Lunes, 19.11.2018 - 15:24 h

Un Estatuto reconoce en CyL la figura de los acogedores familiares, que pretenden aumentarse en 2017 con una campaña

El número de acogimientos aumentó hasta los 961 en 2016 (un 5,3%), de los que 314 fueron nuevos, y 67 niños esperan familia

Un Estatuto reconoce en CyL la figura de los acogedores familiares, que pretenden aumentarse en 2017 con una campaña

Castilla y León es la primera comunidad que cuenta con un Estatuto de los Acogedores Familiares, que pretende regular los derechos y deberes y reconocer esta figura, cuyo número aumentó en 60 gracias a una campaña que se repetirá en 2017.

El Estatuto, elaborado con la participación de los profesionales de Servicios Sociales y las entidades que participan y colaboran en el acogimiento, se ha publicado este martes en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl) y con el mismo se pretende impulsar y favorecer la figura del acogedor y facilitar su labor en la atención que dispensan a los menores acogidos.

Así lo ha explicado la consejera de Familia e Igualdad de Oportunidades, Alicia García, quien ha presentado el Estatuto, así como una campaña de sensibilización y difusión sobre el acogimiento, junto al presidente de Cruz Roja en Castilla y León, José Varela, y la presidenta de la Asociación de Familias Acogedoras de Salamanca (Afasa), Nieves Jiménez.

García ha explicado que lo primero que se pretende es hacer un reconocimiento a la figura de los acogedores, quienes voluntaria y solidariamente deciden acoger a un menor en una comunidad que tiene una "larga experiencia" en esta materia, con un programa que en 2016 contó con 4,7 millones de euros (un 7 por ciento más que en 2015 y un 24 por ciento más que en 2014), lo que permitió entre otras cosas aumentar el número de profesionales de Cruz Roja implicados en el programa.

En este marco, la consejera se ha referido a los acogimientos familiares que se registraron en 2016, que alcanzó los 961 (486 en familias extensas y 475 en ajenas), 49 más que el año anterior (un 5,3 por ciento más), de los cuales 314 fueron nuevos (un 6,5 por ciento más, 127 en familias extensas y 187 en ajenas). Así, a 31 de diciembre de 2016 el número total de menores en acogimiento familiar era de 668 y actualmente hay 67 niños a la espera de una familia (diez de menos de seis años y 57 más de entre siete y 17).

En cuanto a los niños menores de seis años, en los que se hace un especial esfuerzo, la consejera ha destacado que el porcentaje de los mismos que fue acogido en centros se redujo un 27,8 por ciento con respecto a 2015, de manera que al final de 2016 un 62 por ciento de los niños acogidos estaban con familias y un 38 por ciento en acogimiento residencial.

CAMPAÑA DE DIFUSIÓN

Precisamente a lo largo de 2016 se puso en marcha una campaña de difusión y sensibilización sobre el acogimiento que se tradujo en más de 300 acciones de difusión, cerca de 170 sesiones informativas y formación a 90 familias, tras lo que se consiguió que 60 nuevas familias se inscribieran en el programa.

Por ello, en 2017 la Junta y Cruz Roja lanzarán de nuevo una campaña para sensibilizar y motivar a las familias de Castilla y León hacia esta forma de solidaridad destinada al segmento más débil de la población, los menores.

Para ello, se mantienen las imágenes y mensajes creados en 2016 bajo el lema 'Todos los niños quieren una familia para ser felices. Acoge y comparte su felicidad'. Se ha elegido, por un lado, la imagen de un dibujo en el que se expresa la emoción de familia y niños cuando se produce el momento de ese encuentro y, por otro, la imagen de una familia acogedora de la Comunidad bajo un mensaje que parte también de la propia familia: "Estás con un niño día a día y ves cómo va evolucionando, creciendo, sobre todo que es feliz... Y entonces piensas: ¡algo estaré haciendo bien!".

El Estatuto recoge y ordena los distintos apoyos a los acogimientos, entre los que se encuentran la identificación y acreditación como acogedor familiar; el apoyo, seguimiento y orientación técnica y profesional en todo el proceso; la creación de sistemas de apoyo y autoayuda; el servicio de apoyo telefónico 24 horas todos los días del año y las compensaciones económicas de los gastos o las exenciones fiscales de las mismas.

Asimismo, se recogen los permisos laborales para asistir a sesiones informativas o para los informes psicológicos y sociales; los beneficios educativos de los menores acogidos o los beneficios relativos a la conciliación de la vida personal, familiar y laboral. Al mismo tiempo, una de las grandes novedades de este Estatuto es el reconocimiento de las asociaciones de familias de acogida y el relevante papel que desempeñan en el desarrollo del programa de acogimiento familiar.

Alicia García se ha referido a que, una vez que se cuenta con este Estatuto, se quiere seguir apoyando a las familias acogedoras con otro tipo de iniciativas que abarcarían desde la elaboración de guías informativas hasta la formación a través de protocolos de actuaciones en diferentes tipo de situaciones que faciliten la toma de decisiones y la actuación de los acogedores, entre otras iniciativas como un carné de acogedor que "facilite la relación con terceros".

CASI 30 AÑOS

El programa de acogimiento funciona con el apoyo de Cruz Roja desde hace 28 años --aunque el primer convenio se firmara con la Junta hace 26-- y continúa "in crescendo", según ha asegurado José Varela, quien ha asegurado que hablar de niños desprotegidos pone "los pelos de punta" cuando se ven las situaciones en las que viven, por ello siempre se trata de actuar y tomar decisiones con buena intención para su integración en una familia estructurada.

Con ello se logra que, como con un árbol o una planta, su vida tenga una continuidad "mejor" cuando "desde el inicio está bien enfocada" y se contribuya a su desarrollo.

Varela ha destacado el compromiso, implicación y "adaptabilidad" que hay que tener para el acogimiento, en el que incluso a veces se tiene más atención con el niño de acogida que con los propios, algo que considera "impresionante".

Por su parte, Nieves Jiménez ha llamado la atención sobre estos niños, que "existen" y "no son de otros países", sino que están "al lado" y ha destacado la medida del acogimiento como la mejor de entre los recursos que se contemplan en la Ley para el desarrollo físico, mental y psicológico, así como para la integración del menor.

Jiménez, que ha acogido ya a cuatro niños (de meses de edad en tres casos y desde uno a tres años en otro) ha expresado la satisfacción de poder entregar a unos padres a un hijo al que no le ha faltado nada, algo que produce "gran satisfacción", aunque supone trabajo y noches en vela también.

Al mismo tiempo, ha explicado que cuando se van de la familia de acogida se tiene un sentimiento de "sufrimiento feliz" porque se ha querido y cuidado al menor como si fuera de propio, pero felicidad también porque ha llegado el momento de que "vuelen" a un mundo "mucho mejor" y se ha contribuido a que "su vuelo sea algo y seguro".

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