Miércoles, 17.07.2019 - 15:19 h

Los padres reconocen que son blandos... y lo están pagando caro

El último informe de The family Watch deja claro que los padres no son capaces de imponer horarios, ni el uso de las redes. Y que están más que preocupados por el consumo de alcohol de sus hijos y su temprana sexualidad, tomada como juego.

El juez de menores Emilio Calatayud señala en una entrevista con Lainformación.com que el problema es que los padres no saben cómo afrontar ciertos temas con sus hijos. "Hemos pasado de ser esclavos de nuestros padres a serlo de nuestros hijos"

El estudio muestra que los padres tienen la impresión de que hoy los menores consume más alcohol que hace unos años y que deben hacer más para controlar sus horarios y sus horas en internet. 

El consumo de alcohol, internet, las redes y los horarios, principales preocupaciones de los padres, según un estudio

El último informe de The family Watch deja algunas cosas claras. La primera, que los padres reconocen que han perdido autoridad y que no son capaces de controlar los horarios y los hábitos más perjudiciales de sus hijos (la bebida y el uso de internet, además de una excesiva sexualidad si hablamos de menores). 

La pérdida de la autoridad hoy se percibe en las aulas, pero también en el hogar, donde los niños se han convertido en reyes, algo que llega a la adolescencia. Y eso tiene consecuencias. La sobreprotección, ya reconocida por los padres, hace a los jóvenes del futuro incapaces de enfrentarse al fracaso y la frustración. Y de ambas van a encontrar en la vida.

"Se permite demasiado a los hijos." Así de contundente se muestra el juez de menores de Granada Emilio Calatayud. Sabe de lo que habla, porque ha tratado muchas de las consecuencias en la vida de muchos jóvenes de esta mala educación. "El problema es España es que hemos pasado de ser esclavos de nuestros padres a serlo de nuestros hijos". El magistrado asegura que los padres "no saben poner límites" a sus hijos y por eso se disparan algunas conductas. 

En el estudio de The family Watch se señala que la mayoría de los padres considera que debería ser mucho más restrictivo con sus hijos en todos estos aspectos, sobre todo en lo referente al consumo de alcohol. Para la directora general de esta institución, María José Olesti, el problema está en que "los padres no hemos encontrado el término medio a la hora de educar a los hijos. Pasamos poco tiempo con ellos y no queremos emplearlo en prohibiciones". 

El juez Calatayud señala que "es importante poner límites a los más jóvenes y también poder castigar. "Los padres deben tener la capacidad sancionadora para poder educar y corregir conductas y para ello habría que cambiar el Código Civil. No estoy diciendo que haya que pegar a los hijos, pero sí castigar para educar."

Insiste en unas declaraciones que ya hizo hace unos meses y levantaron ampollas: "Los padres tienen que espiar a sus hijos, igual que lo hacían los nuestros. No podemos ser colegas de nuestros hijos, tenemos que ejercer de padres, con autoridad. Los niños han perdido el respeto a sus padres y a sus profesores y sin autoridad no hay educación."

Castigar y también informar. The family Watch cree que hoy las familias no informan sobre los riesgos de ciertas conductas y eso lleva a que cada vez se beba antes en España.

Olesti asegura que España es uno de los países donde antes se empieza a beber, a los 12 ó 13 años se toman la primera copa y a los 15 lo hacen de manera habitual. "Son muy jóvenes y no conocen los riesgos eso lleva a situaciones de coma etílico que pueden terminar en muerte, como ocurrió con la niña de San Martín de la Vega, en Madrid. Y si eso pasa, según Olesti, es porque "los padres no les han dado la información necesaria para que conozcan los riesgos". 

En este sentido, el exdefensor del menor de la Comunidad de Madrid, Javier Urra, señala que "en España siempre ha habido una gran tolerancia con el tema de la bebida. Como era y es una droga legal... Me parece inadmisible la tolerancia que existe en muchos sitios y lo poco estrictos que somos con la legislación".

"Los niños compran alcohol en supermercados, tiendas, incluso beben en bares cuando está prohibido hasta los 18 años. Las autoridades deberían de ser muchos menos permisivas y hacer cumplir la ley en este aspecto. Es muy fácil para un niño conseguir alcohol hoy en día en España", señala Urra.

Y la culpa de esta situación la tienen los padres, continúa Urra que asegura que "yo he vivido casos auténticamente surrealistas como que, por ejemplo, unos padres recriminaban a la policía municipal que llevaran a su hijo al hospital con un coma etílico. ¡Querían denunciar a los agentes por retención ilegal! Cuando lo que hicieron fue salvarle la vida".

