Domingo, 22.10.2017 - 12:41 h

"España ha entrado en una espiral que la aboca al suicidio demográfico"

Alejandro Macarrón -autor del libro 'El suicidio demográfico de España', de próxima aparición- , alerta que la baja natalidad, combinada con el incremento de la esperanza de vida y la detención del flujo inmigratorio por la crisis, pone en gravísimo peligro al país. Propone que las pensiones sean en función del número de hijos, entre otras soluciones para este problema.

Alejandro Macarrón cree que la situación demográfica de España es de "extrema gravedad"

"Actualmente nos faltan entre 9 y 12 millones de niños y jóvenes para tener un equilibrio demográfico, y la cosa va a peor", advierte Alejandro Macarrón. Este consultor de estrategia empresarial y finanzas corporativas es un apasionado de la demografía que dedica parte de su tiempo a estudiar la ecuación poblacional y sus desajustes, como "el que vive actualmente Europa en general y España en particular".

Cree que lo que está sucediendo en este "país de viejos", debido a una combinación de factores sociales, culturales y económicos, ha formado "una espiral preocupante" sobre la que se habla poco, aún cuando pone en riesgo el Estado de bienestar y coloca la despoblación en el horizonte de algunos pueblos e incluso provincias.

"Es la primera vez en la historia que la población se reduce voluntariamente, hasta niveles que apenas permiten su reposición", advierte el autor de El suicidio demográfico de España, que se publicará el 8 de noviembre.

"Y esto se da con el agravante –continúa- de que ocurre en épocas de abundancia".

"Con 1,4 hijos por mujer en 2009, aún nos faltan cerca de 250.000 bebés más al año para que haya relevo generacional, y cada generación será un 30 o 40 por ciento más pequeña que la anterior", apunta Macarrón.

Para el experto, la fecundidad cae porque "nos hemos vuelto más cómodos". Si bien influyen "varios factores, lo central es que tener hijos ya no es un valor principal".

Esto lleva a que se intenten alcanzar primero otras metas, profesionales y personales, y "cuando nos descuidamos se nos ha pasado el arroz y no tenemos hijos o tenemos menos de los que nos hubiera gustado", sostiene.

A la realidad de que cada vez tenemos menos hijos se suma el envejecimiento de la población. "Una buena noticia, como es el alargamiento de la esperanza de vida, hace que tengamos una masa creciente de personas dependientes y poco productivas, que además insumen mucho gasto sanitario", precisa Macarrón.

"En 2009 murió más gente de la que nació en 17 provincias. Sin los inmigrantes, habrían sido alrededor del doble, y en el conjunto de España habría habido decrecimiento vegetativo", explica.

Si la pirámide de población española mantiene la actual tendencia, nos enfrentamos a "la quiebra" del sistema de pensiones y otras prestaciones sociales. "En España el ratio de activos por jubilado está acercándose a 2 a 1, el límite para que sea viable", alerta el experto.

Soluciones

Ante la falta de población en edad productiva, muchos Estados recurren a la inmigración para compensar su pirámide poblacional. Macarrón considera que se trata de una "solución inmediata que tiene sus riesgos". El principal es, a su juicio, que "cuando el país está mal económicamente no vengan inmigrantes, o los que están se marchen, como está sucediendo en España".

Para obtener soluciones de fondo, él recomienda en primer lugar "poner el problema encima de la mesa, de forma que todo el mundo sea consciente de su extrema gravedad".

Luego, "revalorizar la maternidad, remarcar que tener hijos conlleva mucho esfuerzo pero también una gran recompensa y que sin ellos nos quedamos sin país y sin pensiones y hacer saber que si el Estado de bienestar quiebra las personas sin hijos estarán peor que aquellas que los tienen".

Macarrón también propone tareas para los gobernantes. "Deben tomar medidas de reparto de la carga fiscal que favorezcan a la familia por el bienestar que traen a toda la Nación", asegura.

"Además, hay que aumentar la pensión de forma proporcional al número de hijos que se tenga, ya que son un bien para todos y cuesta dinero y esfuerzo criarlos", añade.

Macarrón considera que "hay que tocar todos los platillos, pues vamos hacia un país muy, muy complicado, en el que la demografía empieza a jugar en nuestra contra y de forma creciente y acumulativa".

"Siempre hemos vivido un entorno demográfico creciente que ha impulsado nuestras economías. Ya no. Si sigue así todo cambiará", dice. Y pregunta, por último: "¿reaccionaremos pronto, o solo lo haremos cuando ya sea tarde, muy tarde?".

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