Desapareció en julio de 2015

Cinco años sin Paco Molina: sus padres aún pagan su móvil por si se enciende

Este joven se 'esfumó' después de, supuestamente, subirse a un autobús en la estación de Córdoba con destino a Madrid sin dinero, sin maleta y con un teléfono que desde entonces no da señal.

Cinco años sin Paco Molina
Cinco años sin Paco Molina
Cedida por la familia

Mañana se cumplen cinco años desde que Paco Molina se quedó a dormir en casa de un amigo y no se supo nada más de él. Tenía 16 años. Un testigo asegura que le vio subirse a un autobús en la estación de Córdoba con destino a la estación de Méndez Álvaro en Madrid el 2 de julio de 2015. Hasta allí llegó su padre Isidro siguiendo la única pista que tenía de su hijo, pero no consiguió nada. Desde entonces, los padres de Paco, que siguen pagando el teléfono de su hijo por si algún día vuelve a 'encenderse', nunca se han quedado cruzados de brazos. Insisten en que alguien tiene que tener información sobre el paradero de su hijo y no pueden dejar de pensar que "fue ayudado por alguna persona adulta", cuentan a La Información

Este dos de julio sus padres mostrarán de nuevo la imagen de Paco Molina así como su aspecto en la actualidad, cinco años después, que recibieron de forma desinteresada a través de las redes sociales. Isidro y Rosa lo harán en la inauguración de la exposición 'Ausencias, nuestros desaparecidos', en el Bulevar Gran Capitán de Córdoba. Días antes impulsaron una iniciativa para buscar a su hijo entre los posibles afectados por el coronavirus en los diferentes hospitales. "La policía está esperando a tener listas definitivas", asegura este diario Isidro, quien durante el confinamiento no ha dejado de "darle vueltas a la cabeza". 

Foto de Paco Molina
Foto de Paco Molina
Cedida por la familia

Los padres de Paco no entienden que las cámaras de la estación, así como las de los establecimientos cercanos al punto donde fue visto por última vez, no se revisaran en su día. "Yo no sé si mi hijo, cuando le dijo a sus amigos que no dormía en casa, se fue hacia la izquierda o a hacia la derecha ni si es ese chico al que vieron subirse a un autobús porque no tengo ninguna imagen", lamenta Rosa. "Si llega a ser ahora empapelo las estaciones de Madrid y Córdoba con su foto", añade Isidro, quien llegó a hablar con el chófer que supuestamente vio a Paco: "Me dio detalles suyos que no aparecían en la fotografía, tenía que ser el". 

De esto hace ya cinco años y desde entonces "no te imaginas la de veces que me he quedado mirando por la ventana", apunta Rosa. Sus cosas y su habitación, que compartía con su hermano, siguen "intactas". También han ido a la estación y recorrido el bulevar donde aquella noche se despidió de sus amigos infinidad de veces. Buscan alguna pista que se les pasara por alto en el pasado.

Tampoco sabrían decir cuántas veces han repasado las últimas conversaciones con su hijo. Dos días antes de desaparecer, Paco aseguró a su madre que quería comprarse una moto y mejorar en los estudios. Según remarca Rosa, "mi hijo no se fue, se lo han llevado, aunque no sé dónde, pero él no se fue. Un adolescente es fácil de manejar y puede ser que aparentemente parezca una desaparición voluntaria, pero no lo es. Paco ha sido manipulado". Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta de la Policía Nacional ampliaron el año pasado la investigación a "personas que rodeaban a Paco, bastante mayores que él", que podrían "tener algún dato que a lo mejor no han querido dar por miedo o porque les implica directamente en algún hecho que no es del todo lícito".

Esta es una de las aristas del caso a la que los padres de Paco no dejan de dar vueltas, porque si su hijo "no se llevó el dinero que tenía en casa, ni tampoco ropa" no entienden que el menor cogiera un autobús hacia Madrid, como aseguran los testigos. El teléfono de Isidro "no se enciende desde aquel día" aunque durante todo este tiempo sus padres han recibido muchas llamadas, incluso pistas falsas, hasta el punto de que la Policía ha investigado algunas de esas llamadas. Una de ellas "era desde Colombia y nos pedían dinero, diciendo que si no matarían a mi hijo", cuenta Isidro. 

Además, la familia mantiene el correo 'buscandoapacomolina@gmail.com' para que ciudadanos que hicieron fotos en el centro de la capital cordobesa o en la Estación de Autobús, donde se le vio coger ese autobús, o en Madrid, hacia donde se dirigía, durante los días de la desaparición de Paco las envíen al correo. También consideran "interesantes" las fotos del área de servicio de Pedro Abad (Córdoba). Allí paró el autobús que cogió su hijo.

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