Jueves, 18.01.2018 - 19:11 h

Una psicóloga recomienda a los padres pasar "tiempo de calidad" con los hijos para su completo desarrollo personal

Una psicóloga recomienda a los padres pasar "tiempo de calidad" con los hijos para su completo desarrollo personal

Esta conferencia, en la que también ha participado el médico pediatra Isaac Contreras, ha tratado cuestiones tan importantes como la forma de educar a los hijos teniendo en cuenta que cada niño es diferente y que no todos los factores influyen de igual forma en la educación de cada uno. Además, se han abordado también aspectos relacionados con la llamada 'generación blandita'.

"En la sociedad de consumo en la que vivimos estamos acostumbrados a que todo tiene un manual de instrucciones para ponerlo en marcha, y sus preguntas frecuentes, para cuando algo falla. Cuando hablamos de los niños, no sirve lo del manual, cada niño es único e irrepetible", señala Contreras.

Esta jornada también sirvió para preguntarse "¿qué significa educar?". Para G. Lacabex educar supone "acompañar a un niño para que desarrolle al máximo sus capacidades, de manera que llegue a ser la mejor persona que puede llegar a ser (y no la que nosotros queremos que sea)".

"En general es más aconsejable acompañar a los hijos en las actividades que puedan realizar ellos solos, que tratar de hacer nosotros esas actividades por ellos: es mejor darles una caña para que aprendan a pescar durante toda su vida que unos peces para que coman un día solo", explica G. Lacabex.

LA GENERACIÓN BLANDITA Y EL EFECTO PIGMALION

La 'generación blandita' es aquella que se caracteriza por una educación basada en la sobreprotección, niños mimados por sus padres, poco resolutivos y a los que nunca responsabilizan de los errores que cometen. Por ello, es muy importante trabajar en la tolerancia a la frustración y la educación del carácter, así como en la capacidad de sobreponerse ante el fracaso tal y como recomienda G. Lacabex.

Además, la experta también recomienda no etiquetar a los niños en diferentes categorías como 'vagos', 'rebeldes' o 'inseguros' y, de esta forma, respetar su individualidad para que no terminen comportándose tal y como marca esa etiqueta y se produzca el llamado 'Efecto Pigmalión' de Rosenthal y Jacobson (1968).

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