¿De quién es este Klimt?

  • Durante la II Guerra Mundial, miles de cuadros fueron robados a los judíos y a otros ciudadanos europeos. Por su parte, Austria está empezando a devolver sus cuadros robados, algunos son joyas de museo. Pero el problema está en saber quién es su propietario genuino.
¿De quién es éste Klimt?
¿De quién es éste Klimt?
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Nicholas K. Smith, Viena (Austria) | GlobalPost

Es el problema de la aguja en el pajar. Excepto que en este caso se tienen muchas agujas, muchas de ellas objetos únicos y que pueden valer una fortuna.

El problema es que no se sabe a quién pertenecen.

Durante la II Guerra Mundial el saqueo fue desenfrenado. A los judíos y a otras víctimas a lo largo de Europa les robaron infinitos objetos de arte. Cuando llegó la paz, obviamente no había registros sobre qué fue a parar a dónde. Muchos de los dueños legítimos habían sido asesinados. Las autoridades tenían que reconstruir un continente devastado. Y los supervivientes tenían preocupaciones mucho más inmediatas que intentar recuperar su patrimonio artístico.

En 1996 una subasta de piezas robadas por los nazis realizada por el Gobierno austriaco avivó el debate sobre la restitución de dichos bienes. Dos años más tarde, se ordenó oficialmente que todos los museos federales realizasen investigaciones sobre la procedencia de sus piezas.

Por este motivo los museos austriacos acogen en sus salas a equipos de investigadores que peinan las colecciones, intentando identificar qué piezas llegaron hasta allí como consecuencia del robo de las fuerzas nazis. Esta ardua tarea la llevan a cabo personas como Leonhard Weidinger, un experto investigador del Museo de Artes Aplicadas de Viena.

"Al principio no sabíamos cuántas cosas estaban en los archivos", afirma. Admite que la digitalización de los fondos ha ayudado a su tarea. "Intentamos informatizar cada lista que nos llega para facilitar las búsquedas. Si tengo que buscar algo en los archivos escritos, tengo que repasar cada una de las hojas".

Si bien los mandatos y las leyes son fáciles de aplicar, la búsqueda de los actuales propietarios legales es una tarea mucho más compleja. Incluso si un museo ha adquirido un objeto en una subasta después de la guerra, el modo en que ese objeto llegó a la subasta puede llegar a ser un grave misterio.

Hay miles de piezas que están en una especie de limbo hasta que se pueda lograr más información sobre ellas, que pruebe o bien descarte cualquier sombra de duda. Como ejemplo, un autorretrato de Egon Schiele que fue donado al museo Albertina en 1946 por una colección privada. La pregunta es cómo llegó a formar parte de esa colección particular, y si los investigadores emitirán una recomendación para que se restituya.

"Es difícil encontrar a los antiguos propietarios si los objetos no habían sido expuestos previamente o si son objetos pequeños", dice Eva Blimlinger, coordinadora científica de la Comisión Austriaca para la Investigación de la Procedencia.

Aún así, Blimlinger dice que se han devuelto más de 10.000 objetos desde 1998. Resulta difícil dar una cifra exacta, ya que las investigaciones continúan y también depende de cómo se cuenten los objetos. "Por ejemplo ¿una vajilla cuenta como un sólo objeto o contamos cada taza y plato de manera separada?", señala.

En 2011 las instituciones austriacas restituyeron importantes obras de Gustav Klimt y Egon Schiele, así como infinidad de objetos que habían sido confiscados por los nacionalsocialistas entre 1938 y 1945.

La restitución más sonada de Austria se produjo en 2006, cuando varias pinturas, incluido el retrato de "Adele Bloch-Bauer I" de Klimt, fueron devueltas tras una larga batalla legal. El retrato dorado, comparado a la Mona Lisa y uno de los trabajos más conocidos de Klimt, se calcula que fue vendido por unos 135 millones de dólares.

En junio de este año las autoridades museísticas austriacas recomendaron la devolución de cinco retratos de Schiele en el museo Albertina de Viena. Además, a principios de año el Museo de Arte Moderno de Salzburgo decidió devolver el cuadro "Litzlberg am Attersee" de Klimt al nieto de la mujer al que se lo robaron en 1938. El paisaje modernista realizado en 1915 era una de las piezas más preciadas del museo, con un valor estimado de entre 29 y 43 millones de dólares.

La tarea de restitución que se está realizando en Austria es diferente a la de Alemania, en donde muchos museos son propiedad de fundaciones, provincias o ciudades, y no del gobierno nacional.

"El que el debate sobre el nacionalsocialismo sea sobre la cultura es algo específico de Austria", dice Weidinger, que añade que en Suiza el debate de la postguerra se produjo en torno a los bancos y en Alemania en torno a una industria levantada a base de mano de obra forzada. "En cierto modo es un estereotipo, pero es cierto".

Los investigadores en Austria tienen además de vez en cuando un golpe de suerte. Weidinger cuenta que un colega le informó sobre un conjunto de piezas de plata que se sabía que eran robadas. El museo tenía una lista con números, pero sin nombres de dueños. Poco después, se encontró en un sótano de los archivos estatales un catálogo con 18.000 fichas. Las fichas contenían la descripción de los objetos, el nombre de su dueño y el número en el catálogo. Las fichas fueron finalmente digitalizadas y se pudieron relacionar los objetos para determinar qué se tenía que devolver a quien.

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