De las redes a las Urgencias

La rebelión de los héroes: "Seis años en el mismo hospital... y más de 30 contratos"

Homenaje sanitarios fallecidos
Homenaje sanitarios fallecidos
EFE

Los sanitarios llevan semanas sin poder respirar tras una capa de plástico que se ha convertido en su segunda piel... pero no es el traje lo único que ahoga a los profesionales españoles. "Llevo seis años, desde que terminé la residencia, trabajando en las Urgencias del hospital Severo Ochoa y a día de hoy he firmado hasta 36 contratos". El caso de Ángeles Martín es una gota en el océano. Solo el 12% de los profesionales de la urgencia hospitalaria en la Comunidad de Madrid han conseguido un contrato fijo. El resto de los cerca de 800 especialistas que componen estas unidades, viven en régimen de temporalidad, encadenando un contrato de guardia tras otro. La protesta no viene de ahora, los sanitarios llevan años denunciando una situación que la Covid ha servido para dinamitar, en forma de una protesta que, a golpe de hastag, ha incendiado las redes con un mensaje claro: no son héroes ni mártires y no buscan serlo.

Como Ángeles, su compañero David también lidia con la incertidumbre de si lo renovarán o no el próximo 17 de mayo. El profesional lleva un lustro ejerciendo como médico intensivista en el servicio de Urgencias del mismo hospital madrileño: "En cosa de diez años, los médicos adjuntos se han reducido de 24 a 19". Las plazas que han dejado estos especialistas, que se han marchado a otros destinos o se han jubilado, no se han reemplazado bajo  las mismas condiciones, sino que se han ido cubriendo con "guardieros": "Hemos sido el parche que ha contribuido a alimentar un problema que no ha empezado con la pandemia, sino que es estructural"

Bajo el movimiento de la Marea Blanca, las plantillas de centros médicos y hospitales llevan años reivindicando una mejora de sus condiciones en las calles. Ahora, la suma de la inestabilidad laboral, el agotamiento de la cruzada contra el virus y la sensación de desprotección que ha generado la falta de material... han colmado un vaso que lleva mucho tiempo llenándose gota a gota, al margen de una sociedad poco consciente del peso que esos a los que ahora llama 'héroes', cargaba sobre la espalda. "No hemos aprovechado el tirón del coronavirus, pero la crisis nos ha ayudado a conectar con los ciudadanos porque  ellos mismos han visto lo que hay", comparte Ángeles.

Mónica Lalanda se define en conversaciones con La Información como médico, comunicadora e ilustradora: "Soy la promotora de la Manifestación virtual de profesionales sanitarios". La convocatoria se desarrolló el pasado domingo y "obtuvo un seguimiento muy por encima de nuestras expectativas", admite Mónica, quien reconoce que hubo gente que temió ser utilizada con fines políticos y se quedó fuera. "Aun así, aquello no fue una ola, sino un tsunami. Participaron 48.000 cuentas, se desplegaron 196.000 tuits y hubo hasta 2.300 imágenes", asegura. Desde el primer momento, el movimiento, que empleó hastag como consignas -#NiHeroesNiMartires, #mareablancacoronavirus y #BastaYa- se anunció como un movimiento espontáneo de los propios sanitarios. "El análisis de Metricool confirma que no hubo presencia de partidos políticos ni sus miembros, tampoco de sindicatos", asevera Mónica, "Fue lo que pretendía ser, una reivindicación profesional de una situación terrible".

Como una de las promotoras de la manifestación virtual, la médica resume los motivos que llevaron a la eclosión del movimiento: el miedo, el malestar, la desprotección de equipos y la carencia de test... Afirma que, en la sexta semana de confinamiento, las malas condiciones en las que los profesionales se baten el cobre siguen siendo una realidad. "Las 400.000 mascarillas repartidas a todas las CCAA, que no protegen a los trabajadores ha sido la gota que ha colmado el vaso, un vaso ya muy caliente". Y es que la reivindicación viene de lejos.

