Lunes, 30.03.2020 - 12:49 h
De Marta a Paco Molina y Diana Quer

La agonía de tres padres coraje: "Suena el móvil y es como caerse a un precipicio"

Antonio del  Castillo, Juan Carlos Quer e Isidro Molina se desviven por encontrar a Marta  11 años después, la prisión permanente y noticias de Paco.

Los padres de Paco Molina
 

De repente tu vida pasa a un segundo plano y solo piensas en encontrar a tu hijo. Te despiertas pensando dónde estará. Deambulas durante todo el día esperando que suene el teléfono. No tienes hambre. Te acuestas para no dormir a la espera de alguna noticia, de que suene el móvil, aunque ese te lleve al borde de un precipicio. ¿Estará sufriendo? ¿Tendrá frío? ¿Qué hicieron con ella? ¿Por qué no pude ayudarle? Este es el día a día de tres 'padres coraje' a los que la vida golpeó con virulencia pero que no se apean de su lucha, cueste lo que cueste. Ellos huyen de ese adjetivo porque aseguran que hacen lo que haría cualquier otra persona en su lugar. Son miles en España los que sufren una pena que suelen llevar por dentro pero que con solo mirarse a los ojos "nos entendemos". Antonio del Castillo, Juan Carlos Quer e Isidro Molina cuentan a La Información de dónde sacan las fuerzas para seguir buscando el cuerpo de Marta, luchando para que en el Código Penal mantenga la prisión permanente revisable o encontrar a Paco, un joven desaparecido hace cuatro años en Córdoba y que la familia lucha para que su denuncia no caiga en el olvido. Y junto a ellos, unas madres cuyos rostros se han visto menos en los medios pero comparten una agonía que siempre será eterna.

Concentración para que se repita el juicio de Marta del Castillo
Concentración para que se repita el juicio de Marta del Castillo / EFE

El padre de Marta del Castillo sigue luchando para encontrar a la joven asesinada en la noche del 24 al 25 de enero de 2009 en un piso de la calle León XIII de Sevilla. Cuando se cumple el aniversario de uno de los casos que más ha conmocionado a España, Antonio avisa a los que están absueltos: "Tenemos más datos sobre la muerte de mi hija". Ellos mismos han ido recabando información para intentar que el caso siga abierto... once años después. Porque por más tiempo que pase "no estamos parados porque "cuando no está contigo sabes que está tirada por ahí como un perro, y eso es lo que más te duele", se sincera a este diario. En su memoria, como si de un tatuaje se tratara, está grabada una hora: las 17:30. Y una fecha: la tarde del 24 de enero de hace once años. Fue la última vez que se cruzó con Marta en el portal de su casa: "Le dije que no quería verla montada en la moto que había allí (de Carcaño)".

Antonio ha pasado del dolor a la rabia, sobre todo porque estos nuevos datos los ha descubierto la familia con la ayuda de otras personas "y no precisamente policías". Unos datos, remarca, que eran "fáciles de descubrir solo con interés". Y eso es lo que lamenta este hombre, al que en la empresa nunca le han puesto ningún problema cuando ha tenido que ausentarse por su hija pero que "en muchas ocasiones he dedicado todas mis vacaciones para no abusar y continuar con su búsqueda". "No pudimos salvarla pero no pararemos en el intento de encontrarla esté donde esté. Ella lo sabe. Su padre no la abandona". 

Innumerables son las veces que ha recorrido el camino que pudo hacer su hija. A infinidad de personas les ha preguntado para tirar de un hilo que le diera la esperanza de poder encontrar a Marta. Pese a las puertas que se le iban cerrando, con solo ver su foto en cualquier rincón de su casa Antonio del Castillo reúne fuerzas para continuar dedicando cada minuto de su vida a pensar donde puede estar su hija. "Si me hubieran dicho al principio dónde está el cuerpo me hubiera creído todo lo demás y hubiera pasado el duelo y el luto", desvela. Como no ha sido así, no tiene otra cosa que hacer en la vida más que tomarse el café pensando en que un día "por casualidad" la encontraremos. 

Quer y la prisión permanente revisable

La misma fuerza empuja a Juan Carlos Quer para no cesar en su empeño de que en España se mantenga en el Código Penal la prisión permanente revisable. "Es por Diana", asegura a este medio en una charla en la que recuerda que el día que regresaba a Madrid el coche fúnebre con el cuerpo de la joven después de pasar 500 días en un pozo en una nave abandonada en Asados "lo que me pasó por la cabeza no fue ansia de venganza, como dicen los malos políticos, sino su sonrisa diciéndome papá, esto no tiene solución y hay que intentar que no vuelva a pasar".

Quer recogerá las firmas que sean necesarias -ya ha presentado 3,2 millones en el Congreso-, y estará en cualquier punto donde se presente una iniciativa para luchar para que no se derogue... cueste lo que cueste. "No lo dejaré nunca", insiste este empresario madrileño, que entre reunión y reunión no duda en dedicarle tiempo a lo que para él ya se ha convertido en una forma de vida: luchar para "que se hiciera justicia a Diana y sobre todo dar un paso adelante como sociedad para que su vida no se quedara en una página de sucesos y permitiera evitar que se pierdan más vidas". 

