Domingo, 18.08.2019 - 01:34 h

Los partidos norirlandeses estudian las propuestas de Londres y Dublín para resolver la crisis

Dublín.- Los partidos norirlandeses estudian hoy una propuesta negociadora elaborada por los Gobiernos británico e irlandés para resolver una crisis política que amenaza con acabar con el Ejecutivo de poder compartido entre católicos y protestantes.

Robinson cree que es aún pronto para saber si habrá acuerdo entre partidos

Dublín.- Los partidos norirlandeses estudian hoy una propuesta negociadora elaborada por los Gobiernos británico e irlandés para resolver una crisis política que amenaza con acabar con el Ejecutivo de poder compartido entre católicos y protestantes.

El documento es el resultado de dos días de intensas conversaciones entre los primeros ministros del Reino Unido e Irlanda, Gordon Brown y Brian Cowen, respectivamente, el mayoritario Partido Democrático Unionista (DUP) y el Sinn Fein, antiguo brazo político del inactivo IRA.

Durante meses, ambas formaciones se han mostrado incapaces de acordar una fecha para la devolución al Ejecutivo autónomo de Belfast de los poderes de Justicia e Interior -actualmente administrados por Londres-, lo que mantiene paralizada también la toma de decisiones en otras áreas de gobierno.

Después de los decisivos pasos dados por nacionalistas y unionistas en los últimos años para avanzar en el proceso de paz, la cuestión de la devolución de las competencias, uno de los últimos puntos pendientes, parecía que iba a ser un mero trámite.

Detrás de los motivos del DUP para negarse a cerrar este asunto se esconde un problema de confianza de los unionistas hacia los republicanos, sobre todo entre la línea más dura y conservadora, todavía incómoda, además, por las cálidas relaciones que mantuvieron el ex ministro principal, el reverendo Ian Paisley, y su adjunto en el Gobierno, el ex comandante del IRA Martin McGuinness.

Mucho más frío y distante se ha mostrado con sus antiguos enemigos el sucesor del reverendo al frente del partido y del Gobierno autónomo, Peter Robinson, apartado temporalmente de sus funciones a raíz del escándalo sexual y financiero de su esposa Iris.

Paradójicamente, Robinson ha emergido durante esta crisis como la figura clave, hasta el punto de provocar la visita urgente de Brown y Cowen a la provincia.

El líder unionista hizo saltar las alarmas cuando despachó este lunes en apenas 30 minutos una reunión cara a cara con McGuinness, que el Sinn Fein había calificado de "definitoria y crítica".

Robinson no sólo se ha negado a fijar una fecha para la devolución de las citadas competencias, sino que ha impuesto nuevas condiciones inaceptables para el Sinn Fein, que se siente humillado por el trato del DUP.

Los unionistas piden ahora la abolición de la Comisión de Desfiles, creada un año antes de la firma del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998) para supervisar y modificar las rutas de las controvertidas marchas de la Orden protestante de Orange por ciertas zonas católicas.

Robinson reconoció hoy que el asunto de los desfiles es "tóxico", pero insistió en que las rutas de algunas marchas conflictivas se pueden pactar de manera pacífica a nivel comunitario, sin la intervención de la Comisión.

También advirtió de que su partido no será obligado a aceptar una fecha para la devolución de las competencias, aunque se mostró dispuesto a llegar a un acuerdo con los republicanos, a los que ha acusado de "crear" una sensación de crisis innecesaria.

El Sinn Fein rechaza la desaparición de la Comisión de Desfiles, pues aún considera que las marchas orangistas son, en ocasiones, simples actos de provocación hacia la comunidad católica-nacionalista.

El ministro norirlandés de Desarrollo Regional, el republicano Conor Murphy, advirtió hoy de que el fracaso de las conversaciones convertirá al Ejecutivo autónomo norirlandés en un instrumento inútil.

Preguntado por las posibilidades de que su partido llegue a un acuerdo con el DUP, Murphy recordó que su formación no toma parte en las negociaciones para "llegar a un compromiso".

Según el ministro, el Sinn Fein ha cumplido con todos los puntos del acuerdo de Saint Andrews (2006), que preveía el reconocimiento de la autoridad de las fuerzas del orden y la Justicia norirlandesas y la devolución, a cambio, de esas competencias.

"Tres años después, todavía estamos esperando a que el DUP cumpla con sus obligaciones. Queremos llegar a un acuerdo. Queremos ver que las instituciones funcionan. Pero sólo pueden hacerlo si tenemos unos socios dispuestos a hacerlas funcionar", explicó Murphy.

Los republicanos han llegado a amenazar con retirarse del Gobierno de poder compartido, lo que convertiría la parálisis del proceso de paz en una crisis de larga duración y obligaría a convocar elecciones autonómicas anticipadas.

En ese último supuesto, Robinson podría ser, de nuevo, el gran beneficiado, sobre todo cuando va tomando forma una posible alianza entre los dos grandes partidos unionistas norirlandeses de cara a las próximas elecciones.

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