Domingo, 22.10.2017 - 12:41 h

Población mundial: ¿demasiada gente o demasiado pocos?

La población mundial alcanzará los 7.000 millones el lunes próximo. Sin embargo los demógrafos creen que el desafío no radica en el incremento de la población, sino en su rápido envejecimiento junto con la caída de la natalidad.

Faltan pocos días para llegar al habitante número 7 mil millones

Si el mundo sigue con los hábitosdemográficos de Europa, y eso es mucho decir, para 2200podría ser el hogar de una población de menos de la mitad de sunivel actual, y vivir en casas construidas para casi tres vecesmás de habitantes.

Con la estimación de que la población mundial superará los7.000 millones el 31 de octubre, muchas de las preocupaciones acorto plazo de los políticos giran en torno a la obtención derecursos adicionales para las 2.000 a 3.000 millones depersonas que se espera que nazcan en el próximo medio siglo.

Números de esta magnitud inevitablemente evocan visionesterroríficas de escasez y el caos.

Pero, de hecho, las mejoras en la producción de alimentos yla tecnología han permitido seguir creciendo a la población sinobstáculos y con relativa facilidad, y la potencial pesadillareal se basa más en el rápido envejecimiento de las personas,combinado con una caída brusca de los nacimientos tanto en lospaíses ricos como pobres.

Muchos demógrafos y planificadores a largo plazo dicen queel desafío para el próximo siglo no será tanto tratar con unmayor número de personas como lidiar con una poblaciónenvejecida mayor y quizá con personas dependientes mientras seencuentran nuevas estrategias para ofrecer prosperidad, empleoy servicios esenciales.

La tendencia ya ha quedado plasmada en la actual crisisfinanciera al encarecer las cuentas de salud y cuidado social yquizá también socavar la productividad. Pero mientras lospolíticos se comprometen más con las preocupaciones a cortoplazo, los expertos dicen que no hay suficiente discusión sobrelos desafíos demográficos a largo plazo.

"Es un mundo que no se va a parecer en nada a cualquiermundo o población que haya existido antes", opina JackGoldstone, profesor de política pública y destacado expertodemógrafo en la Universidad George Mason de Washington.

"Pensábamos que la sobrepoblación iba a obligar a lahumanidad a expandirse a las estrellas. Eso no parecer ser elproblema en absoluto. Y la política no está nada configuradapara hacer frente a estos temas a largo plazo", añade.

Con muchos de los países más pobres del mundo aún con unfuerte crecimiento, el índice de fecundidad mundial - el númerode niños por pareja - sigue estando en 2,5, más que suficientepara sustituir a cada persona que vive en la actualidad.

Pero en los países ricos, el índice ya ha caído en picada.En Rusia, Singapur y otros países desarrollados se hanintroducido políticas para impulsar la natalidad pero con éxitodispar.

Las predicciones exactas varían, pero la mayoría de lasproyecciones sugieren que la población mundial alcanzará unmáximo de unos 9.000 millones de habitantes alrededor del2070 y después comenzará la caída, quizá muy deprisa.

Un mundo saturado y más viejo

En el mundo occidental, esa fecha será cuando los niños del"baby boom" - muchos de ellos sin descendencia o con menoshijos, si la tendencia se mantiene - lleguen al final de susvidas. En el mundo en desarrollo, la "abultada juventud" - unagran cohorte de jóvenes que actualmente dominan Oriente Medio -también se estará extinguiendo.

"El declive de la fecundidad ha ido realmente más rápido enel mundo desarrollado pero está cayendo muy bruscamente en lamayoría de los países con ingresos medios e incluso en algunosde los países más pobre", alerta Daniel Cotlear, experto enpoblación del Banco Mundial y especialista en América Latina.

"Con una población cada vez más envejecida, eso suponedesafíos", asevera.

Para 2030 más de una tercera parte de la población en undeterminado número de países occidentales, así como en algunaseconomías asiáticas, como Japón y Corea, tendrá más de 65años.

Muchas naciones en vías de desarrollo, muy especialmenteChina con su política de hijo único pero también un crecientenúmero de otros países, seguirán esa tendencia, a menudo sinrecursos financieros para ayudar a pagar el costo de loscuidados médicos.

"Es la cuestión fundamental de nuestro tiempo", opinaMichael Hodin, director ejecutivo de Global Coalition onAgeing, con sede en Nueva York, y un veterano miembro en elConsejo de Relaciones Exteriores.

"Los números son impresionantes. Las proyecciones exactasvarían pero eso no importa mucho realmente porque todas van enla misma dirección", sostiene.

En el mundo desarrollado, muchos países confían en un grannúmero de trabajadores contribuyentes para pagar lasprestaciones sociales, de salud y las pensiones de un grupo depersonas mayores relativamente pequeño. En los países máspobres, las grandes familias tienden a cuidar de sus ancianos.

Ninguno de esos modelos, dicen los expertos, está diseñadopara tratar con los cambios demográficos de cada vez másancianos y menos jóvenes.

¿Planeta vacío?

"La imprevisibilidad es enorme. Pero podría ser un mundomuy extraño", asegura Sergei Scherbov, jefe del grupo deinvestigación en el Instituto de Demografía de Viena.

No obstante, Scherbov es de los optimistas. "Este será un mundo más viejo pero también mucho máseducado", dice. "La gente cada vez está más sana. Personalmentecreo que nos adaptaremos a todas estas cosas", agrega.

Las proyecciones mundiales del Programa de PoblaciónMundial en el Instituto Internacional para el Análisis Aplicadode los Sistemas asume que laesperanza de vida seguirá aumentando. Si no lo hiciera, lapoblación podría caer más rápidamente dentro de un siglo.

La gran pregunta a la que nadie sabe responder con certeza,dicen los expertos, es si es posible planificar un crecimientoeconómico que genere empleos y esperan que tanto lostrabajadores mayores como los más jóvenes sean parte de lafuerza laboral.

En el peor escenario de conflicto, un conjunto de ancianosy gente de mediana edad podría bloquear los empleos y ejerceruna presión feroz para mantener unos derechos insostenibles,mientras una juventud enojada siente cómo se le cierran lasoportunidades para verse al final obligada a pagar la facturafinanciera.

Algunos creen que quizá el fenómeno ya se hace visible enalgunas partes del mundo desarrollado.

"El problema real sobre el envejecimiento de la poblaciónes un problema de crecimiento económico", dice George Mason dela Universidad de Goldstone.

"Si tenemos crecimiento, podemos permitirnos las pensionesy el cuidado de los mayores. Pero si no lo tenemos, todo elmundo va a sufrir", concluye.

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