Lunes, 30.03.2020 - 13:11 h
En Manuel

La preocupación por la desaparición de Marta aumenta: 28 días sin ninguna pista

La búsqueda de la joven de 25 años se ha retomado después de que el temporal impidiera peinar los alrededores de Manuel. 

La Guardia Civil busca en una segunda vivienda a Marta Calvo
La Guardia Civil busca en una segunda vivienda a Marta Calvo / EFE

28 días sin Marta Calvo. Su búsqueda no cesa, pero según pasan las horas la preocupación por su desaparición aumenta. Si el tiempo lo permite hoy está previsto que los 150 efectivos que buscan a la joven de 25 años que desapareció el pasado 7 de noviembre vuelvan a rastrear  los alrededores de Manuel, localidad valenciana desde la que envió su último mensaje, la ubicación del chico con el que había quedado a su madre. Eran las 05:55 horas y desde entonces no volvió a utilizar su móvil para nada. Dos días tardó su madre en acudir a esa vivienda en la que le abrió la puerta Jorge P.J., principal sospechoso que también está desaparecido.

Desde que el caso vio la luz el historial policial del principal sospechoso va poco a poco viendo la luz. Lo primero que se conoció fue que estuvo encarcelado en Italia por un caso de narcotráfico. En España no llegó a estar en prisión, pero según desvela Espejo Público en el año 2004 en Badajoz se le relacionó con un asunto de estupefacientes. Reincide en 2009 en la misma zona y es ya en 2016, en Navarra, cuando vuelve a encontrarse con la justicia en otro tema relacionado con el tráfico de drogas. Hace seis meses, en Paterna, fue detenido por conducción temeraria y resistencia a un agente.

El hombre ahora más buscado por la desaparición de Marta Calvo circulaba a gran velocidad hasta que fue detenido. La Guardia Civil ha registrado las dos viviendas -en Manuel y L'Olleria- que tenía alquiladas a nombre de su madre y su vehículo, que habría dejado a un amigo antes de emprender su marcha para que supuestamente lo desguazara. Dada su relación con posibles mafias italianas vinculadas al narcotráfico no sería de extrañar que, de haber querido, hubiera podido hacer desaparecer cualquier pista. Esa podría ser la razón por la que los primeros agentes que se acercan a la vivienda en la que por última vez se sitúa a Marta desprendiera un fuerte olor a lejía. 

En una de las dos viviendas que frecuentaba se encontraron unas prendas con manchas rojas que faltaría determinar por parte de laboratorio de Criminalística si se trata de sangre y a quién pertenecería. Mientras, se mira al cielo para ver si se puede continuar con la búsqueda o no de la joven debido al temporal. El barro dificulta que los caballos sigan peinando los alrededores de Manuel. Los perros expertos en restos biológicos ayer no pudieron salir. En la búsqueda, que abarca este término municipal y alrededores, están ya participando efectivos de la Unidad Militar de Emergencias, después de que la Guardia Civil pidiera al Gobierno su activación.

Los investigadores miran rincones y zonas donde pudo estar Jorge o Marta en busca de alguna pista que desvele alguna clave de cuál es su paradero. También se centran el El Puig, donde apareció su coche. En L'Olleria, la segunda vivienda que tenía alquilada, fue donde encontraron un ordenador y móviles que puede que les haya abierto nuevas vías de investigación para un caso que sigue con escasas pistas sobre la mesa.

Los investigadores aseguran que llegarán hasta el final pero son muchas jornadas de búsqueda y la preocupación va en aumento. El delegado del Gobierno en la Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio, destacó este lunes que la zona de búsqueda estaba siendo "muy amplia" y alababa el "grandísimo esfuerzo" de la Guardia Civil, en un área que presenta sus "complicaciones". Sobre la investigación, señalaba que avanza "lentamente" porque hay "pocos vestigios".

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