El juez Calatayud va más lejos al afirmar que "en este país hay mucha hipocresía ya que las autoridades organizan botellones institucionalizados cada vez que hay una fiesta patronal".  En todas las localidades de España se consume alcohol en las calles cuando llegan las fiestas locales y eso no es un buen ejemplo para los más pequeños.". Horarios, alcohol e internet preocupan a los padres

Según este estudio, elaborado por sexto año consecutivo, el consumo de alcohol preocupa (y no es capaz de imponer su autoridad) al 90,3% de los padres, Internet es motivo de preocupación para el 82,5%, las redes sociales lo son para el 80,5% y los horarios de salidas de los hijos menores de edad preocupan al 77,3 por ciento de los padres.

El acceso a Internet y a las redes sociales es otra de las grandes preocupaciones de los padres con respecto a sus hijos. Pero aquí también se produce una contradicción entre las preocupaciones de los padres según el resultado del barómetro y lo que después hacen en casa. Calatayud lo tiene claro.

"No dejamos que los niños tengan el ordenador en su habitación para controlar todo lo que hacen y lo que ven pero, sin embargo, les regalamos un teléfono móvil que es mucho más potente y con el que tiene acceso a todos los contenidos de la red sin ningún tipo de filtro". 

"El móvil es, hoy por hoy, una droga como el tabaco" continúa " Si lo primero que hace un niño cuando se levanta es mirar el teléfono tiene un problema". "Además el teléfono es un instrumento para cometer delitos".

Concretamente, según el juez de Granada tres: "por un lado es un instrumento para maltratar a los padres, por otro para hacer chantaje y para maltratar a los compañeros a través de mensajería y redes sociales, propagando rumores y bulos y también es el instrumento ideal para que el menor sea víctima de esos abusos."

En esta línea, el 97,2%  de los padres cree que "deben estar más atentos al posible acoso a través de las redes sociales" de los hijos menores de edad, "velar por la intimidad" de los mismos en ese ámbito (96,5%), controlar más el acceso a internet en el hogar (94,3%) y controlar más el uso que ellos hacen del móvil (93%).

El problema, señala Olesti, es que son los propios padres los que regalan estos instrumentos a los niños. El barómetro señala que la media de edad es de 14 años, pero hay niños que ya lo tienen como regalo de Primera Comunión. "Si regalas un móvil enseña como usarlo bien". El problema es que todo esto pilla lejos a los padres. "La evolución tecnológica ha sido muy rápida y los padres no saben cómo afrontarla ni como enseñar a sus hijos."

Piensa lo mismo el juez Calatayud, quien señala "nos ha pillado el toro y bien pillados". No sabemos a lo que nos enfrentamos y mientras descubrimos nosotros qué es esto de Internet los menores, más hábiles, ya han ido y venido y saben mejor lo que hay." 

El 54,4% de los padres reconoce que no usa las redes, pero es consciente de que, "están permitiendo mayor acoso anónimo" (85,3%), que "han hecho que disminuya el respeto a la intimidad de los demás" (80,8%) o que "están sexualizando en exceso las relaciones entre menores". ¿Hacen algo al respecto?El juego del muelle: el sexo como juego

Este es otro de los grandes retos para los padres del siglo XXI. Muchos niños empiezan a ver el sexo como un juego. "Se ha quitado tanta importancia al sexo que hoy día para la mayoría no tiene importancia mantener relaciones sexuales".

Estos días se conocía una arriesgada práctica sexual que empieza a propagarse entre menores de 14 y 15 años. Chicos que se sientan en unas sillas con los pantalones y los calzoncillos bajados y las chicas, desnudas de cintura para abajo, se ponen encima y se cambian de compañero cada 30 segundos. Pierde el chico que eyacula antes. 

Esta práctica, que se hace, además, sin protección ha hecho aumentar los embarazos no deseados y los casos de enfermedades de transmisión sexual en menores. El problema, señala Olesti, es que "la información que reciben llega sin filtrar, por Internet, donde el sexo de banaliza".

Calatayud comenta que esta banalización del sexo ha llevado también a "que se comentan auténticas barbaridades, con casos de abusos ya en menores de 14 años o niños de 12 que hablan con total naturalidad de novios, una palabra de la que desconocen el significado". La mayoría no quiere tener más hijos

Este barómetro analiza también la intención de las familias de tener más hijos. Llama la atención que 7 de cada diez familias asegure que no quiere tener más hijos y, en el caso de no tenerlos que tampoco los tendría. 

Olesti justifica esta respuesta señalando que la mayoría de familias se quejan de las faltas de apoyo público en nuestro país a la hora de criar a los hijos. "Trabajamos muchas horas y cada vez por menos dinero". Criar un hijo supone un gran esfuerzo de tiempo, energía y también económico. Por eso muchos padres prefieren no dar ese paso. A veces por egoismo, otras porque realmente, sin el apoyo de la familia en España es muy difícil conciliar

Aún así, aunque este dato es alarmante, lo cierto es que el número de familias que no se plantea ampliar el número de miembros ha descendido muy ligeramente con respecto al año pasado, aunque preocupa que España sea uno de los países con el índice de natalidad más bajo

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