Juan Carlos Quer se acuerda de Diana
Juan Carlos Quer se acuerda de Diana al salir del juicio. / EFE

"No vives, vegetas",  comenta desde la reflexión. Porque Juan Carlos Quer, que ya ha escuchado cómo un juez condenaba a la máxima pena posible contemplada en nuestro Código Penal a José Enrique Abuín, no se ha marcado otro objetivo en su vida que conseguir que el conocido como El Chicle no vuelva a poner un pie en la calle para que vuelva a cometer la misma atrocidad. Ejemplos no le faltan: "El violador del ascensor, el del estilete, el de el Ensanche...". No olvida una frase del presunto asesino de la joven profesora Laura Luelmo: "Que jamás me dejen salir de prisión porque lo volveré a hacer". Y no la olvida porque son muchas veces las que se acuerda del sufrimiento vivido: "No solo está la víctima que se va, también está el resto de familia que se queda".

Para entender su pena hay que vivir una situación similar. Por eso tiene "especial cariño" a los padres de Marta del Castillo. "Verán salir a Carcaño de la cárcel y seguirán sin saber dónde está el cuerpo de su hija", lamenta. "No revelar donde está el cuerpo debería estar también contemplado como prisión permanente revisable", sigue reflexionando. No dudó en dejarlo todo para coger el teléfono a la madre de la joven Marta Calvo, cuyo cuerpo habría sido descuartizado y arrojado a varios contenedores. La Guardia Civil busca cualquier indicio que ayude a dar con su paradero en el vertedero de Dos Aguas. Su madre, Marisol, le preguntó a Quer cómo enfrentarse a esta situación. La respuesta fue serena: "Esté usted en paz y deje actuar a los investigadores porque está en buenas manos". 

El varapalo que le dio la vida con la muerte de Diana le ha dado un sentido a su vida sin ella. "Yo no tenía ninguna idea preconcebida", pero después de 500 días buscándola tiene un mensaje: "La sociedad se ha pronunciado y nadie pone el asunto encima de la mesa porque tendría un coste electoral brutal por esa falta de coherencia que significaría pretender defender la protección sexual de la mujer y soltar violadores y asesinos a la calle".  Y tiene claro que "no es política porque todos somos padres".

Sin noticias de Paco desde hace cuatro años

Tanto Antonio del Castillo como Juan Carlos Quer conocen el empeño de otro padre que lo aparca todo para localizar a su hijo. Se trata de Isidro Molina, que sigue buscando a Paco, un joven de 16 años desaparecido hace cuatro años en Córdoba. "Tengo que seguir buscando", asegura. Es en lo que piensa en cuanto pone un pie en el suelo cada día. A día de hoy, la Policía Nacional tiene abierta una línea de investigación de la que ni ellos tienen datos porque está abierto el secreto de sumario, pero "creíamos que en verano veríamos algún fruto y aquí seguimos a la espera". Este comercial también compagina las reuniones con sus clientes con su principal objetivo: "Saber algo de mi hijo". Su último mensaje pidiendo ayuda se vio en las redes sociales hace tan solo dos días. Son continuos. Pide hacer un "alto en el camino" porque entre todos "podemos encontrarle". Paco Molina desapareció a mediados del año 2015 en Córdoba. Había quedado con sus amigos y cuando se fue les dijo que tenía que ver a una persona, sin decir su nombre. A casa llamó por la tarde para decir que se quedaba a dormir en casa de unos amigos. 

Isidro y su mujer se despertaron esa mañana revisando el móvil para ver si había estado despierto hasta tarde. Comprobaron que su hijo se había conectado por última vez al WhatsApp a las doce de la noche. Les sorprendió, "porque cuando se quedaba con amigos solían trasnochar". Primero pensaron que se podía haber quedado sin batería, pero llamaban y daba señal. La siguiente llamada fue a esa casa, donde les revelaron que Paco no había pasado la noche allí. "Lo siguiente que hice fue irme a poner la denuncia", recuerda Isidro. Lamenta que no recibió el trato que deberían haberle dado a un caso así, porque "no tenemos imágenes de cámaras de seguridad de esas primeras horas" cuando algunos testigos ubican a Paco en la estación de autobuses. "Es algo que no voy a perdonar en  mi vida". Por eso en cuanto se enteró se fue a hablar con el chófer que supuestamente habría llevado a Paco. "Me dio una descripción muy real", cuenta... y al mismo tiempo una esperanza a la que aferrarse.

No sabe decir el número de veces que fue a ese banco en el que Paco se despidió de sus amigos "por si veía algo". Desapareció un viernes y el martes anterior comentó a su madre sus planes de estudios y "pidió una moto", lo que hace pensar a Isidro que su hijo "no se fue por voluntad propia". Son muchas las llamadas que recibe en su móvil, que no se apaga desde el de 10 de julio de 2015. "Cualquier llamada te lleva al borde de un precipicio". Es algo en lo que coinciden los tres. De repente tu vida queda pendiente de una llamada.  Pero Isidro no decae. Asegura que durante mucho tiempo ha ido "tirando de los ahorros, porque llegó a dejarlo todo al principio para buscar a su hijo mayor". Ahora ha vuelto al trabajo, entregado en cuerpo y alma para que la investigación no se olvide, para que se dediquen más medios a su Paco, un joven que tres días antes de desaparecer estaba hablando de planes de futuro para sus estudios en la cocina junto a su madre. 

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