Jueves, 19.09.2019 - 11:02 h
Segundo día de juicio

La confesión de Ana Julia, frase a frase: "No quería matarle", "me llamaba fea"...

La asesina confesa de Gabriel Cruz, el pequeño de ocho años, ha declarado que sí le quitó la vida, pero insiste en que fue de forma accidental.

Segundo día de juicio por la muerte de Gabriel
Segundo día de juicio por la muerte de Gabriel Cruz. / EFE

"¿Dio muerte al hijo de su pareja sentimental?". La pregunta la hace Elena Fernández, fiscal en el juicio en el que hoy ha declarado Ana Julia Quezada por la muerte del pequeño de ocho años Gabriel Cruz. La respuesta ha sido un escueto "Sí". Así ha empezado una jornada en la que la asesina confesa del pequeño ha reiterado que "no quería matarle" y que "simplemente le tapó la boca para que se callara". 

Ana Julia Quezada ha admitido ante el tribunal y el jurado que mató el 27 de febrero de 2018 al niño en la finca familiar de Rodalquilar, en Níjar (Almería). Tras dos horas de declaración ha pedido "perdón a la familia y que Dios me perdone. Le he quitado la vida a un niño y le he hecho daño". A continuación, incluimos algunas de las principales frases del relato en el que Quezada justifica la secuencia de cómo se produjeron los hechos.

-Se encontró al niño entre unos matorrales, "a la derecha" de la salida de la vivienda de su abuela en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar (Almería) "mientras esperaba a que sus primos acabaran de comer". "Le dije, qué haces ahí. Me dijo que estaba haciendo tiempo. Le pregunté si quería venirse conmigo a Rodalquilar aunque no pintemos, ventilamos la casa y te traigo en 10 o 20 minutos con tus amigos y se vino conmigo".

-Una vez allí, vio al menor dirigirse a ella con un hacha en la mano y que le dijo que era "fea", que no quería que estuviera con su padre y que se fuese a su país.

-"Le dije, te vas a hacer daño, deja el hacha. Me dijo: Tú a mí no me mandas, que no eres mi madre, que tienes la nariz fea, que no quiero que estés con mi padre, que quiero que te vayas a tu país".

- "Simplemente le tapé la boca, no quería hacerle daño al niño, quería que se callara", le puso la "mano derecha en la boca y en la nariz, no recuerdo en la nuca o dónde", afirmando que estaba "muy nerviosa". 

- No recuerda si ejerció una fuerza "desproporcionada" o si se echó encima. "De lo demás no me acuerdo, cuando le quité la mano no respiraba. Use las dos manos, fue un momento muy rápido", ha dicho para precisar que se dio cuenta de que no respiraba "cuando lo solté".

-"Le puse la mano en el pecho y no respiraba", ha insistido para añadir que se "quedó bloqueada", que se puso a "fumar como loca", que "salía y entraba sin saber lo que hacía" y que vio una pala "y decidió hacer un agujero".

"Le quedó una mano fuera"

- Previamente le desprendió al niño de sus ropas salvo los calzoncillos y los calcetines; una actuación para lo que no ha podido ofrecer una explicación. "Fue entonces cuando lo cojo de los dos bracitos y lo saco fuera y lo meto en el agujero".

-Decidió entrar de nuevo a la vivienda y recuperar el hacha por la que supuestamente había discutido de forma previa con Gabriel, para terminar de ocultar el cadáver, ya que "le quedó una manita fuera" y "quería que quedara enterrado".

- "Creo que le di un golpe, con la cabeza mirando así porque no era capaz", ha dicho la acusada, quien posteriormente se hizo con la ropa y la metió en una bolsa para llevarla a casa de la abuela de Gabriel.

Cuando fue a por Gabriel dijo que estaba en la playa

- El día que fue a por el cadáver de Gabriel asegura que no se debió a sentirse presionada. "Quité la madera y todo lo demás, destapo a Gabriel y lo intento tocar, pero no puedo".

