Martes, 17.07.2018 - 23:28 h
Van a cambiar el mundo

Llega la Generación Z: un vuelco social y económico con Justin Bieber de referente

Nada va a ser igual con ellos. Ni la economía, ni las empresas, ni la comunicación, ni las relaciones. Los nativos digitales 100% son otro mundo.

Justin Bieber la entrevista de Los 40
Justin Bieber es el referente más claro de la nueva generación Z. Nació en 1994.

"Estamos ante la mayor disrupción generacional de la historia, tanto económica como social, no hay dudas. La 'generación Z' va a cambiar el mundo". Iñaki Ortega acaba de publicar un libro junto con Nuria Vilanova'Generación Z, todo lo que necesitas saber sobre los jóvenes que han dejado viejos a los millennials', que es tan perturbador como revelador. "Hasta ahora todas las generaciones tenían puntos en común con sus padres y abuelos. Esta no, internet lo ha cambiado todo. Ahora la autoridad de los profesores, expertos y padres no existe, el saber se ha diluido y democratizado, y de ahí el auge de las fake news", comenta el autor. Estamos ante la generación "capaz de lo mejor y de lo peor". Ahí está el caso de Marcus Hutchins, un británico de tan solo 22 años que logró desactivar el virus Wannacry, donó los 10.000 euros de recompensa a instituciones benéficas, y meses después fue detenido por el FBI por ofrecer un 'software' para robar claves bancarias. Aunque el gran referente de esta generación, el que reúne lo mejor y lo peor de la misma es: Justin Bieber, y sus 273 millones de seguidores en las redes sociales.

No en vano, la estrella nació en 1994 en el inicio de esta generación y cumple con los cuatro 'íes' que la definen: Internet, irreverencia,  inmediatez e incertidumbre. Él reúne todas las contradicciones de su generación. Talento irreverente, egocentrismo desmesurado, y un nacimiento puramente digital: la red. "Un joven convertido en estrella que salió de una familia desestructurada (su madre ha confesado que pensó en abortar y no lo hizo), y que es capaz de comportarse fuera de cualquier tipo de valores (puede escupir a sus fans y luego escribir un tema titulado 'Sorry' para ellas y ser nº1 en Spotify), pero que vive de su talento y de su conexión con su generación. Es divertido e irritante a la vez". Y otro elemento clave: tiene, como la gente que le sigue, poca tolerancia a la frustración". Estamos ante 'niños rey' que se comportarán como tales gran parte de su vida porque "su ciclo de Peter Pan durará años".

El resto de las generaciones anteriores no es capaz de conectar con estos nuevos jóvenes que pasan entre seis y diez horas conectados a sus móviles, que son multitasking, es decir, que hacen varias cosas a la vez y no son capaces de concentrarse en una lectura ni ocho segundos. Les ven poco cultos, inmaduros, influenciables, incapaces de valorar el esfuerzo. No se equivocan, pero estamos ante una generación que actúa y procesa como un ordenador. En la nube todas las opiniones valen los mismo "por lo que el reto ahora es intentar una autorregulación internacional de la red, para poder saber lo que es verdad o mentira, porque esta generación será la menos consciente entre lo que está bien o mal, lo verdadero o falso".  Si la 'generación del baby boom' (nacidos entre 1945-1964) era ambiciosa, y sus padres austeros, la 'generación X' (1965-1979) estaba obsesionada con el éxito, y la Y (1981-1993) estaba frustada; la Z  (1994-2010) es irreverente. Con todo y con todos.