"Los profesionales suelen hacer demostraciones de defensa de la sanidad por los mismos pacientes", asegura Mónica. Tanto ella como los eventuales del Severo Ochoa con los que ha contactado este diario aseguran que la temporalidad va en detrimento de la calidad asistencial. En el caso de este centro, los sanitarios fijos se reducen al 8%. La situación es insostenible. "Con 36 años y cinco de trabajo en el mismo centro, aún tengo dificultades para firmar un contrato de alquiler porque, a pesar de todo, no puedo garantizar mi estabilidad", lamenta David. Lo mismo le ocurre a Ángeles. Ni siquiera entre ella y su marido, también sanitario en régimen eventual, pueden pedir una hipoteca para comprar una casa: "Ahora soy madre y sigo teniendo que estar siempre disponible porque aquí cobramos por guardias". Dentro de la precariedad, un "hoy no puedo" sale más caro si eres enfermera: se rigen por una bolsa de trabajo que les penaliza si rechazan un turno.

Madrid: "Los eventuales se renovarán según necesidades"

Ante la pregunta de La Información sobre el refuerzo de los servicios de Urgencias en Madrid, fuentes de la Consejería de Sanidad afirman que "estamos apoyando la creación de la especialidad por parte del Ministerio de Sanidad".  A partir de ahí, desde la Comunidad aseguran que "queremos convocar la Oferta Publica de Empleo específica para la especialidad de urgencia hospitalaria que tenemos prevista con 325 plazas". De este modo, la consejería explica que busca evitar que profesionales de otras especialidades se presenten a dicha convocatoria. Sobre las peticiones de los sanitarios contratados en régimen de eventualidad, desde la Comunidad argumentan que "interinizamos en 2018", y anticipan que "los eventuales de ahora se renovarán según necesidades asistenciales y situación epidemiológica".

Más de una década sin oposiciones para Urgencias

No hay más certezas para el Servicio Madrileño de Salud (SERMAS). En total, 102 hospitales entre públicos y privados componen el entramado de la asistencia en la región. Desde 2001, la Comunidad de Madrid no ha vuelto a convocar la oferta pública de empleo (OPE) para médicos de Urgencias. El 17 de noviembre de 2019, la región tenía previsto sacar 325 plazas fijas, pero el examen nunca llegó a celebrarse -ni se estableció una fecha alternativa-, puesto que 200 de estas vacantes dependen del fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE). 

Y es que este fue el número de sanitarios que elevó el presunto abuso de temporalidad de las autoridades madrileñas sobre los funcionarios del servicio de salud, al citado tribunal. Este podría otorgar directamente la fijeza a esos 200 interinos y eventuales que ya ocupan estas plazas desde hace años -algunos llevan más de una década en el mismo centro y acumulan cerca de 50 contratos-, y que han recurrido a la vía judicial para librarse de esta condición de "guardieros".

Lo que esconde el grito: 1452 infectados en 24 horas 

"¡Queremos test!". Los gritos de los sanitarios que han tratado a cerca de 4.000 pacientes en el hangar de Ifema, ensombreció la llegada de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que lideró el acto de clausura del hospital de campaña este mismo viernes. La dirección bajó la persiana y tras sus muros quedó suspendida toda actividad médica. Ayuso lo calificó de "un milagro que ha sorprendido al mundo", pero las proclamas de los sanitarios tenían poco de celestial. Frente a los homenajes, la plantilla pedía test y estabilidad, pues muchos de los 1.207 efectivos que han ayudado a multiplicar las camas y los EPIs siguen sin saber si han pasado la Covid-19. 

El hospital de campaña es el botón que sirve de muestra. Los test que no llegan, las PCR con resultados contradictorios, el material defectuoso, la presión asistencial... las plantillas han lidiado con ello como un conjunto de avatares que acompañan a su labor en un escenario de guerra. Con la desescalada activada, los sanitarios aseguran que las carencias que ha destapado la pandemia no se han incluido en una agenda política que sí ha marcado los aplausos de las ocho.

La Covid ha desestabilizado la economía, colapsado el sistema sanitario e infectado a más de 41.000 sanitarios. Ahora, la falta de respuesta política ha llevado a la plantilla a tomar las redes. "No firmaremos la renovación si no nos ofrecen algo más estable, al menos a seis meses". Los "guarderos" del Severo Ochoa lo tienen claro y el tiempo corre en contra del hospital y sus pacientes. Con el escenario de un nuevo repunte aún sobre la mesa, una desbandada de sanitarios condenaría a la UCI a un sistema nacional de salud del que ya huyen cada año miles de profesionales. 

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