Falta de personal en hospitales 

¿Dónde están los sanitarios que faltan?: "No me fui al extranjero de aventura"

Alemania, Reino Unido o Noruega son algunos de los destinos en los que trabajan enfermeros españoles desde hace años por las mejores condiciones laborales y salariales que les ofrecen. 

Enfermera quirófano
¿Dónde están los sanitarios que faltan?: “No me he ido por espíritu aventurero”
Foto cedida por Lourdes

Desde verano, a Lourdes se le han incrementado las ofertas de trabajo en hospitales andaluces. Lleva ocho años trabajando en Múnich como enfermera especialista en quirófano, una actividad, explica, "aprobada en España pero sin plan de estudios". La falta de personal sanitario en España por la crisis del coronavirus se refleja en las llamadas constantes que tanto Lourdes como su círculo de amigos enfermeros en Alemania reciben a menudo. Ya han normalizado el fenómeno: "Tengo mis datos en el Sistema Sanitario Público de Andalucía (SSPA), pero ellos no saben que estoy en Alemania. Con el Covid-19, es muy normal que esto pase entre los que conservamos el número español", expone Lourdes.

Cuando acabó la carrera de enfermería en Ceuta, estuvo un año buscando trabajo: "No me llamaban de lo público porque no tenía puntos, y en lo privado no me contrataban". Es muy crítica con el sistema de contratación español. Especifica que, al finalizar los estudios, los enfermeros están "al final de la cola" de la bolsa de empleo, y que durante mucho tiempo tienen que hacer cursos y másteres para tener puntos y acceder a un mejor trabajo. Una formación que corre a cuenta suya. La incertidumbre por recibir o no llamadas de trabajo también pasa factura. "Llegas a trabajar si tienes suerte, un día o un mes. Tienes que estar todo el día pendiente del móvil. Todo el mundo sabe que, en caso de que digas que no puntualmente, te cae un ‘castigo’, igual te pasas meses sin trabajar porque has dicho que no", relata al otro lado del teléfono a La Información.

Así que se fue a Alemania, y ahora tiene un contrato indefinido en el LMU Klinikum de Múnich. Aunque el sueldo base está en 2.000 euros, puede llegar a cobrar hasta 2.600 euros contando turnos de noche, especialidad, trienios y otros pagos extra. Se fue, como la mayoría de sanitarios españoles trabajando en el extranjero, a través de une empresa intermediaria que ofrece empleos en la República Federal, cursos intensivos y, en su caso, ningún compromiso de pago hasta no tener un puesto. Cuenta que durante la primera ola no la derivaron a otra planta, pero que actualmente Alemania afronta sus peores momentos de pandemia y el sistema está desbordado: "El fin de semana me voy a una planta de cuidados intermedios a echar una mano. Antes no hizo tanta falta", puntualiza Lourdes. 

Como ella, la Agencia alemana de Empleo calcula que hay más de 3.500 españoles trabajando en el sistema de salud alemán. Un sistema que tiene la mayor capacidad de camas de UCI del mundo: 33 por cada 100.000 habitantes, tres veces más que España, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE). En cuanto a capacidad hospitalaria en planta, Alemania también va a la cabeza europea con 830 por cada 100.000 habitantes, mientras que España cuenta con 300, según el Global Health Security Index.  

Alicia fue una de las sanitarias que estuvo en una UCI alemana durante la primera ola. "Fue estresante", detalla. "En mi hospital-el LMU de Múnich-hay 6 UCIs, dejaron dos de Covid-19 y una especial. Yo estuve en esta última, fueron 12 horas y media con el kit, con pausas cada dos horas y media. Pero no llegó a fallecer nadie en mi unidad. Ahora, en esta nueva ola, está muriendo gente", narra. Antes de mudarse a Alemania, trabajó 3 años en España, como enfermera en UCI y en geriatría. Cuando se quedó en el paro, empezó a estudiar inglés para irse a Reino Unido pero al final vio una buena oferta en Alemania. Explica, haciendo una comparativa de sistemas sanitarios, que lo que falla en España es el sistema de contratación y las condiciones laborales. 

"En España te llaman después de acabar la carrera y, si has tenido suerte en las prácticas y las rotado en UCI, eso que te llevas. Al principio no sabes, no te desenvuelves y necesitas a alguien que te supervise", apunta. Ahora es enfermera anestesista, especialidad en la que ha progresado después de haber pasado un proceso de entrevistas. Tenía un compañero al lado que la supervisaba durante su formación, de alrededor seis meses, y no hizo turnos de noche durante los primeros meses.

Ha trabajado con enfermeros croatas, rusos, bosnios, franceses... y afirma que la formación española es de una calidad extraordinaria: "Es muy triste que tengas que dejar tu país porque, entre otras cosas, no tengas vacaciones al tener un contrato temporal. Como dice José Mota, de Ciudad Real, como yo: 'No quiero que me lo mejoren, pero que me lo igualen por lo menos'", exclama a través del teléfono. Argumenta que ahora le dan el calendario laboral dos o tres meses antes para elegir sus días libres, y que este año tiene hasta 38 días de vacaciones, ampliables hasta 40 días en total. Como Lourdes, incide en que para ella cuentan más las condiciones que el salario. Ambas admiten que no se fueron por viajar, sino por buscar estabilidad: "Yo no me he ido por espíritu aventurero o por probar suerte. Me he ido porque las condiciones no son buenas".

Dentro de las condiciones laborales, también es central para muchos sanitarios poder progresar en una especialidad. Es el caso de Lara, española y enfermera matrona en Londres. Ahora tiene un puesto alto de gestión en el hospital en el que trabaja porque, como deja claro, se lo ha ganado. "Tienes que ser el mejor en la entrevista, no vale solo con haber sido interino", puntualiza. Ni en Reino Unido ni en Alemania hay que pasar una oposición para ejercer en el sistema sanitario público. "La precariedad no existe, el trabajo es permanente, y si eres bueno es casi inevitable que progreses. De enfermera he pasado a matrona, de matrona a jefa de planta y de jefa de planta a jefa de servicio", añade.  Detalla que fue eso lo que más le llamó la atención a la hora de irse, las ramificaciones en una misma especialidad. Como que existan matronas expertas en duelo, en salud mental o en parto de nalgas.

La falta de estas oportunidades junto con los contratos precarios, "agudizan la falta de enfermeras y enfermeros en España", resume Florentino Pérez Raya, presidente del Consejo General de Enfermería en España. La pandemia, prosigue, "ha agravado esta situación y se están marchando más que en el mismo periodo del año pasado". Por ahora, Lara sentencia que irse ha sido una de las mejores decisiones de su vida, mientras que Lourdes volverá pronto porque echa de menos su tierra. "Especializar la enfermería y que alguien pueda ejercer de lo que le guste repercute en el paciente y en el sanitario, porque lo hace mejor. Pero aun así, yo me vuelvo dentro de poco", avisa alegre. Como dato curioso, aprendió una palabra bávara clave: 'Servus'. "Lo escuchaba a diario", explica. "Es un saludo bávaro, como hola y adiós". Tras muchos años de adaptación, ahora sabe cómo despedirse.

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