Ada, último nombre de la terrorífica lista de condenados con la prisión permanente

Tribunal Supremo
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EFE

El año va a cerrar con un nuevo nombre en la terrorífica lista de los condenados con la mayor pena del Código Penal: la prisión permanente revisable. Este año una mujer entraba por primera vez: Ana Julia Quezada. Ahora le sigue Ada de la Torre, condenada ayer por asfixiar a su hija de nueve años tras drogarla con medicamentos. Aseguró que un hombre encapuchado le obligó a hacerlo. La prisión permanente revisable fue aprobada por el Partido Popular en 2015 y la oposición parlamentaria entonces la recurrió ante el Tribunal Constitucional, que todavía no ha abordado la cuestión. Uno de sus férreos defensores es el empresario Juan Carlos Quer. Se convirtió en su lucha desde que apareció el cuerpo de su hija Diana en un pozo de una nave abandonada en Asados casi 500 días después. Su asesino, José Enrique Abuín, escuchó esta máxima pena que empezó a imponerse al asesino de Moraña el 6 de julio de 2015.

David Oubel degolló a sus hijas de 4 y 9 años con una motosierra. Fue el primer condenado en España con la prisión permanente revisable. Los psicólogos certificaron que Oubel actuó con "premeditación", algo que demuestra, según explicaron, el cuidado que mostró al comprar la sierra radial con la que mató a sus hijas o las medidas "preventivas" que protagonizó al remitir varias cartas en las que "indirectamente" desvelaba lo que pretendía hacer. Ambas menores tenían restos de dos fármacos, uno conocido como Transilium y otro un relajante muscular, ingeridos por vía oral con "poco tiempo" de margen entre su consumo y la posterior muerte.

Ada es el último nombre en sumarse, segunda mujer, a esta condena. Los hechos ocurrieron el día 16 del pasado mes de enero, a las 21:00 horas, cuando una joven encontró a su madre y a su hermana de nueve años en la cama inconscientes. Ésta alertó a emergencias y la madre fue evacuada al hospital en estado grave, pero lograron reanimarla, mientras que la pequeña falleció por "la ingesta masiva" de varios medicamentos que le suministró su madre, algunos de ellos en cantidades letales. La jueza considera probado que la encausada, para asegurarse el fallecimiento de la menor, oprimió sobre la cara de la pequeña una almohada para producir la asfixia, cuando se encontraba amodorrada por el efecto de las medicinas y no podía reaccionar ni defenderse. Luego la madre ingirió idénticos medicamentos que los que había dado a su hija para acabar también con su vida.

Se trata de la primera prisión permanente revisable que se ha impuesto en Vizcaya y la segunda en Euskadi. El primer acusado que la escuchó en el País Vasco fue un profesor de música natural de Sevilla, por el asesinato de una bebé de 17 meses en Vitoria, a la que lanzó por una ventana la madrugada del 25 de enero de 2016. La sala ratificó íntegramente la condena contra Daniel Montaño, a quien el tribunal también le impuso una pena de siete años y medio por intentar matar antes a la madre, una joven residente en Burgos a la que había conocido semanas antes a través de Internet. El Supremo la confirmaba el pasado 18 de julio. 

El Tribunal Supremo confirmaba también por primera vez una condena de prisión permanente revisable, la que impuso el Tribunal Superior de Justicia de Galicia a Marcos Javier Mirás por asesinar a su hijo de once años en Oza (A Coruña) con la intención de causar "el mayor sufrimiento psíquico a su exmujer". Los hechos se remontan al 7 de mayo de 2017. Dos días antes el padre recogió a su hijo en un punto de encuentro familiar donde lo había dejado su exmujer para pasar el fin de semana con él. Le asesinó el domingo, día de la Madre, con la intención de causar el mayor sufrimiento posible a su expareja. Todo sucedió en una zona boscosa. Le asestó con una pala varios golpes en la cabeza hasta matarle. Trató de ocultar el cadáver, arrastrándolo hacia un lugar aún más apartado donde empezó a excavar un hoyo, pero finalmente desistió y lo dejó a la intemperie para dirigirse a un hotel, donde fue detenido la mañana siguiente.

2019 es uno de los años en los que más condenados han escuchado la pena de prisión permanente revisable desde que se aprobó. Es el caso también del asesino de la niña Sara, Roberto Hernández. La pequeña de 4 años falleció el 3 de agosto de 2017 en el Clínico de Valladolid víctima de lesiones, maltrato continuado, violación y los últimos golpes en la cabeza propinados por su asesino en la intimidad de la vivienda familiar del barrio de La Rondilla.  El pasado 26 de noviembre la Audiencia de Valencia sentenciaba a un hombre que asesinó en Alzira a la hija de 2 años de su mujer, a la que degolló con un cuchillo de cocina también con la permanente revisable. 20 días antes un ciudadano marroquí escuchaba la misma sentencia por matar a su pareja y al hijo de ésta en el domicilio en el que convivían en la localidad madrileña de Alcobendas el pasado 2 de mayo de 2017. 

El nuevo año empezará con el intento de otros acusados a la máxima pena del Código Penal por eludirla. La primera será Ana Julia Quezada, declarada culpable de asesinato con alevosía del pequeño Gabriel. El Alto Tribunal andaluz  deberá estudiar a partir del 29 de enero los recursos de la defensa y la acusación particular en los que, por distintos motivos, piden la repetición del juicio.  El Supremo también dirimirá en enero los recursos de defensa y acusaciones para el crimen de Pioz. Estos hechos ocurrieron el 17 de agosto de 2016, cuando Patrick Nogueira acudió al chalé de Pioz donde vivía su tío y su esposa (Marcos Campos, Janaina Santos) y sus dos hijos, de 1 y 4 años, y acabó con la vida de su familia. A los dos adultos los mató, descuartizó y metió en bolsas de plástico y a los niños, tras asesinarlos, los guardó también en bolsas de plástico. Los cuerpos se descubrieron un mes después cuando un empleado de mantenimiento alertó del mal olor que procedía de la vivienda.

El Chicle, Ana Julia, Ada, Patrick, Roberto, Mirás, Oubel... son los nombres de una terrorífica lista de la que también forma parte el carnicero de Icod -un joven de 24 años que el 14 de enero de 2016 mató al abuelo de la que entonces era su novia- o el violador de Pilas: un hombre abordó a la mujer, le tapó la boca con la mano para que no pudiera gritar y con un objeto punzante le daba reiterados pinchazos en el abdomen. Después, la llevó a un olivar apartado y la intentó violar mientras le golpeaba el rostro y le amenazaba con el objeto punzante. Por último hay que mencionar a Rafael García, que asesinó a su mujer inválida con una veintena de cuchilladas y Francisco Salvador, el asesino de Huércal. 

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