Martes, 17.10.2017 - 10:20 h

Hasta un 30% de la población podría presentar una ingesta inadecuada de calcio

Entre el 20 y el 30 por ciento de la población presenta una ingesta inadecuadas de calcio, cifra que se eleva hasta el 82 por ciento en las mujeres de entre 45 y 64 años, según los datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE).

Hasta un 30% de la población podría presentar una ingesta inadecuada de calcio

MADRID, 23 (EUROPA PRESS)

Entre el 20 y el 30 por ciento de la población presenta una ingesta inadecuadas de calcio, cifra que se eleva hasta el 82 por ciento en las mujeres de entre 45 y 64 años, según los datos de la Encuesta Nacional de Ingesta Dietética Española (ENIDE).

"La leche y los productos lácteos son una buena fuente de calcio e incluirlos en la dieta nos ayuda a cumplir con los requerimientos diarios de este mineral", ha afirmado presidenta del Colegio de Nutricionista de Cataluña, Nancy Babio.

Los lácteos son alimentos muy completos y equilibrados debido a la riqueza y variedad de sus componentes nutritivos, por lo que deben formar parte de la dieta diaria en cualquier etapa de la vida. Por ello, las guías alimentarias de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria aconsejan el consumo de 2-4 raciones diarias de leche o queso o yogur en los adultos; de 2 a 3 raciones en niños; de 3 a 4 en embarazadas, lactantes y adolescentes; de 3 a 4 raciones en mujeres mayores de 60 años y de 2 a 3 raciones en hombres de la misma edad.

En relación con sus calorías, la leche y los productos lácteos poseen elevados niveles de nutrientes. Son fuente de vitaminas hidrosolubles B1 y B2 y liposolubles A y D. Además, aportan potasio, magnesio, zinc, yodo y fósforo y, de entre los minerales, destaca su alto contenido en calcio. Sin embargo, hay otros alimentos, como el pescado, algunas verduras, las legumbres o los frutos secos que también aportan calcio, pero lo poseen en menor medida.

Por otro lado, en la leche también hay más de doscientos ácidos grasos distintos y, en comparación con otros alimentos, muchos de ellos son ácidos grasos de cadena corta, lo que facilita su digestibilidad.

"Gracias a todos estos nutrientes, la leche y los productos lácteos poseen unas propiedades que los convierten en parte fundamental de la dieta diaria. De hecho, otros alimentos que se utilizan como sustitutos, como la bebida de soja o la de almendras, no poseen las mismas proteínas, vitaminas y minerales que la leche", ha explicado la doctora Babio.

En este sentido, aunque la cantidad de proteínas de la leche y la bebida de soja son similares, su calidad no es exactamente la misma, ya que las derivadas de la leche de vaca ejercen funciones fisiológicas que no comparten con las procedentes de la bebida de soja. Además, las vitaminas que aporta la leche de vaca no están presentes, o lo están en escasa cantidad, en la bebida de soja.

En lo referente a las fórmulas de soja comercializadas, estas están enriquecidas en vitaminas, sobre todo A y D, y en minerales como el calcio, y tampoco contiene los mismos nutrientes la leche de almendras, que a igualdad de ración, esta leche aporta más calorías, y tanto la calidad de la proteína como la biodisponibilidad de los nutrientes no son similares a los de la leche.

Por ello, la experta ha advertido que los valores nutricionales y energéticos difieren mucho de un producto lácteo a otro, y especialmente, existen diferencias significativas en el contenido de lactosa. "La fermentación de la leche aumenta la tolerancia a la lactosa debido a su transformación en ácido láctico. Los productos lácteos como el yogur o el queso, pueden ser consumidos por personas intolerantes, ya que carecen o tienen cantidades muy pequeñas de lactosa", ha concluido la experta en nutrición.

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