Domingo, 15.09.2019 - 13:31 h

Así es la respuesta fisiológica de quien gana un premio gordo de lotería

El cuerpo de la mayoría de las personas no está no está acostumbrado a vivir emociones fuertes, pero sí está preparado para resistirlas.

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Lotería de Navidad

El ser humano no está acostumbrado a pasar las emociones fuertes, pero sí está preparado para resistirlas. La vida puede someternos a todo tipo de acontecimientos inesperados. Algunos son desagradables, como vivir un terremoto, presenciar un atropello, sufrir un atraco o una agresión sexual, perder a un ser querido… Pero otros otros se viven con inmensa alegría. Por ejemplo, el nacimiento de un hijo, un aumento de sueldo, el gol de nuestro equipo favorito en una final… o un premio millonario de lotería u otro juego de azar.

Cuando una persona es consciente de una noticia de este tipo, su cuerpo experimenta en pocos segundos una serie de reacciones fisiológicas y alteraciones nerviosas en cadena. Estos cambios en el cuerpo presentan manifestaciones externas de tipo espamódico: contracciones bruscas, constantes y no voluntarias de los músculos.

Este shock emocional puede proporcionar fuerza suficiente en un momento concreto para levantar objetos especialmente pesados (o incluso a personas, como ocurre en los agraciados de lotería que se abrazan y se levantan al peso, algo que les resultaría muy difícil, por no decir imposible, en condiciones normales). Este este estado de hipertensión puede ir acompañado de temblores, y movimientos descoordinados.

Respuestas de autodefensa

Algunas de estas emociones son respuestas fisiológicas de autodefensa. El cerebro emite órdenes que elevan la frecuencia cardíaca y el riego sanguíneo, lo cual prepara a los músculos para soportar un esfuerzo intenso. Aumenta la presión arterial y el hígado comienza a suministrar glucosa a la sangre.

Según la academia de las Ciencias de Estados Unidos, las emociones positivas como el amor, el orgullo o la felicidad afectan a todo el cuerpo, aunque algunas abarcan más partes que otras. La alegría se encuentra entre las emociones que más intensamente se sienten en todas las partes del cuerpo. "No sabemos la razón de fondo", explica el neurocientífico finlandés Lauri Nummenmaa a la web científica esmateria, "pero es posible plantear que las emociones agradables como estar con personas queridas provocan una respuesta global en el sistema locomotor para asegurar dichos beneficios sociales".

Tanto si se trata de emociones positivas o negativas, la mayoría de las sensaciones se producen en el tronco superior, donde se encuentran los órganos vitales.

La mente necesita tiempo

A nivel psicológico, un shock emocional de alegría desoborda nuestras emociones. "Perdemos parte de nuestras habilidades emocionales para reaccionar, porque se trata de un fenómeno totalmente novedoso para nosotros", explica la psicóloga y divulgadora Irene López Assor.

López Assor recomienda a quien haya ganado un premio gordo no compartir su alegría con los demás. "La mente humana necesita un periodo de adaptación. No estamos preparados para tomar decisiones en situaciones insólitas, pero los demás tampoco".

Suele ocurrir que los demás proyectan en los demás sus propias necesidades. Entonces comienzan las recomendaciones inapropiadas. "¿Por qué no te compras un coche?", "¿por qué no reformas la casa?", son algunas típicas. "Aunque tengan la mejor intención del mundo, esas recomendaciones pueden interferir en nuestras propias necesidades reales, que por falta de tiempo no hemos podido ponernos a analizar".

Según esta psicóloga, lo más importante es ser consciente de la vulnarabilidad de la propia mente en momentos de especial alegría.

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