Lunes, 06.04.2020 - 06:06 h
Todo empieza con una llamada

La mayor estafa para los jubilados que les roba sus ahorros: así sufren el 'vishing'

Los Mossos d'Esquadra desarticulan una organización criminal que estafó a más de cien personas con un botín de más de medio millón de euros.

Los  Mossos detectaron un aumento  de denuncias por estafas bancarias
Los Mossos detectaron un aumento de denuncias por estafas bancarias / Europa Press

Una llamada urgente del banco a casa de los Pérez. Preguntan por el titular de la cuenta en la que tienen parte de sus ahorros y a la que llega todos los meses el ingreso de una pensión que ronda los 1.000 euros. Le llaman por su nombre y apellidos y una vez atiende al teléfono le piden el DNI para comprobar si se trata de él. Acto seguido le indican que han detectado que alguien intenta comprar con su tarjeta de crédito de forma fraudulenta y para paralizar el pago de forma inmediata necesitan sus datos. El señor Pérez no duda en 'cantar' la numeración de su tarjeta, junto a la fecha de caducidad y el código de la parte posterior. Automáticamente, en su móvil recibe un mensaje con un código de verificación. Le apremian para que diga cuál es. Nada más darlo le indican que todo vuelve  estar correcto. El cliente cuelga confiado en que su banco le ha protegido sin saber que en realidad ha sido víctima de una estafa conocida como "vishing". "Ningún banco llama para solicitar tales datos", recalca el subinspector Vives a La Información

El señor Pérez es un apellido elegido al azar para reflejar una estafa que sí ha sido real y cuyos autores han sido detenidos después de que los Mossos d'Esquadra desarticularan una organización criminal que estafó a más de cien personas y hacerse con un botín de más de medio millón de euros. La mayoría de las víctimas, de toda España, eran personas de edad avanzada, casi todos pensionistas sin ningún otro tipo de ingreso, a quienes los estafadores habían vaciado sus cuentas dejándolos en una situación de extrema vulnerabilidad económica.

La banda tenía una estructura jerarquizada con la tareas de sus miembros muy definidas: selección de víctimas, realización de llamadas telefónicas, materialización de las operaciones de compra por internet o recogida de las mercancías adquiridas. La primera llamada que reciben estas víctimas logra ganarse su confianza porque desde ese primer momento ya tienen en su poder datos personales de la persona a la que quieren estafar. Los Mossos han comprobado que, en muchos casos, antes de producirse la llamada las víctimas habían tenido una visita en su casa de un técnico de la caldera, de la luz, del gas o del agua. "Eran falsos, pero así conseguían muchos datos personales de ellos", aseguran desde el operativo policial desplegado por la División de Investigación Criminal de la región metropolitana sur.

Material intervenida a la banda criminal
Material intervenida a la banda criminal / Europa Press

"Buscaban a víctimas que fueran mayores porque son personas más vulnerables ya que en muchos casos se aprovechan de su desconocimiento de las nuevas tecnologías", asegura Vives. En cuanto escuchan que les están intentando quitar dinero "se angustian y no reaccionan como para poder consultar a un familiar o incluso intentar comprobar con la entidad bancaria lo que está sucediendo". Con los falsos inspectores iban también creando su base de datos. Ahí comprobaban 'in situ' si esas personas podían ser víctimas potenciales o si por el contrario en algún momento de la conversación podían llamar a algún familiar para solicitar ayuda. 

La finalidad de esta estafa no consistía en vaciar las cuentas corrientes con transferencias, algo que sí sucedió en algunos casos, sino en realizar compras cuyo importe rondaba los 1.000 euros "sin olvidar que muchas de las pensiones de los afectados no superan esa cuantía". Al mismo tiempo que iban consiguiendo los datos de las tarjetas o de las cuentas online del banco se iba realizando la compra, a la que solo le falta el código de seguridad de la parte posterior de las tarjetas para leer el mensaje de 'Su compra ha sido realizada con éxito". Y lo conseguían en cuanto la víctima leía la clave que había recibido en el móvil. La mayoría de las compras son de productos tecnológicos: móviles de última generación, portátiles...

En su modus operandi no siempre se hacían transferencias a su favor, pero en algunos de los casos además de conseguir todos los datos de la tarjeta de crédito también se hacían con la claves para acceder a la cuenta digital de las víctimas. En estos casos rastrear ese traspaso fue más fácil para los investigadores. Cuando sólo se realizaba una compra requería de más tiempo. Al final, la ayuda de las tiendas de las que salían los productos ha sido vital para dar con esta banda criminal cuyo cabecilla era ya un delincuente reincidente en este tipo de estafas. La investigación continúa abierta y la policía catalana no descarta nuevas detenciones.

El primero de los consejos que desde los Mossos dan a las posibles futuras víctimas de este tipo de delito es "no seguir nunca el consejo de ayuda de alguien a quien no se lo hemos pedido". Lo segundo es que nunca hay que dar las contraseñas de las tarjetas "ni ninguna información financiera". Hay que entender que "las instituciones legítimas nunca piden este tipo de información por teléfono", asegura.

El "vishing" es una de las estafas que más ataca a las personas de avanzada edad, pero no la única. Hace unas semanas, los usuarios del grupo de Facebook de La Información 'Pensionistas y Jubilados de España' denunciaban una estafa que prometía ofrecerles dinero pero que en realidad buscaba hacerse con su número de cuenta. En este caso su 'modus operandi' era simple. Llamaban diciendo ser trabajadores de la Tesorería General de la Seguridad Social y que el receptor tiene un ingreso atrasado de 388,07 euros en su cuenta, solicitando así su número de cuenta si quieren recibir el dinero.

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