelve desde Estados Unidos a su país natal ha descendido enormemente”.

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