Miércoles, 26.06.2019 - 14:42 h

De la trufa blanca al caviar Almas: los 10 alimentos más caros del mundo

De la trufa blanca se puede llegar a pagar por kilo hasta 6.000 euros. 

De la trufa blanca al caviar Almas,  los 10 alimentos más caros del mundo
De la trufa blanca al caviar Almas, los 10 alimentos más caros del mundo

El pez totoaba, que vive en el norte del Golfo de California, en México, se ha convertido en un alimento afrodisíaco en China... Y también ilegal, ya que el animal está en declarado en peligro de extinción. Su precio por kilo en el mercado negro puede llegar a los 56.159 euros.

Pero, si nos centramos en la venta legal de alimentos, también hay muchos que se venden por cifras astronómicas.

Aquí te dejamos una lista de los más caros del mundo:

La trufa blanca

La trufa blanca de Alba es la más valorada... y también la más cara del mundo. Su ecosistema se localiza solo en Italia y en la península de Istria. Sus ejemplares están muy cotizados, y se puede pagar por cada kilo entre 3.000 y 6.000 euros. Sin embargo, en la subasta que se organiza en la Feria Internacional de Alba se llegan a pagar cantidades más desorbitadas. El récord fue en 2010, cuando un comprador pagó 90.000 euros ¡por una sola trufa!.

Caviar Almas

Hay muchos tipos de caviar en el mundo, pero se puede decir que el Almas es el más caro del mundo. Es ruso y proviene del esturión Beluga, pero éste tiene la particularidad de que son esturiones albinos y solamente pueden encontrarse en el Mar Caspio. Sus huevas se distinguen por tener un color muy claro, parecido al oro. Su precio ronda por kilo entre los 15.000 y los 25.000 euros.

El queso Pule

Se produce solamente en la reserva natural de Zasavica, en el norte de Belgrado. La rareza de este queso viene por la leche con la que se produce, ya que se obtiene de una especie rara de burros que solo se encuentran en esa zona. Un litro de leche cuesta alrededor de 45 euros y para obtener un kilo de este queso se necesitan entre 25 y 30 litros. El precio final del queso puede superar los 1.000 euros por kilo.

Azafrán de La Mancha

Es uno de los ingredientes estrella de la gastronomía española. Su alto precio se debe a que su recogida es manual e imposible de realizar con máquinas. Son los pistilos de una flor que se recoge a mano y cada una tiene solo tres. Por ello es difícil acumular grandes cantidades y de ahí que el kilo pueda alcanzar los 3.000 euros.

El buey de kobe

Estas vacas vienen de una raza originaria de Kobe, en Japón. Tiene una alta tendencia genética a vetar su carne, es decir, la cantidad de grasa que podemos encontrar en una pieza. Cuantas más vetas hallemos en su carne, mejor es su calidad. El Wagyu se somete a una dieta que incluye sake y cerveza, que al parecer dicen que da un mejor sabor a la carne. El kilo puede llegar a costar entre 700 y 900 euros.

El café de civeta

Su peculiaridad se encuentra en que los granos de café tienen que pasar por un proceso un poco difícil. El proceso comienza con la civeta comiendo estos granos de café, que no los digiere y los expulsa enteros en sus deposiciones. Los granos se limpian y se tuestan para hacer el café más caro del mundo. El kilo puede llegar a costar unos 900 euros.

Las setas matsutake

Se puede encontrar en varios países pero las más caras son las que vienen de Japón. En ocasiones un solo ejemplar puede costar hasta 20 euros y el kilo puede llegar a 2.000 euros debido a su escasez.

El melón Rey Yubari

Proceden de la isla de Hoakkido en Japón. Son unos melones que se crearon en el año 1961 a través de un cruce de frutos. Se crían en invernaderos y suelen subastarse. Se dice que el kilo puede llegar a los 6.000 euros.

Sandía Densuke

Esta sandía solo puede encontrarse también, como el melón rey Yubari, en la isla japonesa de Hokkaido. Y de ella solo pueden degustarse 10.000 unidades cada año. Dicen que es una de las mejores frutas que se puede probar. En Japón se regalan como una muestra de poder adquisitivo y pueden llegar a costar hasta 300 euros por unidad.

Patata bonnote

Su cosecha se realiza a mano y una a una. Su precio se incrementa porque se fertiliza con algas marinas, que le dan un sabor salado peculiar. Se siembran en el mes de febrero, se cosechan en mayo y se agotan en solo una semana. Se producen 100 toneladas y se pueden encontrar en una isla de rancia, en Noirmoutier. Su coste puede llegar a los 500 euros por kilo.

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