Domingo, 19.01.2020 - 14:06 h

Conforti, el santo misionero comprometido en llevar el Evangelio por el mundo

Guido Maria de Conforti, el nuevo santo italiano proclamado hoy por Benedicto XVI estaba convencido de que la Iglesia es misionera por su misma naturaleza y que por lo tanto todo cristiano debe colaborar para que el evangelio llegue hasta los confines de la tierra.

Ciudad del Vaticano, 23 oct.- Guido Maria de Conforti, el nuevo santo italiano proclamado hoy por Benedicto XVI estaba convencido de que la Iglesia es misionera por su misma naturaleza y que por lo tanto todo cristiano debe colaborar para que el evangelio llegue hasta los confines de la tierra.

De espíritu misionero, durante toda su vida mantuvo que toda comunidad cristiana debe "extender la vasta trama de la caridad hasta los últimos confines de la tierra, demostrando por aquellos que están lejos, la misma solicitud que se tiene por aquellos que son miembros de la misma comunidad".

Guido Maria de Conforti nació en 1865 en Radavese (Parma, norte de Italia) y falleció en 1931 en Parma. Estudió con los Hermanos de la Doctrina Cristiana y en 1876, venciendo la resistencia de su padre, entró en el seminario, siendo nombrado vicerrector del mismo cuando aún no había concluido sus estudios.

Desde joven sintió la vocación misionera, pero debido a sus problemas de salud no pudo seguirla, lo que no le impidió en 1895 fundar la Pía Sociedad de San Francisco Javier para las Misiones Extranjeras, conocida como Misioneros Javerianos, dedicada exclusivamente a la evangelización de los no cristianos.

En 1902, con sólo 37 años, el papa León XIII le nombró arzobispo de Ravena (noreste italiano), pero presentó su dimisión dos años después por problemas de salud y regresó a los Javerianos, donde se ocupó de la formación de los alumnos.

En 1907 fue nombrado por Pío X obispo de Parma, donde ejerció durante 24 años, promoviendo la educación religiosa, trabajando sobre todo en la catequesis.

Se distinguió por su espíritu conciliador y mediador, en especial cuando la población de Parma se opuso al fascismo y consiguió la retirada de las milicias fascistas, evitando un baño de sangre.

En 1928 viajó a China, para visitar las comunidades de los Misioneros Javerianos, la institución de la que era fundador y Superior General. Dos años después, el 5 de noviembre de 1931 falleció en Parma, en loor de santidad.

El 17 de marzo de 1996 fue beatificado por Juan Pablo II, quien en esa ceremonia exaltó la contribución de los misioneros a la regeneración de África "desde sí misma".

De Guido de Conforti destacó "su auténtica caridad pastoral (como obispo de Ravena y luego de Parma), que supo invitar a los creyentes a abrir el corazón a los lejanos, sin olvidar por ello las necesidades de las comunidades locales, para que a todos sea anunciado Cristo".

Los dos milagros que le han llevado a la gloria de los altares se produjeron en ciudadanos de Burundi y Brasil.

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