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Cerco a El Melillero en Málaga: puede ir armado, tener ayuda y es muy peligroso

El presunto agresor del ácido tiene condenas de tráfico por conducir sin permiso y por atentado a la autoridad. Tiene juicios pendientes por apalear a su anterior pareja y amenazar con un arma.

Coche en el que huyó el presunto atacante de dos mujeres a las que hirió de gravedad al arrojarles ácido
Coche que dejó abandonado El Melillero, tras una persecución de película.
EFE

La foto de A. D. empapela los coches de la Policía Local, Nacional y Guardia Civil de Málaga. El cerco cada vez es más estrecho para dar caza al conocido como 'El Melillero', después de que supuestamente arrojara ácido a su expareja, Sandra, y una amiga, Cristina, en el municipio de Cártama causando heridas de gravedad a ambas. Ahí se dio a la fuga y lejos de intentar desaparecer sin llamar la atención su coche fue localizado en Las Pedrizas. Ahí empezó una persecución que acabó con el hombre más buscado en estos momentos circulando a más de 200km/h, decenas de patrullas intentándole dar caza, un agente casi atropellado, un control policial embestido y disparos. El perseguido logró escapar a pie en una zona de chalés de Mijas donde se hace más difícil encontrarlo. Los agentes temen que pueda ir armado -no sería la primera vez-, están avisados de que es muy peligroso y no descartan que esté siendo ayudado por familiares y amigos, según ha podido saber La Información.    

'El Melillero' abandonó el vehículo en un cementerio musulmán de Mijas. Algunos agentes aseguran que mientras era perseguido cogió un desvío y de repente vieron cómo empezaba a salir humo. Aprovechó ese momento para dirigirse a una vaguada, abandonar allí el coche y salir corriendo. Numerosas patrullas, entre ellas de policías locales de Torremolinos, Benalmádena o Fuengirola, intentaron darle caza pero comprobaron que su automóvil era mucho más veloz y cada vez iba ganando más terreno. Los agentes locales poco pudieron hacer con unos coches que para estas circunstancias, y cada vez son más, se quedan un tanto obsoletos.

Los agentes movilizados para darle caza pudieron comprobar en directo cómo el perseguido no dudaba en poner en riesgo al resto de conductores que en ese momento circulaban por la autovía malagueña -hasta con bruscas maniobras  por el arcén- y cómo no le tembló el pulso a la hora de arremeter contra el control policial que lo esperaba para retenerle, atropellando casi a un agente que abrió fuego para tratar de arrestarle. Se trata de una huida a la desesperada, lo que hace pensar que nada le va a detener en su afán por escapar de la Justicia, con la que tiene numerosas cuentas pendientes.

Sí llama la atención de los expertos el hecho de que siga rondando por los alrededores de donde supuestamente agredió a su exnovia y a Cristina, que la acompañaba en el vehículo. Les siguió sin que ellas le vieran y en un paso de peatones donde se detuvieron se bajó de su coche para, por la ventanilla, arrojarles el ácido que llevaba en una botella. Ellas rápidamente salieron del automóvil, que acabó estrellándose contra el edificio más cercano. El líquido las abrasó hasta en el 40% de su cuerpo. Sandra fue la que pudo balbucear el nombre de su agresor: ha sido mi exnovio. Allegados a ella revelan ante los micrófonos de las cadenas que el noviazgo se rompió por ser un controlador y posesivo que seguía obsesionado con ella. El portavoz de la familia de Sandra destaca cómo la joven llegó a desaparecer de las redes sociales, donde era muy activa, desde que estaba con él.

acido
Coche de las víctimas
EFE

Desde el trágico suceso el nombre de 'El Melillero' volvió a sonar en los coches patrullas de la zona donde ya le conocen desde que llegara a la provincia en 2012. Ahora temen que esté siendo ayudado a ocultarse por algún familiar, facilitándole un nuevo móvil con el que pueda ponerse en contacto con otros amigos que le indiquen cuáles son los pasos que están dando los agentes. Es por ello que insisten en dar la información justa, más aún teniendo en cuenta que se están enfrentando a un hombre considerado como muy peligroso y que podría ir armado.

En uno de los altercados que ha tenido con la Policía fue denunciado por los dueños de un chiringuito-discoteca porque amenazó a los empleados con un arma. No llegó a utilizarla, pero si los encañonó. Es uno de los hechos delictivos que forman parte de su historial. Tiene actualmente siete órdenes de búsqueda y captura y, de ellas, tres son de ingreso en prisión -una, desde hace un año; otra, de junio; y una más, de octubre-.  Otra de las condenas que tiene es por agredir y lesionar a un policía nacional. Los hechos sucedieron en enero de 2015 dentro de una discoteca de la localidad malagueña de Mijas, mientras los agentes estaban realizando labores de protección de una víctima de violencia de género.

En ese momento localizaron a la persona que se encontraban buscando que resultó ser el ahora perseguido y le solicitaron que se identificase, contestando este con amenazas de muerte y azuzando al resto de personas contra la actuación de los agentes, con ánimo de menoscabar la integridad de estos. Entonces, le propinó un puñetazo en un ojo a uno de ellos, dejándole aturdido y siguiendo golpeándole. Alegó que todo fue una confusión. La sentencia a la que ha tenido acceso Europa Press recoge que los agentes aquel día señalaron que estaba "muy violento y agresivo". Les amenazó con matarles, añadiendo que tenía capacidad económica y que le daba todo igual.

A 'El Melillero' le constan condenas en sentencias firmes por conducir sin carné en al menos cinco ocasiones, además de haber estado investigado por otros delitos contra la seguridad vial. Tiene fijado para este mes de enero un juicio por maltrato respecto a una expareja y una orden de busca y captura por estos hechos, ocurridos en 2016, en una discoteca, donde supuestamente golpeó y arrastró a la mujer, con la que tiene un hijo en común. Su historial cuenta también con investigaciones por delitos de maltrato, amenazas y tráfico de drogas, estando pendiente de juicios por robo con fuerza e intimidación en casa habitada y pertenencia a grupo criminal.

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