Chile homenajea a sus muertos de la Operación Cóndor

  • Cuando se cumplen los 40 años del nacimiento oficial de la Operación Cóndor, una red de las dictaduras del Cono Sur para exterminar a la oposición de izquierdas, el Museo de la Memoria de Chile rinde homenaje a las víctimas chilenas.

El libro de tapas y tinta roja, "Operación Cóndor, historias personales memorias compartidas", ofrece el testimonio de familiares de algunas de las más de 70 víctimas chilenas de esta "internacional del terrorismo de Estado" -como la define el director del museo, Ricardo Brodski-, que nació oficialmente el 25 de noviembre de 1975 en la Academia de Guerra de Santiago de Chile.

El libro está lleno de relatos de vidas truncadas ya a la temprana edad de 17 años, de familias rotas, de muertes que se adivinan atroces bajo la tortura y que han marcado la memoria de todo un subcontinente. Pero sobre todo, de ausencias irreparables, que impidieron a muchos hijos conocer a sus progenitores.

Como la de Laura Elgueta, hermana de Luis Enrique, secuestrado el 27 de julio de 1976 cuando tenía 23 años junto con su pareja argentina Cecilia Fernández y la hermana de ésta, Clarita, y de los que nunca más se ha sabido nada.

"Lo sentenciaron a él y en ese mismo acto a nosotros", relata. "Desde aquella vez hasta hoy nos hemos perdido mil veces paralizados en el recuerdo, la impotencia, la rabia, la tristeza, la pregunta", lamenta.

O los hermanos Larrebeiti Yáñez, que fueron secuestrados a la edad de cuatro y un año y medio junto a sus padres Anatole y Claudia en la provincia de Buenos Aires, "por personal militar y de inteligencia tanto argentinos como uruguayos" constituido por cerca de un millar de personas.

Tras la desaparición de sus padres y muchos avatares, fueron abandonados en Valparaíso, Chile, donde fueron adoptados, mientras su abuela paterna, Angélica, removió cielo y tierra desde Montevideo hasta encontrarlos.

"En aquel tiempo, todo eso se hacía caminando, en bus y escribiendo a mano cada una de las cartas necesarias, gastando dinero que se pedía prestado normalmente a personas que tampoco tenían mucho. Se demoró tres años, pero esa viejita linda nos encontró", escribe Anatole.

Los primeros signatarios de este acuerdo criminal conocido también como "Sistema Cóndor" o "Plan Cóndor" fueron Chile, Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay. Brasil estuvo presente pero solo se convertiría en miembro oficial seis meses después y con el tiempo se sumarían Perú y Ecuador.

Según el periodista e investigador estadounidense John Dinges, unas 350 personas perdieron la vida en este esquema que diezmó a los movimientos de izquierda, como los montoneros argentinos, los tupamaros uruguayos o el MIR chileno, así como otros partidos congregados en la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR), con sede en Argentina.

Figuras políticas como el expresidente de Bolivia Juan José Torres, los líderes políticos uruguayos Héctor Gutiérrez Ruiz y Zelmar Michelini, perdieron la vida en el marco de este operativo que tenía la particularidad de actuar solo contra "objetivos internacionales", destaca Dinges.

Otros, como el que fuera canciller chileno del gobierno de Salvador Allende, Orlando Letelier, perdió la vida en Washington en un atentado con bomba, o el excomandante en jefe del Ejército de Chile Carlos Prats, que murió junto con su esposa en Buenos Aires también por una bomba, de las que se culpan a los servicios de seguridad chilenos.

Con 135 secuestrados en Argentina, el mayor grupo de víctimas fueron uruguayos. Salvo 20, el resto desparecieron.

Cuarenta años después, todavía se desconoce el paradero de muchas víctimas. Los procesos judiciales abiertos en Argentina, Chile o Italia, han empezado a arrojar un poco de luz a esta época negra de la historia latinoamericana.

Paulina Veloso, esposa del suizo-chileno Alexei Vladimir Jaccard Siegler, dice a la AFP con lágrimas en los ojos que hace sólo unos meses ha logrado tener noticias de cómo fueron los últimos días de vida de su marido y dónde están sus restos, tras ser detenido un día después de llegar a Buenos Aires procedente de Suiza y trasladado a Chile, gracias al proceso judicial abierto en Chile.

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