Sábado, 16.11.2019 - 02:04 h
Sexto día de juicio

Un perito declara que Ana Julia Quezada usó una violencia "intensa y extensa"

El forense llamado por la acusación particular se ha centrado en el ensañamiento. Cree que hablar de asfixia es banalizarlo.

Ana Julia Quezada en el sexto día de juicio
Ana Julia Quezada en el sexto día de juicio / EFE

"Ana Julia Quezada usó violencia intensa y extensa contra el pequeño Gabriel". Eso han dicho los forenses en la sexta sesión, hoy a puerta cerrada para no incrementar el dolor de la familia, del juicio por la muerte del pequeño de ocho años. Durante la jornada se han presentado dos informes, uno del instituto de medicina legal y otro de la acusación particular que defiende que se pudo reanimar al menor durante una hora antes de su muerte. Nicasio Marín, perito médico encargado del informe,  ha asegurado que lo que sucedió fue un "hecho con una crueldad nunca antes vista, de  violencia intensa y extensa. La simplificación del mecanismo a tapar la nariz y la boca es una banalización". 

A su salida tras declarar  ha recordado que la jornada de este lunes es a puerta cerrada, según ha decretado la magistrada Alejandra Dodero, pero ha dicho a los periodistas que han aportado "pruebas y evidencias de una violencia intensa y extensa" por parte de Ana Julia, única acusada. El perito ha explicado que simplificar la causa de muerte a una simple asfixia supondría banalizar lo ocurrido, una banalización que "no es razonable y no es lógica".

Marín se ha referido así al informe forense que determina que Gabriel murió al sufrir una "anoxia anóxica" tras una "asfixia mecánica por sofocación manual", en concreto una "oclusión extrínseca de los orificios respiratorios, fosas nasales y boca", sin contemplar, como mantiene la acusación, que Ana Julia pudiera haber golpeado y dejar "agonizando" al niño durante una hora.

Para este perito médico, el relato de los hechos es "terrible" por lo que considera que el informe que ha presentado es el "corazón del asunto", con una declaración ante el jurado que ha destacado por la "crudeza relatada de forma contundente y clara".

Nicasio Marín ha hecho estas declaraciones a los periodistas en la puerta de la Audiencia de Almería tras declarar ante la jueza Dorero, quien, a través de uno de los abogados de los padres, le ha pedido que volviera a la sala, momento en el que el perito ha recordado a los informadores que su intervención ha sido a puerta cerrada y que no podía dar detalles concretos de lo dicho sino solo datos generales.

El informe de parte presentado por los abogados de los padres de Gabriel, Francisco y Miguel Ángel Torres, ahonda precisamente en el ensañamiento y en intentar demostrar que Quezada mató con una "frialdad estremecedora" el 27 de febrero del año pasado al pequeño. Según el escrito de acusación de los letrados, una vez en la casa en la que tuvo lugar la muerte, ubicada en "un paraje desértico y apartado del núcleo urbano", Ana Julia comenzó a golpear al niño "reiteradamente, con violencia y con un objeto contundente".

El pequeño, según sostienen, quedó "aturdido por la violencia de los golpes y por la superioridad física de la acusada", e insisten en que "aún en ese estado podría haber sido reanimado de haberse solicitado asistencia médica".

Añaden que siguiendo con su "propósito criminal" y al ver que "seguía respirando", la acusada le tapó la nariz y la boca hasta provocarle la muerte, insistiendo en que desde que le golpeó y hasta este momento pasaron entre 45 y 90 minutos en los que se "podía haber rescatado la vida" del pequeño.

Por su parte, el estudio criminalístico de los médicos forenses, incluido en el sumario al que ha tenido acceso Efe, señala que la muerte de Gabriel se produjo entre las 15:30 y las 16:30 horas del 27 de febrero del 2018, poco después de que supuestamente se produjese su desaparición en Las Hortichuelas Bajas, en Níjar (Almería).

Otro informe

Los forenses indican que la oclusión extrínseca de los orificios respiratorios se produce de forma accidental con mayor frecuencia y mucho menos en casos "de etiología homicida como el que nos ocupa". Añaden que en estos últimos existe por lo general una "gran desproporción de fuerzas" y destacan que en el cadáver del niño eran "muy llamativos los signos generales de asfixia".

Por su parte, el abogado de la acusada, Esteban Hernández Thiel, ha recalcado la "discrepancia radical" entre el informe oficial de los forenses y el de la acusación particular, en lo que se refiere a la cronología de cómo se produjo la muerte. "Entendemos que el mecanismo y relato de los médicos forenses coincide mucho más con lo sucedido allí aquel trágico día", ha manifestado, añadiendo que será el jurado el que tendrá que determinar la intencionalidad de la acusada, pero que no puede "compartir" el informe presentado por su rival en la causa.

Considera que es "comprensible" que Torres pueda discrepar y buscar un relato de los hechos "más escabroso, dramático, más terrible", que tenga como apoyo esta pericial, pero ha insistido en que los médicos forenses son "profesionales que trabajan para la administración de justicia, cuya función es estudiar muertes de origen violento que pudieran tener un origen criminal".

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