-Sacó del coche una toalla que llevaba habitualmente para evitar el pelo del perro y con ella envolvió el cuerpo del menor "para meterlo en el maletero" y poner rumbo a Vícar. Antes de marcharse, volvió a hablar por teléfono con el padre de Gabriel para decirle que estaba en la playa.

"No pude decírselo a nadie"

-"No pude llamar a nadie. Llamé a mi hija y a un montón de gente, pero no pude, no pude decirle a nadie lo que había pasado". Estuvo en la finca en al menos otras cuatro ocasiones con distintas personas pero insiste en que "no pudo contarlo".

Quiso escribir tres cartas

- Asegura que quería dejar el cuerpo en su vivienda en Vícar (Almería) en el garaje, subir a la vivienda, escribir dos cartas -una para el padre del niño y otra para su hija- y tomar todos los medicamentos que transportaba para echarse en el sofá.

-Tenía la intención de explicar en sus cartas "todo lo que había pasado" así como pedir "perdón" por lo ocurrido. "Perdóname hija mía, perdóname Ángel y toda la familia, que me perdone Dios por lo que he hecho, pero todo fue un accidente", ha dicho Quezada mirando directamente a la cámara dispuesta para grabar la vista oral.

Plantas venenosas para la peluquería

- "Mi sobrina es esteticien y hace mascarillas con esas plantas", ha dicho para explicar sus búsquedas días antes del fallecimiento de Gabriel en el ordenador de algunas plantas venenosas.

Buena relación con la madre

-Ha manifestado que no ha tenido "ningún problema nunca" con Patricia Ramírez, la madre del menor, con quien ha asegurado que tenía una buena relación.

-Conoció a Ángel Cruz, el padre de Gabriel, en el bar que había montado con su expareja en la Nochevieja de 2016, e inició su convivencia en la casa del progenitor en Vícar (Almería) en septiembre del año siguiente.

-Los martes por la tarde recogía a Gabriel del colegio porque Ángel "tenía que ir a trabajar y a las ocho de la tarde lo llevaba el padre con su madre", ya que el régimen de visitas establecido entre los progenitores establecía que éste tuviese al niño los fines de semana alternos, martes y jueves.

- Pasaban tiempo de forma habitual en la casa de la abuela del menor en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar, porque al niño "le gustaba" el sitio.

-Su relación con el niño era "buena" y que no tuvo problemas con él, que únicamente una vez le dijo: "Qué nariz más fea tienes, parece que tengas una hostia en la nariz, pero no se lo tuve en cuenta, me reí".

Deja la camiseta para que la detengan

-Asegura que colocó la camiseta del menor que ella misma simuló encontrar porque "quería que me cogieran, porque no era capaz de decirlo con mis propias palabras, yo quería que me atraparan".

- Previamente había manifestado que lo hizo para dar "esperanzas al padre del niño, Ángel Cruz", pero en el juicio ha sostenido que quería que la "encontraran porque no podía aguantar más ese secreto".

- Guardó la ropa de Gabriel en el cuarto en el que dormía con Ángel y el 3 de marzo del año pasado le dijo: "Vamos (...) al barranco de Las Negras, por las Agüillas, por esa zona".

-"Cogí la camiseta del armario. La metí en la mochila, cogí mi coche. Vamos Ángel y yo a ese sitio. Yo fui a colocar la camiseta allí". Aprovechó que el padre estaba "hablando por teléfono con un médium o un periodista" y subió a ver un cortijo para dejar la camiseta en un cañaveral y entonces simuló encontrarla.

"Les voy a hacer un pez, mis cojones"

- La acusada ha negado reconocerse en la grabación efectuada por la Guardia Civil en el interior del vehículo en la que pronunciaba expresiones como "¿Quieren un pez? Le voy a hacer un pez, mis cojones" y se cuestionaba si podría dejar el cuerpo en algún invernadero, aunque se ha reconocido en las fotografías que se le han mostrado de su último paso por la finca.

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