La tecnología es su herramienta de poder

Uno de cada cuatro habitantes de la Tierra pertenece a la 'generación Z' y sí, van a cambiar el mundo."Tienen la herramienta en su mano para hacerlo porque esta ya no es el poder, o el dinero, es la tecnología y su uso, y en eso superan al resto de la sociedad". Han nacido bajo las cuatro 'c': ciencia, creatividad, cooperación, y cambio continuo. "Se habla de la economía 'Gig', empleo temporal, freelance... lo que para otras generaciones es un tormento, para ellos será la normalidad. "Estos jóvenes exigirán empresas humanistas, que valoren a sus empleados, su tiempo, conciliar y el medio ambiente. Querrán trabajar seis meses y no hacerlo otros seis, no calentarán silla. Y a los profesores les exigirán aportar algo más que la lección, querrán tutorías y respuestas inmediatas, soluciones rápidas... y si no, despreciarán al profesor y pedirán al centro que le expulse", desvela Ortega tras realizar un exhaustivo análisis estadístico basado en miles de entrevistas.

Los profesores deberán ser una fuente de conocimiento, generar competencias y habilidades, si no, no valdrán. Los jóvenes no verán la universidad como la panacea, preferirán ir a Silicon Valley donde sus ideas pueden valer 100.000 dólares al instante o crear su start up. De hecho, la edad para montar una empresa ha bajado de los 35 a los 24 años. Las grandes empresas ya ven imprescindible establecer sinergias con las start up para sobrevivir. Google, la primera.

Esta es la generación de la rapidez, la que sabe que nada es para toda la vida, la que no sabe esperar. En solo un minuto hoy se ven 4 millones de vídeos en Youtube, se envían 156 millones de emails, se compra por valor de un millón de dólares y se cierran 900.000 citas amorosas en Tinder. En una hora se producen 20.000 ciberataques en el mundo, se escuchan dos millones de horas de música, se envían 64.000 millones de whastapp y se descargan 189 millones de apps. Un dato, el teléfono necesitó 75 años para lograr los 100 millones de usuarios... Candy Crash, uno. Es 'el mundo líquido', en expresión del filósofo Bauman, en el que estos jóvenes han forjado su personalidad. La economía colaborativa o P2P ('peer to peer', entre iguales) es imparable. La crisis la ha acelerado. Ya pasa. La mitad de los trabajadores del ranking 500 de Forbes triunfa en equipo.

¿Son los nuevos políticos de la 'generación Z'? La respuesta de Ortega es rotunda. "No, siguen en un mundo analógico cuando es ya digital. Las elecciones cada cuatro años, por ejemplo, no serán sostenibles, ni tampoco el sistema de pensiones actual. Pero tampoco comulga esta generación con los populismos de hoy, de hecho, no son los que más han votado a los nuevos partidos. No son de extremos, sino centrados".

La generación Z exigirá respuestas y no eslóganes, no tendrá hijos pronto... si los tienen, porque tampoco será su prioridad. ¿Y cómo serán de jefes? "Ya lo son en empresas de ciberseguridad y big data y son líderes emocionales, democráticos, asamblearios, que apuestan por el teletrabajo, la eficiencia, por gestionar el tiempo y el esfuerzo". De todas formas, el 65% de los trabajos del futuro aún no existen... los crearán ellos. Y también pondrán sus condiciones para trabajar en una empresa, y no al revés. ¿De locos? El talento mandará. Se acabó empezar de botones y llegar a directivo. Habrá abogados tecnólogos, médicos ingenieros, misioneros directivos...

¿Crees que no tienes nada en común con esta generación? Pues, te equivocas. Ya nos han contagiado la impaciencia, el querer las cosas aquí y ahora, la impertinencia con los poderes establecidos (solo hace falta ir a una consulta médica o a un colegio), la mala educación, el rechazo a lo políticamente correcto, el estar 'enganchados' al móvil o elegir el ocio que queremos, la ropa, la comida... al momento. El término Z viene de una inscripción del Sinaí que significa puñal. Y la 'generación Z' lo usa con su irreverencia hacia el mundo del pasado, los millennials, o las generaciones X o Y. Son los reyes del nuevo mundo VUCA (volatility (volatilidad), unverntainly (incertidumbre), complexity (complejidad) and ambiguity (ambigüedad) que viene. 

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